Todos los dolores de cabeza del país son culpa de Petro

Pareciera que Petro es responsable del invierno y de la sequía, de la violencia y de los cultivos de coca, de la corrupción y de la pandemia. ¿Qué tan cierto es?

Por: Emilio Lagos Cortés
agosto 11, 2021
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Todos los dolores de cabeza del país son culpa de Petro

Los ataques contra Gustavo Petro han arreciado de manera brutal desde que se convirtió en alternativa de poder. Pareciera que Petro es responsable del invierno y de la sequía, de la violencia y de los cultivos de coca, de la corrupción y de la pandemia, del atraso del país y de lo que se roban los gobernantes.

Petro, basta ya, Petro incendiario, Petro pirómano, populista, improvisador son solo algunos de los señalamientos que se le hacen desde las redes y desde los grandes medios de comunicación. Como escribió la concejal Heidy Sánchez, el ataque viene desde la derecha declarada y desde la derecha solapada, esa que se etiqueta como alternativa.

Como el ataque hacia Petro es descomunal, amplificado por los grandes medios de comunicación, así debe serlo también su defensa. Se hace necesario responder y desenmascarar cada ataque, mostrando cómo la mayoría de las veces no tiene fundamento, pues se sustenta solo en mentiras.

El más reciente ataque se basó en la tergiversación de uno de sus trinos sobre las vacunas y su efectividad frente a la covid. Los odiadores de Petro quisieron hacer creer que invitaba a no vacunarse. La patraña se cayó en horas; solo era cuestión de revisar sus pronunciamientos durante la pandemia para confirmar que el candidato de la Colombiana Humana ha sido insistente sobre la necesidad de la vacunación masiva de los colombianos.

Pero la tergiversación de la posición de Petro sobre las vacunas es solo una más en una larga lista. Durante todo este tiempo se ha querido destruir a Petro con mentiras, burlas e infamias.

Se burlaron de su propuesta sobre exportación de aguacates como recurso para sustituir las exportaciones petroleras. Inicialmente se rieron, compararon los miles de millones de dólares que ingresan a la economía colombiana por petróleo y carbón y aseguraron que solo un loco podría pretender reemplazar eso con aguacates. Cuatro años después sacan pecho cada vez que un contenedor lleno de aguacates colombianos se envía al exterior.

Pero lo principal es que los aguacates solo eran una metáfora en la propuesta de Petro: se trata es de potenciar las exportaciones agrícolas del país, que pueden incluir unos 300 productos, no solo el aguacate. Y si el aguacate, solo, comienza a jugar un papel importante en las exportaciones, resulta evidente que, si se logra eso mismo con muchas frutas, hortalizas, carnes y otros productos agrícolas, estas exportaciones se pueden convertir en el eje de la economía del país, además de que se generarían miles de empleos.

Lo anterior sin contar las posibilidades que existen en sustitución de importaciones si se potencia el campo para que produzcan  los millones de toneladas de productos agrícolas, que hoy se importan como consecuencia de la implementación del modelo neoliberal. Sería el inicio de la resurrección del campo colombiano.

Durante el inicio de la pandemia, cuando en Colombia solo se recomendaba el uso de tapabocas a personal de la salud y a contagiados del virus, ridiculizaron la propuesta de Petro, informado sobre lo que ocurría en el mundo, de establecer el uso del tapabocas como medida preventiva para todos los colombianos. Hoy todos lo hacemos, pero no se recuerda que se intentó lapidarlo cuando lo propuso; el “experto en pandemias” dijeron los formadores de opinión para burlarse de él.

Así mismo, se burlaron de su propuesta de confinamiento estricto para frenar el avance del virus. Poco después se decretó el confinamiento estricto, olvidando los ataques desde todos los frentes cuando Petro lo propuso.

También se rieron de las máquinas tapahuecos que Petro importó durante su gestión en la Alcaldía de Bogotá. Dijeron que era ridículo, que no servían, que no era innovación, que era un desperdicio, que había ilegalidades. Al final, su gran enemigo, Peñalosa, terminó usándolas para tapar huecos y tomándose fotos junto a esas máquinas cuando fue alcalde. Y los procesos judiciales en contra de Petro por esas máquinas nunca prosperaron. Quienes gritaban a diestra y siniestra sobre las “bolsas de Petro”, hoy nada dicen sobre el hecho de que la justicia archivó la investigación porque ninguna ilegalidad hubo en el asunto.

La realidad, dolorosa para los detractores del líder de la Colombia Humana, es que muchísimas veces se termina adoptando lo que Petro ha propuesto con anterioridad, aunque inicialmente se reaccione llamándolo loco para congraciarse con el poder, los grandes medios de comunicación y las “gentes de bien”.

Como queda evidenciado, Petro ha sido objeto de ataques infundados desde hace mucho tiempo. Recalco lo de infundados. Se trata de ataques que se fundamentan en la necesidad del establecimiento para debilitarlo políticamente, y no porque sean el resultado de un proceso investigativo que lleve a concluir que Petro está equivocado o que actuó de mala fe. Se trata de difundir masivamente ideas negativas en relación con el senador con la esperanza de que eso se traduzca en un resultado en las urnas en 2022. ¿Lo conseguirán? Veremos.

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