Laura Londoño se dedicó a rescatar animales abandonados y lastimados para llevarlos a Lauvet, un lugar cerca de Medellín que ha conseguido el apoyo de muchos

Laura Londoño, fundadora de Lauvet - La veterinaria paisa que educa en redes y sana animales en su santuario cerca de Medellín

Bajo la neblina matutina de las montañas antioqueñas, la médica veterinaria Laura Londoño acomoda con paciencia la manta térmica de un paciente vulnerable que apenas empieza a dar sus primeros pasos. Con voz suave y movimientos calculados, la joven especialista revisa los reflejos de un sobreviviente, demostrando que el tratamiento médico empieza con empatía y constancia.

El animal responde con un leve movimiento que sella el inicio de su nueva vida en un predio rural, cuya ubicación exacta se mantiene bajo estricta reserva para proteger la tranquilidad de los huéspedes y pacientes. La escena se repite a diario en el Santuario Lauvet, un proyecto de vida que nació años atrás como idea aspiracional en las aulas universitarias.

La rehabilitación integral de especies vulnerables constituye el pilar fundamental de este proyecto de bienestar animal liderado por Londoño, médica veterinaria, zootecnista y creadora de contenido. Laura recuerda fielmente que el origen de su marca fue hace nueve años, cuando finalizaba su tercer semestre universitario y sostuvo una charla con su pareja sobre las aspiraciones profesionales de ambos.

"Yo no tenía claras muchas cosas en ese momento, pero si de algo estaba segura, era que no quería ser una veterinaria convencional", relata Laura. Su meta era definida: crear impacto masivo para beneficiar a los animales, transformar la relación de los seres humanos con ellos y darle voz a los que no la tienen.

Los inicios de Lauvet y la consolidación en redes

Con el fin de acercarse a sus aspiraciones, Laura decidió abrir una cuenta en Instagram bajo el nombre de Lauvet, combinando su apodo "Lau" con la palabra "vet". En ese entonces, la plataforma no tenía el impacto actual, no existían los influenciadores de mascotas ni se contemplaban oportunidades de negocio allí. Era, simplemente, un pasatiempo para informar y concientizar a los tutores sobre las necesidades y cuidados de sus peluditos.

Sin embargo, una comunidad de "Pet lovers" (amantes de las mascotas) empezó a crecer rápidamente al conectar con sus consejos etológicos y datos curiosos. La primera vez que Laura fue consciente del impacto real de su voz fuera de la virtualidad fue cuando recibió una solicitud para promocionar un evento pet friendly (amistoso con las mascotas) en un centro comercial. Allí, interactuó con personas que la reconocían y que asistieron gracias a su convocatoria.

A partir de ese momento, la joven paisa entendió que debía esforzarse para que su trabajo fuera estructurado y no solo un hobby, educándose en mercadeo, edición de fotos y finanzas para no financieros. Tras terminar sus estudios, tomó la difícil decisión de iniciar su camino como médica veterinaria independiente para equilibrar su profesión y su rol en las plataformas.

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"Ambos caminos han crecido de la mano", afirma, consciente de que su rol como influenciadora impulsa sus consultas privadas y su conocimiento médico respalda su autoridad en Instagram y TikTok. Hoy en día, sus proyectos abarcan atención a domicilio, gestión de su fundación animalista ColaBora y dirección de su academia virtual.

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Etología y protagonistas virales

La rutina dentro del santuario exige una rigurosa planeación técnica y una atención constante sustentada en la etología clínica, la rama que estudia y trata las patologías del comportamiento y la salud mental animal.

El mantenimiento de este complejo demanda un flujo constante de recursos físicos y médicos para aplicar estrategias de enriquecimiento ambiental adaptadas a cada especie. El censo de habitantes del santuario incluye rescates virales que son muy valorados por su comunidad digital y que forman una linda familia multi especie.

El epicentro de la convivencia es la propia casa de Laura, donde convive estrechamente con su manada personal: su inseparable perra Bernés de la Montaña llamada Bora, sus gatos Maki y Barú, y sus conejos Múkura y Fiyi, quienes llegaron pequeños en estado crítico, tras ser abandonados. Allí, en Santuario Lauvet, sobrevivieron gracias a cuidados intensivos las 24 horas del día.

Al núcleo familiar se integran los animales más famosos del refugio, quienes interactúan bajo dinámicas etológicas controladas. La líder indiscutible del lugar es la burrita Josefina, primer miembro oficial del santuario. Rescatada del maltrato, hoy actúa con confianza y se pasea con autoridad por la casa principal como si fuera la verdadera dueña del hogar.

A su lado se encuentra Ángel, un noble caballo que llegó con profundas secuelas de maltrato físico y pánico al entorno tras haber sido explotado en los coches turísticos de Cartagena. Hoy camina tranquilo gracias a terapias basadas en refuerzo positivo.

El toque de ternura lo aporta Carlota, una pequeña ternerita huérfana rescatada en Santa Rosa de Osos que llegó necesitando tetero y conquistó el corazón de los seguidores de Laura en las redes sociales. El orden del territorio lo impone Vainilla, una gansa muy territorial y cómica que manda en el lugar, conviviendo en armonía con Luna y otros felinos y caninos protectores de los habitantes más pequeños.

Londoño no quiere que la familia deje de crecer. Por esto, la segunda etapa del santuario contempla la ampliación de la infraestructura física a través de la construcción de corrales especializados para aves, conejos y cerdos.

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Un hogar definitivo

A diferencia de los albergues tradicionales orientados a la adopción masiva, el Santuario Lauvet mantiene una política de protección definitiva para sus animales de granja y casos crónicos.

Laura adoptó la postura científica de que los cambios drásticos de entorno generan retrocesos psicológicos y físicos severos en ejemplares que han sufrido traumas profundos, por lo que este terreno campestre se convierte en su hogar eterno.

Sin embargo, el eLa veterinaria paisa que educa en redes y sana animales en su santuario cerca de Medellínspacio también funciona estratégicamente como hogar de paso técnico para casos excepcionales que sí pueden reincorporarse a la sociedad. Un reflejo fue el rescate de una gata gestante en la Alta Guajira, a quien Laura trajo al santuario para que diera a luz en un entorno seguro y etológicamente controlado. Tras un riguroso proceso de crianza y evaluación conductual, los gatitos fueron entregados con éxito a familias responsables, demostrando la versatilidad del refugio.

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El sustento económico de los rescates se complementa con la enseñanza de sus cursos virtuales pregrabados (clases de primeros auxilios, obediencia y recibimiento de cachorros) y los programas de su Pet Academy (Academia de mascotas), enfocados en instruir a estudiantes y profesionales veterinarios en marketing digital, marca personal y salud mental.

Al integrar la rigurosa ciencia del comportamiento animal con la calidez de un espacio rural, el santuario se posiciona como un referente científicoy humano en Colombia, demostrando que la recuperación de animales considerados "casos perdidos" es viable cuando se combinan la medicina veterinaria y el respeto absoluto e incondicional por la vida.

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Por Christopher Ramirez

Periodista Apasionado por la literatura y la crónica urbana.