A pesar de las contingencias, la implementación de la paz seguirá adelante

“Nadie se imaginó que un miembro de la dirección política del nuevo partido de la rosa fuera a estar en el ojo del huracán por un hecho tan insólito como estúpido”

Por: Tiberio Gutiérrez
Abril 13, 2018
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A pesar de las contingencias, la implementación de la paz seguirá adelante
Foto: AP

Los últimos acontecimientos de la semana que termina lo dejan uno perplejo, con una sensación de sentimientos encontrados, como si estuviéramos en un laberinto sin salvación. Algunos demócratas progresistas son invadidos por el pesimismo y la desesperanza ante el caos y la perspectiva del futuro que se avecina porque no tienen en cuenta los elementos esenciales de la situación política que contribuyen a pesar de las dificultades, a mirar el porvenir con optimismo.

Una cosa es que el fiscal General de la Nación allane la casa de Jesús Santrich para tomarlo preso con el argumento de ser un narcotraficante, y otra muy distinta es pensar que en esta forma se está empezando volver añicos el acuerdo de paz. ¿Será que vamos hacia el poder de las tinieblas? Nunca antes en la historia reciente de este país una semana había estado tan cargada de expectativas políticas como la que acaba de terminar, y como seguramente seguirán con los nuevos desarrollos políticos electorales que se avecinan, ante los cuales el movimiento popular tiene que estar armado de una estrategia y una táctica que le permitan salir adelante en medio de la tempestad.

En efecto, nadie se imaginó que un miembro de la dirección política del nuevo partido de la rosa fuera a estar en el ojo del huracán por un hecho tan insólito como estúpido: que un miembro de esta categoría de semejante papaya —si es que tienen fundamento las pruebas de la DEA— tiene que ser que está naufragando en el mar de una demencia senil para no medir las consecuencias que podría traer este acontecimiento en el movimiento popular que está por la paz, lo que de ninguna manera puede significar el comienzo del fracaso en la construcción de la paz, como quieren hacerlo aparecer apresuradamente los pregoneros de la conflagración.

Y mucho más si tenemos en cuenta los interrogantes que saltan a la vista en torno a semejante procedimiento de la Fiscalía. Cómo así que desde Septiembre de 2017 la DEA tenía conocimiento de las transacciones entre Santrich y miembros del cártel de Sinaloa para enviar 10 toneladas de cocaína a los Estados Unidos por un valor de 15 millones de dólares, y sólo ahora presentan las grabaciones telefónicas, los audios, y las fotografías que comprometen al encartado, como pruebas categóricas y contundentes para dar la orden al Fiscal General de la Nación, de que proceda en consecuencia, y este, frotándose las manos con regocijo, corre presuroso a dar la orden de captura, no sin antes haberse reunido con el Presidente de la República, para privar de la libertad al exdirigente de las Farc, miembro del consejo político del nuevo partido y representante a la Cámara por la circunscripción departamental del Atlántico.

La carambola a tres bandas del Fiscal sin consultar con la Justicia Especial para la Paz (JEP), nueva institucionalidad competente encargada de confirmar o negar la veracidad las pruebas allegadas por la DEA y por la Justicia de los Estados Unidos, sin tener en cuenta la soberanía nacional y pasándose por la faja uno de los principales puntos del Acuerdo de La Habana que tienen que ver con el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición para las víctimas del conflicto armado interno.

Si el supuesto delito de narcotráfico se tipificó antes de la firma del acuerdo final del Teatro Colón el 1 de diciembre de 2016, será tramitado por competencia de la justicia ordinaria, pero si se cometió después de esta fecha, el supuesto narcotraficante de las Farc tendría que ser juzgado por las JEP, teniendo en cuenta la presunción de inocencia y el debido proceso consagrados en el ordenamiento constitucional y legal de la legislación colombiana.

¿Se precipitó el Fiscal General de la Nación a cumplir el mandato de la justicia norteamericana? ¿Por qué razón se procede a la captura de Santrich a mes y medio de las elecciones presidenciales y seguidamente de que la Corte Suprema de Justicia abriera investigación contra Álvaro Uribe Vélez por manipulación de testigos contra el senador Iván Cepeda? ¿Cuáles son los motivos políticos de fondo tras el escenario de la campaña presidencial?

