En tiempos como estos cuando todo está patas arriba y lo que impera es una cultura de antivalores, es cuando los padres debemos actuar y ser claros y firmes

 - ¿Qué pasa con los limites en la educación?

Los niños y los jóvenes de este siglo viven en un mundo globalizado, veloz, un poco confuso y hedonista. No es claro para que ellos quien manda a quien. Parece ser que los padres de esta generación le tienen miedo a traumatizar a sus hijos o a reprimirlos.  Talvez porque a muchos de ellos les hizo daño su crianza que fue más autoritaria y restrictiva. Estos padres se encuentran confundidos al igual que ocupados y han optado por ser cercanos a sus hijos siendo permisivos e hipercomplacientes en el proceso. La obediencia ya no se practica y el respeto a los padres es algo del pasado. Otros padres quieren vivir cómodamente sin tener conflictos con los hijos y optan por darles a sus niños lo que sus corazones deseen. Hay otra categoría de padres que no ha alcanzado la madurez y siguen en la búsqueda de sus propias identidades. Es poco el tiempo y la energía que les queda para organizar y guiar a sus retoños. Si le sumamos a esto un mundo bombardeado por estímulos de toda clase, el resultado es un niño abandonado a su suerte y a la de una sociedad consumista e individualista que los incita a la gratificación inmediata.

La disponibilidad de aparatos tecnológicos les permite también conectarse literalmente con información de todo el mundo de manera casi instantánea. Son estos aparatos los que están educando a nuestros hijos. Lo que reciben vía tecnológica no es exactamente benéfico para ellos. Aprenden de todo más temprano sin tener la capacidad de entenderlo e implementarlo correctamente. También con esto llega el aislamiento y la falta de sentido de comunidad y de redes sólidas de afecto y solidaridad.

Es el momento de implementar una disciplina que contenga reglas claras y límites sólidos

En tiempos como estos cuando todo está patas arriba y lo que impera es una cultura de antivalores, es cuando los padres debemos actuar y ser claros y firmes. Es el momento de implementar una disciplina que contenga reglas claras y límites sólidos. Todo esto debe venir acompañado de mucho respeto y amor. Tenemos que volver a recuperar el valor del esfuerzo continuado, del respeto por el prójimo, de la honestidad, la lealtad y la compasión por los más desvalidos. Tenemos que inculcarles valores positivos a nuestros hijos y no dejar que el temor nos detenga en nuestra tarea formativa.

Ante problemas grandes, soluciones contundentes. No podemos olvidar que el mejor ingrediente del amor es el respeto. Hay que recuperarlo a como de lugar. Papás, toca ser guías de sus hijos y buenos modelos a imitar. Es hora de mostrarles cuál es el camino correcto a seguir y esto se hace implementando una disciplina firme con rutinas, consistencia y consecuencias relacionadas con los actos. Se sabe que la organización y la claridad ayudan también a organizar el pensamiento y más adelante las actuaciones de nuestros hijos. Tengamos la valentía de decir “no” cuando toca, démosle a nuestros niños el puesto que deben ocupar. No son nuestros ni iguales, son nuestros hijos que deben seguir nuestras órdenes y nuestras directrices. ¡Solo así combatiremos el caos y la confusión! La familia da fuerza solo cuando organiza armoniosamente y da pautas claras de una sana convivencia.

De la misma autora:Cómo estimular la autoestima positiva en los hijos

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Por Annie Acevedo

Lleva 40 años consolidándose como la psicóloga colombiana más reconocida en temas de crianza y familia. Psicóloga de la Universidad de los Andes, tiene maestría en Psicología en la Universidad de Alabama, posgrado en Neuropsicología en la Universidad de Miami y especialización en Neurolingüística Psicología Educativa. Coordinadora del Learning Center del Colegio Nueva Granada en Bogotá, durante 35 años. Reconocida por gobierno colombiano con la medalla Simón Bolívar, por 36 años de trabajo continuo con niños que presentan dificultades emocionales y de aprendizaje y la creación de un learning center único en el mundo. Fundadora del Colegio Fundación Nueva Granada, y la Fundación Oportunidad para niños y familias de bajos recursos con dificultades emocionales y/o de aprendizaje. Actualmente atiende consulta privada de psicología y aprendizaje y es conferencista nacional e internacional. Columnista de la revista Semana y de el periódico El Tiempo, autora 10 libros entre ellos “Hazlos felices para que sean buenos y “La nueva crianza en el siglo XXI”.