Opinión

2018: ¿Colombia mejor que en el 98?

¿Dio en el clavo Destino Colombia hace 20 años? Nuevas clases medias, ocaso del liberalismo y derechización, impunidad, inequidad, caudillismo en los polos, el país de hoy

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Diciembre 31, 2018
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2018: ¿Colombia mejor que en el 98?
Difícil mayor polarización política en tres décadas que la que se vive en el 2018. Fotomontaje:Semana

Hace veinte años, en un país que parecía deshacerse a pedazos, un grupo de empresarios e intelectuales visionarios imaginaron lo que podría ser Colombia hoy. ¿Dieron en el clavo?

Algunas fotos del 98. Un gobierno que culminaba en crisis de legitimidad y otro que ingresaba con la llave de los diálogos con las Farc. Peligro de viajar por carretera por la noche de Cali a Popayán, de Bogotá a Villavicencio y en muchas partes. Toma de Mitú por las Farc en noviembre. Masacres realizadas por paramilitares en sitios tan distantes entre sí como Urabá y el Meta. Masacre de Machuca, a cargo del Eln, amén de los atentados a oleodutos. Silla vacía en diciembre, cuando el presidente Pastrana inaugura los diálogos sin la presencia de Marulanda. Crisis hipotecaria y de la construcción. Proceso 8.000 en marcha. 122 000 hectáreas cultivadas de coca. Plan Colombia en diseño para acabar, supuestamente, con las fuentes del narcotráfico. Chávez elegido presidente de Venezuela. Inicio del proceso de destitución a Clinton por su acoso a Mónica Lewinsky.

En 1997, bajo la iniciativa de Manuel José Carvajal y con el método de planeación por escenarios, se construyeron alternativas de futuro para Colombia que, entonces, parecía al borde del caos. A Carvajal se le unieron, entre otros, Germán Montoya, Hugo Estrada, Eduardo Pizarro, Mario Suárez. Con un grupo de más de 40 personas realizaron los entonces famosos talleres de Quirama, base para la discusión de los cuatro escenarios que veían posibles para Colombia 15 años después.

Llamaron al proyecto Destino Colombia y promovieron debates a lo largo y ancho del país. Los cuatro escenarios tenían títulos emblemáticos:

“Amanecerá y veremos”, que sería el resultado de dejar que los acontecimientos siguieran su curso, es decir, un país desbarrancado en el caos.

“Más vale pájaro en mano”, el segundo, se refería a un país acosado por los grupos armados, en el que el estado, apoyado por la sociedad, emprende negociaciones para terminar con la confrontación.

El tercer escenario, “Todos a marchar”, se asociaba con un gobierno fuerte que garantizaría poner la casa en orden.

Finalmente, el de “La unión hace la fuerza”, el producto de un trabajo de profundos cambios en la sociedad, apropiándola de una cultura de respeto de las diferencias y de convicción de la necesidad de construir en conjunto un país próspero y de democrático, parecía el escenario más deseable y auspicioso.

¿Se presentó alguno de los escenarios previstos por Destino Colombia hace 20 años?

Definitivamente, el cuarto, el del respeto por la diferencia y el trabajo entre todos, no se cumplió. Difícil mayor polarización en tres décadas que la que se vive en el 2018. Proceso de paz, aborto, orientación sexual, son algunos de los temas que dividen a los colombianos y que los lleva a tratarse como enemigos. Las redes sociales, inexistentes en el 98, son hoy canales que multiplican la agresividad y la polarización.

 

El respeto por la diferencia y el trabajo entre todos, no se cumplió.
Difícil mayor polarización en tres décadas
que la que se vive en el 2018

 

Cambios en la constitución para hacerse reelegir, apoyo de la fuerza pública, confrontación a las Farc y su significativo debilitamiento, desmovilización de paramilitares y extradición de sus líderes, permitirían etiquetar el período 2002-2010 como de “Todos a marchar”. Añádase al cuadro los falsos positivos, asesinatos tipo Alfredo Correa de Andreis, Yidis Medina, Agro Ingreso Seguro y otras acusaciones en proceso de investigación.

La imposibilidad de llevar a cabo la segunda reelección de Uribe nos llevó al cambio de escenario. No fue, simplemente, el de “Mas vale pájaro en mano”, ya que las Farc en el 2011 no eran lo que habían sido años atrás. Sin embargo, no se cometieron los errores del 98 en las largas y penosas negociaciones con las Farc. El resultado neto: desmovilización y reducción de la tasa de homicidios en medio de acusaciones de impunidad.

Es contradictorio. En el 2018 conviven la más baja tasa de homicidios en cuarenta años con eventos escandalosos de corrupción. La guerrilla más poderosa deja las armas y se estrella con su baja popularidad. Se conoce como Odebrecht ha financiado el modelo autoritario y también al de la paz. Hay más de 140 000 hectáreas de cultivos de coca. Los capos narcos que hoy caen en manos de las autoridades son jóvenes de 30, camuflados en fiestas de farándula que viajan y tienen títulos universitarios.

Poco se ha estudiado el fenómeno de líderes de nuevo tipo, menores de 40, estilo Gustavo Moreno, los llamados Ñoños, los santandereanos Aguilar que construyen réplica del Corcovado en Floridablanca y los jóvenes políticos que reciclan las casas regionales de poder político.

En estos veinte años se triplicó la población matriculada en la educación superior (800 000 en el 98). La cobertura aumentó en todos los tramos de la educación, aunque la calidad es mediocre. El número de vehículos se multiplicó por cuatro, los viajes a Panamá y Madrid van llenos y el poder político de las iglesias evangélicas se ha multiplicado. Y, según el Banco Mundial, Colombia es un país de ingreso medio alto, pese a sus inmensas inequidades.

Nuevas clases medias, ocaso del liberalismo y derechización, impunidad, inequidad, caudillismo en los polos.

¿Habrá espacio para construir escenarios para Colombia en el 2040, sociedad diversa, respetuosa, anclada en conocimiento? No si gana la polarización.

Publicada originalmente el 12 de marzo de 2018

 

 

 

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