El Autódromo de Tocancipá estaba listo para recibir a cientos de motociclistas. Para muchos era la primera vez que cruzaban las puertas de aquel imponente escenario. Hasta entonces, habían visto su pista por televisión o desde las tribunas. Ahora estaban allí con sus propias motos, esperando el momento de salir al asfalto.

Yamaha había decidido hacer algo diferente. Durante años, la marca japonesa ha construido una comunidad de clientes y motociclistas en Colombia. Pero el pasado 23 de agosto decidió sacarlos de las vitrinas y los puntos de venta para llevarlos al escenario más emblemáticos del motociclismo nacional.
Así nació el primer Yamaha Fan Day, una jornada que reunió a más de 250 motociclistas en Tocancipá. No era simplemente un evento para exhibir modelos. La marca preparó actividades, capacitaciones, regalos, premios y, sobre todo, la oportunidad de recorrer el autódromo como muchos lo habían imaginado: sintiéndose, por unos minutos, como auténticos pilotos profesionales.
Desde la entrada, los asistentes eran recibidos con el sonido de las motos de alto cilindraje que daban las primeras vueltas de la jornada. En el centro del autódromo, Yamaha había preparado un espacio para recibir a sus invitados con música y diferentes actividades.
Entre maletas, gorras, gafas y otros regalos transcurrieron las primeras horas. Aunque el clima amenazó por momentos, la lluvia no logró apagar el entusiasmo de quienes habían llegado para vivir un día diferente junto a sus motos.
El día en que los clientes de Yamaha salieron a la pista
El momento más esperado estaba a pocos metros. Los pits del Autódromo de Tocancipá, acostumbrados a recibir equipos de competencia, mecánicos y pilotos, se llenaron esta vez de clientes de Yamaha. Antes de salir a la pista, los motociclistas recibieron capacitaciones de pilotos expertos y fueron divididos en más de cuatro grupos.
No se trataba simplemente de abrir el trazado y acelerar. Cada participante debía contar con la indumentaria adecuada y seguir las instrucciones necesarias para disfrutar del recorrido. La seguridad fue uno de los temas centrales de la jornada y Yamaha aprovechó el encuentro para ofrecer charlas enfocadas en la conducción responsable.
La idea era enseñar que la seguridad comienza desde el momento en que una persona compra una motocicleta y continúa con la elección del equipo adecuado y la forma en que decide conducir.

Después de las instrucciones llegó el momento de la verdad. Uno a uno, los grupos comenzaron a salir a la pista. Para algunos era la primera oportunidad de recorrer con su propia motocicleta un escenario como el de Tocancipá. Por unos minutos quedaron atrás los semáforos, los trancones y las calles de la ciudad. Solo estaban las curvas, las rectas y el rugido de los motores.
La jornada también tuvo un componente competitivo. Yamaha premió a los motociclistas que lograron los mejores tiempos, de acuerdo con las diferentes categorías de motos. Sin embargo, mientras unos regresaban de la pista y otros esperaban su turno, la marca tenía preparada otra sorpresa.
La R3 se robó las miradas
Una de las grandes novedades del Yamaha Fan Day fue la presentación de la nueva Yamaha R3, una motocicleta que llegó al país con un nuevo color y un diseño inspirado en el mundo de MotoGP. El modelo cuenta con un motor bicilíndrico de 321 centímetros cúbicos, un peso de 169 kilogramos y un precio de $33.900.000.

A pesar de su cilindraje, Yamaha la presenta como una moto versátil para diferentes tipos de recorridos, desde los trayectos urbanos hasta la carretera. Además, incorpora el sistema de conectividad inteligente de la marca y tecnología enfocada en la seguridad, entre ella el control de tracción.
La presentación de la motocicleta fue uno de los momentos más llamativos del encuentro. Sin embargo, la jornada terminó teniendo un significado que fue mucho más allá de la velocidad.
De la pista a la ayuda por el terremoto
Mientras los asistentes disfrutaban de las actividades, el país todavía intentaba recuperarse de las consecuencias del reciente terremoto que afectó a comunidades de departamentos como Chocó, Caldas y Risaralda.
"Las entradas, los ingresos que pagaron pilotos y acompañantes serán donadas para las víctimas del terremoto. Irán acompañando a las donaciones que ha hecho Incolmotos Yamaha por medio de a través de Coporación Presente, la Cruz Roja y el Banco de Alimentos" contó Ovidio Montoya, jefe de mercadeo de Motos Yamaha.
Yamaha ya había comenzado a aportar para apoyar a las personas afectadas por el desastre. Pero durante el Fan Day decidió dar un paso más. Todo el dinero recaudado durante el evento será destinado a continuar ayudando a las víctimas del terremoto. Así, una jornada que comenzó con motociclistas soñando con recorrer el Autódromo de Tocancipá terminó conectada con una realidad que estaba ocurriendo a cientos de kilómetros.

La decisión también refleja la idea que Yamaha buscó transmitir con su primer Fan Day: detrás de cada motocicleta existe una comunidad. La marca japonesa ha construido durante años una posición importante en el mercado colombiano. Sus motos recorren a diario las calles y carreteras del país, y ahora busca relacionarse con sus clientes de una forma diferente.
No solo desde una vitrina o un punto de venta. También desde experiencias como la que vivieron más de 250 motociclistas en Tocancipá: aprender, conocer nuevos modelos, competir y, por unos minutos, sentir la emoción de ser pilotos profesionales.
Cuando terminó la jornada, algunos se fueron con premios y otros con regalos. Pero seguramente muchos recordarán durante más tiempo el momento en que se abrieron las puertas de los pits y pudieron llevar sus propias motos a una de las pistas más importantes del país. Ese fue el verdadero significado del primer Yamaha Fan Day: el día en que más de 250 motociclistas dejaron las calles y llegaron a la pista.
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