En pleno centro histórico de Cartagena, detrás de muros coloniales y corredores de piedra que sobreviven desde hace más de cuatro siglos, reposa el legado de uno de los símbolos de la literatura latinoamericana. Allí, en el Claustro de La Merced de la Universidad de Cartagena, descansan las cenizas de Gabriel García Márquez y de su esposa Mercedes Barcha, lejos de mausoleos monumentales y en un espacio cargado de historia, memoria familiar y vínculos personales con la ciudad.
La decisión fue anunciada oficialmente en 2014 por la Gobernación de Bolívar y se materializó el 12 de diciembre de ese año, cuando la familia García Barcha autorizó que las cenizas del Nobel de Literatura de 1982 permanecieran en el patio central del antiguo claustro colonial. Dos años después, en mayo de 2016, se realizó la ceremonia solemne de instalación definitiva del memorial en Cartagena.
El evento privado contó con la presencia de Mercedes Barcha y de sus hijos Rodrigo y Gonzalo García Barcha. En el acto también fue develado un busto de bronce elaborado por la escultora británica Katie Murray, amiga cercana de la familia. La obra quedó instalada sobre una plataforma en el patio central del claustro, justo encima de la urna que contiene las cenizas del escritor.

¿Por qué Cartagena y no Aracataca?
La familia García Barcha tomó la decisión de trasladar las cenizas a Cartagena pese a que en Aracataca, Magdalena, tierra natal del escritor, existía expectativa por conservar sus restos en el municipio donde nació el 6 de marzo de 1927. Sin embargo, el círculo más cercano del autor de Cien años de soledad optó por respetar la conexión emocional que mantenía con la ciudad amurallada.
Además, la escogencia del lugar respondió a una voluntad expresada por el propio escritor, según relataron familiares y amigos cercanos. Gabriel García Márquez había manifestado en varias ocasiones su deseo de vivir y morir en Cartagena, ciudad con la que mantuvo un vínculo permanente desde su juventud. La capital de Bolívar no solo fue escenario de parte de su formación académica y periodística, sino también inspiración recurrente de novelas, crónicas y relatos que marcaron su carrera literaria.
Ahora bien, la relación de García Márquez con Cartagena trascendió lo literario y se extendió a su vida cotidiana. En la ciudad tuvo una residencia cercana al mar Caribe, inició sus primeros trabajos periodísticos y consolidó amistades que conservaría durante décadas. También allí dio inicio a la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, hoy Fundación Gabo, creada hace más de 20 años para fortalecer la formación de periodistas en América Latina.
Por su parte, el Claustro de La Merced tiene un significado especial dentro de esa historia personal. Allí, en 1948, García Márquez cursó estudios de Derecho en la Universidad de Cartagena antes de abandonar definitivamente la carrera para dedicarse al periodismo y la literatura. Décadas después, ese mismo lugar terminó convertido en su morada definitiva.

La rica historia del Claustro de La Merced en Cartagena
La historia del edificio se remonta al siglo XVII. Su construcción fue autorizada mediante una Real Cédula fechada el 6 de junio de 1617 para albergar a frailes mercedarios llegados desde España. Con el paso de los siglos, el espacio cambió de funciones en múltiples ocasiones. El claustro fue convento, cuartel militar, cárcel, tribunal y sede académica, atravesando algunos de los episodios más violentos de la historia cartagenera.
Durante el Sitio de Cartagena de 1815, liderado por Pablo Morillo, el edificio fue utilizado por tropas españolas y sirvió como lugar de confinamiento de insurgentes. Más adelante, en la segunda mitad del siglo XIX, el inmueble pasó al control estatal tras las políticas de desamortización de bienes eclesiásticos impulsadas por Tomás Cipriano de Mosquera.
En el siglo XX, el claustro recibió intervenciones arquitectónicas neoclásicas y terminó consolidándose como uno de los espacios culturales más representativos de Cartagena. Actualmente alberga dependencias académicas de la Universidad de Cartagena y un centro cultural abierto al público.
Uno de los datos recientes más interesantes de este sitio es el hallazgo arqueológico descubierto debajo del memorial de García Márquez. Trabajadores encontraron un aljibe colonial de aproximadamente 300 años de antigüedad, considerado un reservorio de aguas lluvias utilizado en la época colonial. El depósito, de tres metros de profundidad, conservaba restos históricos como botellas antiguas, clavos, fragmentos óseos y hasta una bala de cañón.
El hallazgo incluyó además una cruz tallada en piedra sobre una de las paredes internas del aljibe, elemento que terminó reforzando el simbolismo histórico del lugar. El Ministerio de Cultura determinó conservar la estructura y abrirla al público como parte del recorrido patrimonial del claustro.
Ni la muerte los separó
Las cenizas de ‘La Gaba’, como se le conoció también a Mercedes Barcha debido a la poderosa influencia que fue para su esposo, llegaron posteriormente al mismo lugar. La esposa del escritor falleció el 15 de agosto de 2020 en Ciudad de México y sus restos fueron trasladados dos años después a Cartagena, luego de retrasos ocasionados por las restricciones sanitarias derivadas de la pandemia de covid-19. Desde entonces, ambos reposan juntos en el patio central del claustro colonial.
Así, entre columnas blancas, patios amarillos y corredores cargados de memoria histórica, el Claustro de La Merced terminó reuniendo varios capítulos de la vida de García Márquez: el estudiante de Derecho, el periodista caribeño, el Nobel universal y el hombre que pidió quedarse para siempre cerca de Cartagena.
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