Rock al Parque cumple 30 años y Bogotá se prepara para otra temporada de los Festivales al Parque, una de las citas musicales más grandes de la ciudad. Mientras los escenarios se alistan, los artistas preparan sus presentaciones y los melómanos deciden que qué bandas escuchar entre el amplio cartel de opciones, detrás de la programación hay otra historia, menos visible, que lleva por lo menos una década sonando en los documentos de contratación pública.
El nombre que vuelve a aparecer en 2026 es el del Teatro R101, entidad sin ánimo de lucro que ha trabajado con Idartes en la última década. Este año, está nuevamente al frente de los Festivales al Parque mediante un convenio por $8.249 millones.
La cifra marca un salto considerable frente a los primeros contratos que tuvo para ejecutar estos eventos y permite reconstruir una relación contractual que comenzó en 2016 y que ha tenido pausas, cambios de operador y observaciones de los organismos de control.
Los Festivales al Parque reunieron más de 660.000 personas en 2025 en nueve eventos. Rock al Parque, que cumple 30 años, convocó 253.000 asistentes y más de 350 músicos en su edición anterior en Bogotá. Sin embargo, detrás del éxito en la asistencia hay serias dudas de la Contraloría sobre el manejo del presupuesto.

Una década bajo la lupa de la Contraloría
La primera nota de esta historia sonó en 2016. Ese año, R101 recibió el convenio 963 para ejecutar cinco Festivales al Parque. El acuerdo comenzó por $2.022 millones y terminó en $2.722 millones.
En la revisión de dicho contrato, la Contraloría encontró un hallazgo administrativo con presunta incidencia disciplinaria relacionado con la planeación: el organismo cuestionó la determinación de costos, las proyecciones y las alternativas utilizadas para establecer precios de mercado.
Tres años después, en 2019, la canción se repitió. Teatro R101 fue contratado nuevamente para ejecutar los Festivales al Parque mediante el convenio 1130. Esta vez el valor inicial fue de $3.815 millones y terminó en $4.697 millones. La Contraloría encontró otro hallazgo administrativo con presunta incidencia disciplinaria, relacionado con la manera en que fueron establecidos los gastos de administración.

No se trataba, sin embargo, de una relación contractual limitada a esos dos convenios. Entre 2019 y 2023, R101 continuó celebrando acuerdos con Idartes, mientras los organismos de control revisaban la concentración de este tipo de contratación y los mecanismos utilizados para escoger a las entidades sin ánimo de lucro encargadas de ejecutar proyectos culturales.
En esa historia también hubo silencios. En 2022, los Festivales al Parque fueron ejecutados por una Unión Temporal Festivales al Parque, por lo que no puede hablarse de una exclusividad ininterrumpida de R101 en la última década. La entidad, sin embargo, volvió a aparecer en escena al año siguiente como operador del proyecto.
La estructura de R101 también hace parte de los documentos revisados. La entidad está representada legalmente por Hernán Hernando Parra Rojas, mientras Martha Yaneth Sáenz Aguirre ha aparecido vinculada a la representación y como asociada.
La Contraloría revisó actuaciones relacionadas con la representación legal y la participación de Parra y Sáenz, además de asuntos asociados con los gastos de administración y la contratación de la entidad.
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De un primer contrato por $2.022 millones al último por $8.249 millones
En 2025, R101 regresó nuevamente a la programación contractual de los Festivales al Parque. El convenio fue inicialmente establecido en $5.444 millones y posteriormente apareció con un valor de $6.261 millones. Un año después, para los Festivales de 2026, el monto volvió a crecer y alcanzó los $8.249 millones.
Así, mientras Rock al Parque llega a sus tres décadas, R101 llega a la presente edición con una nueva administración de los recursos destinados a los Festivales al Parque. El recorrido muestra cómo una entidad sin ánimo de lucro pasó de manejar un convenio de $2.022 millones en 2016 a administrar, diez años después, uno por $8.249 millones.
En el camino aparecen contratos que aumentaron de valor, observaciones de la Contraloría, cambios en los operadores y una revisión sobre la forma en que Idartes ha contratado a este tipo de entidades. También aparecen los nombres de quienes han estado vinculados a R101 y los gastos de administración que fueron objeto de escrutinio.
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En 10 años, hubo cambios de convenio, un año en que una unión temporal asumió los Festivales y momentos en que R101 salió temporalmente de escena. Sin embargo, el nombre regresó y, para 2026, vuelve a ocupar un lugar central en la operación de los festivales.
Ahora, con Rock al Parque celebrando sus 30 años, el escenario está listo para otra edición. Detrás de las tarimas, los músicos y el público, hay también una estructura contractual que permite seguir el rastro de los recursos públicos y de las entidades que los administran.
En el caso de Teatro R101, esa pista comienza en 2016 y llega hasta los $8.249 millones de 2026, después de una década en la que la Contraloría ha puesto distintos aspectos de su actuación bajo la lupa.
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