¿En qué consiste la verdadera esencia de la polarización entre “Uribe-Duque” y Gustavo Petro? No es desconocido que la confrontación se basa entre el modelo de acumulación capitalista neoliberal, que propende por una “democracia” de los grandes conglomerados financieros, el latifundismo ultramontano, guerrerista, paramilitar y mafioso, y una democracia económica, política y social para las grandes mayorías de este país. Es en este marco de discusión donde se explican, en gran medida, los fenómenos que estamos atravesando en esta crisis profunda y multilateral que estamos viviendo.

Si no fuera porque Petro encabeza la intención de voto en las encuestas electorales con “Uribe- Duque” en forma sostenida hasta el día de hoy, amenazando seriamente en esta forma las posibilidades de una segunda vuelta presidencial para las otras opciones electorales del establecimiento económico, político y mediático, si no fuera por el fenómeno político de Petro otras serían las contingencias políticas de la clase dominante. Por eso el candidato presidencial de Colombia Humana encarna el camino de la democracia popular, porque precisamente apunta al enemigo principal: el modelo neoliberal que encarnan los sectores dominantes que están tratando por todos los medios de atajar como sea, inclusive “a sangre y fuego”, las reformas democráticas que no dan más espera para superar la profunda crisis nacional.

Es en este clima político donde nace la tesis de que la captura de Santrich era como el trofeo de caza, el chivo expiatorio en la lucha contra los cultivos de uso ilícito que han crecido durante la negociación de La Habana, para mostrarle al residente Donald Trump en su frustrada visita a la cumbre de Lima contra la corrupción, y posteriormente a Colombia, con el fin de supervisar la política de bloqueo económico, financiero y político contra Cuba y Venezuela.

A este marco de elementos que conspiran contra el proceso de paz, hay agregar la campaña negra de J.J. Rendón, asesor de las campañas presidenciales de Álvaro Uribe y de Juan Manuel Santos, quien abiertamente proclama a los cuatro vientos su odio visceral contra Gustavo Petro, Lula da Silva y López Obrador, haciendo de la mentira y del manejo de los sentimientos religiosos de la gente su arma de batalla contra las reformas democráticas.

No se queda atrás en este tinglado de la conspiración el manejo doloso de la “chequera de la paz” por parte del ministro del posconflicto y de la Directora del Fondo Colombia en Paz, quien manejó los contratos para la implementación de los proyectos productivos en las zonas de rehabilitación y reinserción para los exguerrilleros de las Farc, haciendo del retraso y del incumplimiento de los acuerdos una de los principales causas del estado de atraso en que se encuentran estas comunidades.

Y como si en Colombia no lloviera en nuestros vecinos no escampa: en Brasil, Lula da Silva es detenido por el supuesto vínculo con Odebrecht, prosiguiendo con este golpe judicial al golpe parlamentario que le dieron a la presidenta Dilma Rousseff.

El terrible asesinato de las mafias narcotraficantes ahora llamadas disidencias de las Farc, contra tres periodistas ecuatorianos en la frontera, nos está diciendo con claridad cuál puede ser el rumbo de anarquía y violencia que podría presentarse en nuestro país, si aflojamos en la lucha ciudadana por la implementación de la paz.

Así las cosas al movimiento popular y democrático no le queda otra salida que la conformación de un frente amplio para la paz con justicia social, movimiento que va tomando forma casi que espontáneamente con la convocatoria de masas que está haciendo el candidato presidencial de la Colombia Humana, llenando las plazas públicas del país contra todos los pronósticos de las aves de mal agüero, y cautivando a las mayorías en los debates por televisión, movimiento que debe estar previsto no sólo para las elecciones presidenciales de este año, sino también para todas las luchas de masas que se avecinan, de tal manera que estamos viendo, a pesar de las adversidades, cómo se va configurando el período complicado de la coyuntura política de que hablara el teórico marxista Antonio Gramsci: un momento crucial en que las fuerzas del pasado no han terminado de morir y las fuerzas del porvenir no han acabado de nacer. Por eso, a pesar de las contingencias del presente, la implementación de la paz seguirá adelante por encima de todos los obstáculos.

 

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