¡Vagos desadaptados!

Desde hace unos días, con las protestas estudiantiles, así se habla de los jóvenes que defienden la educación, pero ¿es de dementes salir a pedir un país mejor?

Por: Paula Suárez
noviembre 13, 2018
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¡Vagos desadaptados!
Foto: Vidal Romero / Las2orillas

Con miradas y palabras cargadas de indignación, medios, políticos y alguno/as ciudadano/as parecen condenar los hechos sucedidos en las calles bogotanas, todos atiborrados en defensa de la patria y, claro está, de la sociedad, a la que hay que “adaptarse”. Un montón de adecuados y acomodados juzgan desde el confort de sus casas, o detrás de pantallas líquidas, que han vuelto a toda parte juez en la discusión. Y es que es fácil lanzar palabras escondido/tras un celular.

Los adaptados condenan a los demás con una palabra que no tiene un significado formal, pero que hace referencia a aquel o aquella que no puede acondicionarse, ajustarse, habituarse a las exigencias físicas y psíquicas sociales. Por eso los mandan a centros médicos y psiquiátricos. Sí, son esos mismos mal llamados “locos” o “dementes”.

Y es que bueno, seguramente algo tienen de razón. Debe ser de dementes salir a las calles a protestar por educación. Debe ser de dementes reclamar por un país menos corrupto. Debe ser de dementes reñirse por el espacio público, con consignas que previamente nos significaron miles de pesos, en alguna cuenta que sirvió de flujo de caja para un grupo de respetados banqueros. Y es que cómo vamos a dejar que se difundan ideas que no están en vallas de “destapa la felicidad”, “no quiero vivir como venezolano, Duque presidente” [1] o “yo voto por el que diga Uribe” [2]. Definitivamente, hay que estar demente para salir a la calle en un país en el que en cinco meses aparecen 53 personas muertas, después de declaradas desaparecidas, y en el que se han asesinado 331 líderes sociales —si no es que más— desde 2016 [3].

Por mi parte, me declaro des-adaptada. No logro acondicionarme, adecuarme, habituarme, a una sociedad violenta que legítima las masacres, matanzas, balas y los vejámenes de una guerra que no acaba. Y, peor, que está feliz de que no acabe. Una sociedad que vota por la política del odio y del miedo, y está muy plácida de que los mismos le sigan robando los impuestos durante décadas, lo mismo por los servicios de los que tanto se queja: los que van para la salud y educación [4]. Una sociedad que condena la liberación sexual de las mujeres, pero que se burla de la condición de precariedad en las que cientos de migrantes deben vender sus cuerpos. Una sociedad que culpa a las víctimas de las afectaciones a su integridad moral y física, y que glorifica el “no dé papaya” [5]. Una sociedad que le molesta ver un grafiti, pero no que le laven el cerebro con publicidad a diario. Una sociedad que ha naturalizado tanto el dolor de los demás que cree que a punta de caridad se va a cambiar el mundo. Una sociedad en la que preguntar mucho está mal porque usted es “joven”, “mujer”, “pobre” y en mejor de los casos “ignorante”. Una sociedad del aprovechado, y de los que no se sacan la idea de que esto siempre ha sido así y nunca va a cambiar. Una sociedad que no sabe identificar el “enemigo” y que cree que atacando al que le tocó ser policía va a derrocar al podrido sistema que tiene. Una sociedad que piensa que una reforma agraria es sinónimo del satanizado comunismo y que defiende, aunque muchas veces desinformadamente, la acumulación de la tierra: mientras el 1% de las fincas concentran el 81% de la tierra del país, alrededor de “un millón de campesinos viven en menos espacio que el que tiene una vaca para pastar”. En síntesis, una de las sociedades más desiguales del mundo, llena de resignados y silenciados pero cómodos.

Al que le caiga el guante “que se lo chante”. Des-adaptense.

 

[1] Revise: Polémica por valla en la que aparece Iván Duque, en Bucaramanga, tildada de "xenófoba"

[2] Revise: Polémica por valla en la que aparece Iván Duque, en Bucaramanga, tildada de "xenófoba"

[3] Revise: Agresiones contra líderes sociales antes y después del acuerdo de paz

[4] Revise: "Se están robando todo": Contralor Maya sobre redes de corrupción en Colombia

[5] Revise: Secretaría de Gobierno de Bogotá culpa a Rosa Elvira Cely de su propio ataque

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