Paraguay, sin cambios en el horizonte

El domingo 22 se elegirán autoridades nacionales y departamentales hasta 2023, en comicios que, según encuestas, repetirían el triunfo del Partido Colorado

Por: HUgo Machín
Abril 16, 2018
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Paraguay, sin cambios en el horizonte
Foto: Notimerica

Sondeos de la empresa First y ABC Color, principal periódico guaraní, indican que el senador oficialista Mario Benítez superaría por más de 10 puntos a su principal contendor Efraín Alegre, de la alianza Ganar.

En 2013, el actual presidente Horacio Cartes se impuso con el 45,83% de los votos emitidos sobre el entonces candidato oficialista Alegre, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), que obtuvo un 37,09%.

En el último trimestre de este año otras dos encuestadoras —Ati Snead Consultores y MARKET, que también midieron la opinión ciudadana— dan ganador a Alegre por 4 puntos.

Paraguay cuenta con casi siete millones de habitantes y el electorado elegirá presidente, vicepresidente, 45 senadores, 80 diputados 17 gobernadores con otras tantas juntas departamentales y 18 miembros del Parlamento del Mercosur.

El Senado paraguayo quedaría constituido por el coloradismo, con una lista encabezada por el actual presidente Cartes, con un 27,5%; el Frente Guasú (Grande), cuya lista encabeza el expresidente Fernando Lugo, con 21,4; y la bancada del PLRA con 16,8%, según la encuesta de Grau & Asociados, realizada para el periódico Última Hora, Telefuturo y Monumental. La distribución de bancas quedaría en 16 para los colorados, 12 para el Frente Guasú y 10 para los liberales.

Las siete bancas restantes se distribuirían entre los aspirantes de sectores minoritarios del espectro político paraguayo.

Si bien la constitución paraguaya dispone la obligatoriedad del voto, no existe sanción para el ciudadano que no ejerza su derecho.

El presidente Cartes contagiado por el virus regional tuvo su veleidad reeleccionista que, ante la presión popular, fue archivado por la Cámara Baja en abril de 2017. No obstante, por mayoría de 6 a 3, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró constitucional la candidatura legislativa Cartes, quien lidera la lista del Partido Colorado para la Cámara Alta. La decisión amparó asimismo al expresidente, Nicanor Duarte Frutos (2003 – 2008), así como al actual vicepresidente, el colorado Juan Afara.

Duarte, también colorado, cuestiona las propuestas de su partido de impulsar un país “con impuestos bajos y costos laborales bajos”, lo que califica de “política tributaria regresiva”, a ser pagada “por los pobres y la clase media”, con la consecuencia de “más precarización laboral”.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en su informe de diciembre de 2017, ubica al Paraguay en el tercer lugar en el nivel de pobreza en Sudamérica y respecto a las proyecciones para este año, la información disponible sobre el contexto económico y distributivo sugiere que “no se producirán cambios apreciables en los niveles de pobreza de la región”.

El nivel de pobreza en el país llega al 30 % —dos millones cien mil paraguayos— y la pobreza extrema alcanza al 7% de la población, unos ciento cuarenta mil habitantes.

En el período de la administración Cartes estudiado por el organismo de Naciones Unidas, Paraguay registró crecimientos en el producto interno bruto (PIB), siendo en el 2014, 4,7%; en 2015, 3,0%, y el año pasado, 4,0%, superior al promedio regional de 2017.

Para 2018, Cepal estima un crecimiento del PIB similar al de 2017.

En opinión del profesor y columnista Luis Bareiro, de la Universidad Nacional de Asunción, Cartes avanzó en transparencia y acotamiento de la corrupción, dinamizó la obra pública, redujo el clientelismo y hasta ahí llegó la administración colorada.

En materia agraria el Gobierno considera su principal logro los más de 20.000 certificados de adjudicación de predios expedidos en los dos últimos años que redundan en que miles de familias campesinas sean beneficiadas al regularizar la tenencia de la tierra que ocupan e ingresar a la economía formal.

Según datos del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) en la administración que culmina se construyeron 253 sistemas de agua lo que representa un récord, aunque persiste una demanda de más de 300 sistemas de agua en las colonias del Indert.

Secentismo. Precisamente es en el campo paraguayo donde subsiste lo que parecería ser una rémora de los años sesenta y setenta en Latinoamérica: una guerrilla armada ubicada en el noroeste del país -fronterizo con Bolivia- que ha realizado decenas de secuestros extorsivos y ataques a la fuerza pública.

Desde 1997 el Ejército Popular Paraguayo (EPP), organización autodenominada marxista-leninista integrada por un número impreciso de militantes, entre 150 y 350, sustenta un conflicto de baja intensidad que, sin embargo, arroja un saldo de de 65 asesinatos la mayoría de ellos de productores locales, guardias de seguridad privada y oficiales de policía, junto con varios insurgentes. El ABC Color de Asunción informó el miércoles 11 que 43 de esas víctimas corresponden al período de Cartes, en el que también se triplicaron los secuestros: en cinco años se produjeron ocho secuestros y, en lo que va de 2018, suman 12.

Un informe de la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada, realizado hace un año ofrece otra perspectiva sobre el EPP. “Bajo la mirada de los policías cómplices, los cultivos de marihuana proliferan en toda el área, apenas más allá de la carretera. Los agricultores están abandonando sus cultivos tradicionales para ir a trabajar como “peones” en estos cultivos ilícitos que la policía pretende no ver” cuyo producto se exporta a Brasil, se sostiene.

En Paraguay, más del 80% de la tierra cultivable está en manos de un 2,6% de los propietarios, se consigna en el informe.

“Relatos que parecen cuentos”, es un libro escrito por Monseñor Pablo Cáceres, vicario general de la diócesis de Concepción, y el profesor Benjamín Valiente, director diocesano de la pastoral social católica. Ambos autores afirman que la violencia causada por la llamada “guerrilla” del EPP – cuyo fundador, Carmen Villalba y su compañero Alcides Oviedo Brítez, están en la cárcel – es más el trabajo de un grupo paramilitar al servicio de las grandes empresas “agroextractivistas” que un movimiento armado que defiende a los oprimidos.

“El EPP es una creación de grupos de poder clandestinos, o, en última instancia, que trabajan de manera coordinada para perseguir y asesinar a los líderes y desmantelar las organizaciones de base que luchan por sus derechos y demandas”, denunció el obispo Cáceres.

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