Opinión

Totalmente de acuerdo con Andrés Oppenheimer

“El acuerdo de paz no es ni el punto de inflexión en la historia de Colombia, ni tampoco la convertirá en un estado socialista sumido en la miseria al estilo de Venezuela”, Andrés Oppenheimer

Por:
septiembre 14, 2016
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A la fecha, no había encontrado ningún escrito de ningún analista ni columna de opinión que dibujara de manera tan acertada lo que realmente sucede en Colombia con y alrededor del proceso de paz, como la publicada por el prestigioso periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer la semana pasada en el Miami Herald: “Colombia: Un país monotemático”.

Considero que tiene dos párrafos que resumen y representan nuestra dolorosa realidad que —según quien la aborde— tiene matices distintos y a conveniencia, y que quiero complementar con cifras.

PÁRRAFO 1

“En primer lugar, el acuerdo de paz no es ni el punto de inflexión en la historia de Colombia que conducirá a la prosperidad y se convertirá en un modelo para la resolución de los conflictos armados a nivel mundial, como afirma Santos, ni tampoco será una rendición catastrófica ante las Farc que convertirá a Colombia en un estado socialista sumido en la miseria al estilo de Venezuela, como opinan los críticos”.

Francamente, no hay nada que agregar ni quitar. Sencillamente, ¡así es! Muchos celebraron en 1990 la desmovilización del M-19, el EPL y el Quintín Lame, y se quedaron las Farc y el ELN. Ahora, el próximo 2 de octubre ganará el SÍ según las encuestas y nos quedaremos con las bacrim disidentes de las Farc y con el ELN, o —como bien dice Oppenheimer— con un acuerdo de paz que “será una hoja de papel que se firmará el 26 de septiembre con bombos y platillos, que resultará en la desmilitarización de muchos, pero no todos”. Y agrega —que es mi punto—, que “muchos miembros de las Farc se unirán a los carteles del narcotráfico, o cambiarán sus uniformes por los del ELN u otros grupos guerrilleros”. Me quedo con esta última frase porque le da continuidad a lo que quiero decir… Siempre estaremos en las mismas. Siempre habrá con quien hacer acuerdos de paz; no nos llamemos a engaños.

PÁRRAFO 2

“Colombia debería dejar de ser un país monotemático, y empezar a hablar de otros temas igualmente importantes, como diversificar su economía y mejorar sus niveles de educación e innovación”.

Hay que concentrarse no en un solo tema que representa el 15 % de los problemas de violencia del país (que se hace tremendamente ruidoso porque funciona con balas y emboscadas), sino también en el económico, el de sacar el país adelante, el de enfocarse en recuperar las exportaciones, reducir la corrupción, la inseguridad, la pobreza y la violencia intrafamiliar que nos tienen sumidos y que son foco de todos los “acuerdos de paz” que quedan por firmar si seguimos así.

Miremos algunas cifras. Exportaciones: las de 2015 fueron las más bajas de los últimos 5 años y en enero de este año el comportamiento se agravó aún más pues las ventas al exterior disminuyeron en 36,6 %, es decir que pasaron de USD2.902,8 millones FOB en enero de 2015 a USD1.840,4 millones en enero de 2016, según la revista Dinero.

Corrupción: El Observatorio de la Secretaría de Transparencia de la Presidencia de la República reveló en agosto pasado que solo uno de cada cuatro corruptos paga cárcel, que prefiere no emitir datos sobre cuánto le cuesta la corrupción al país, pero que existen otros cálculos según los cuales podrían ser cerca de 4 puntos del Producto Interno Bruto, es decir más de 20 billones de pesos.

Inseguridad: Las Farc eran hasta hace poco tiempo, menos del 30 por ciento del componente de actores armados en el país; o sea, se quedaron por fuera las bandas criminales (asentadas en 27 de los 32 departamentos del país), el narcotráfico (del que también hacen parte las Farc) y la delincuencia común, en cuya criminalidad el Estado debe enfocar sus esfuerzos (hurtos, lesiones personales, extorsión y —sobre todo— violencia sexual), porque sus denuncias se duplicaron el año pasado.

Pobreza: Según el Dane, a 2014 había en Colombia 14,6 millones de pobres y de esa cifra, 4,6 corresponde a pobreza extrema. El 35 % de familias tiene a una mujer como cabeza de hogar, por la irresponsabilidad de los hombres: cada día se presentan 45 denuncias por alimentos en el país que suman 1300 al mes. Es decir, ¡156 mil por año!, y eso las que denuncian.

Violencia intrafamiliar: hasta el 31 de julio de 2016, según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se han registrado 44.796 casos de todo tipo, en su mayoría contra mujeres y niños. Ni hablemos de educación, y la disminución de rubro en deportes,

Cierra ratificando Andrés Oppenheimer: “Por supuesto, reducir el conflicto armado —no estoy usando la palabra “terminar”, porque me temo que eso sería demasiado optimista— es importante. Pero diversificar la economía y mejorar la educación para aumentar sus exportaciones de productos sofisticados sería tanto o más importante para reducir la pobreza, y muy pocos están hablando de eso”.

Como también muy pocos están hablando del tamaño del Gobierno. Las reformas tributarias paliativas que se vienen adelantando se las han ido comiendo los mandatos de turno y ahora solo se piensa en una estructural, que pareciera necesaria, pero que para nada revisa el ‘gasto’. El análisis del presupuesto general de la Nación para el 2017 que presenta este documento  de la firma Gestión Legislativa alerta: “Los gastos estimados serán de $224.6 billones, el 61 % ($137.2 billones) irá a funcionamiento; el 24.2 % ($54.3 billones) cubrirá la deuda, y apenas el 14.7 % ($33 billones) corresponderá a inversión (ver gráfico 4 y tabla 5)”. El 61 % del presupuesto general de la nación se va en funcionamiento, ¡qué horror!

Para quienes no lo conocen, Oppenheimer hizo sus estudios universitarios en Columbia, Nueva York (administradora de los premios Pulitzer de periodismo, entre otros), y ha sido reconocido por la revista Foreign Policy en español como uno de los "50 intelectuales latinoamericanos más influyentes". Por si las dudas.

¡Hasta el próximo miércoles!

 

 

 

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