Petro y la oposición
Al presidente no es que le toque doblegarse para gobernar, pero sí conciliar. Si no lo único que va a lograr es un país convulsionado cuyo rumbo será impredecible
Al presidente no es que le toque doblegarse para gobernar, pero sí conciliar. Si no lo único que va a lograr es un país convulsionado cuyo rumbo será impredecible
Líderes naturales de la comunidad prefieren callar porque tienen familia y saben que denunciar, los torna vulnerables.
Colombia es una sociedad fracturada por la desigualdad y la discriminación; hemos llegado al extremo de ultrajar a un presidente por promover unas reformas urgentes
En octubre se define cómo queda el mapa regional del país. Será una prueba de fuego para Petro, así como de otras fuerzas que se vislumbran como sucesoras
Actuar decididamente contra el querer de las oligarquías es el único camino que efectivamente puede llevarnos al anhelado cambio, por el que votamos 11 millones
No faltaron anuncios grandilocuentes: regalías directas, una universidad. ¿No sería mejor asegurar primero lo básico: agua, sanidad, electricidad y vías?
Lucio no está equivocado. Los candidatos de las elecciones de octubre deberían, al menos, hacer una campaña publicitaria exhibiendo la chapa “Vamos contra Petro”
La oposición recurre a ayudas endurecedoras, por no decir desesperadas, para tumbar el gobierno elegido por millones de colombianos por vía democrática