Opinión

Padre, quiero hablar con usted: estoy en duelo

Nadie se imagina mi dolor. Ver morir a mi marido y hacer su funeral en estas circunstancias de pandemia donde todo es tan rápido y solo pudimos ir cinco personas

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julio 26, 2020
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Padre, quiero hablar con usted: estoy en duelo
Ya no duermo y lloro todo el día, hace dos meses perdí a mi esposo, después de vivir treinta años con él, un cáncer se lo llevó. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas

Estoy muy triste padre, ya no duermo y lloro todo el día, no creo que pueda levantarme de este dolor tan fuerte. Hace dos meses perdí a mi esposo, después de vivir treinta años con él, un cáncer se lo llevó. ¡No sé qué hacer!

Lamento mucho su perdida y me uno a su dolor. 

Padre le agradezco, pero nadie se imagina el dolor que siento. Verlo morir y tener que hacer su funeral en estas circunstancias de pandemia donde todo es tan rápido y hay que incinerarlos lo más pronto posible. Se logró hacerle la misa de exequias, pero el ataúd por las normas de cuarentena se ubica en la entrada del templo con no más de cinco personas que lo acompañen, eso fue muy triste.

Ciertamente las circunstancias que nos ha impuesto este tiempo de pandemia, hacen ciertas situaciones más difíciles, más aún cuando acontecen este tipo de situacion

Pero este duelo, esta soledad, este recordarlo me esta matando. Me estoy volviendo loca, siento que está a mi lado, que me habla, que está junto a mi cama.

Lo que usted está experimentando es el duelo y tiene todo el derecho de vivir este momento de dolor. Así que primero no se asuste, usted construyó con su esposo todo un proyecto de amor y de vida y pareciera que dicho proyecto con la muerte se acabó. Esta escuela del dolor y del aprendizaje a vivir la viudez, con la ayuda de Dios la podrá realizar.

Padre, cómo que pareciera que terminó, realmente la muerte lo acabó, no queda más

Ciertamente la muerte si nos presenta arrogante y aparentemente victoriosa, golpeándonos de tal manera que pensamos: “de esta ya no nos levantamos”. Pero no es cierto, Jesucristo resucitado venció la muerte y por eso sabemos que nuestro destino no lo detiene, una enfermedad, un cáncer, ni se queda paralizado en el cementerio. Nuestro destino está en las manos de Dios, dice san Agustín: “nos hiciste para ti y nuestro corazón sigue inquieto hasta que no descanse en ti”

Me reconforta saber esto que me cuenta, pero padre es muy duro vivir la perdida de un ser querido, sueño con él, pienso que está a mi lado. Hasta una amiga me dijo que ella tenía un señor que podía traérmelo de nuevo para poder hablar con él.

Es que, como le dije anteriormente construyeron un lazo de amor muy profundo y estas situaciones que me cuenta, así lo dejan en evidencia. Pero cuidado nadie se aproveche de su dolor y fragilidad para engañarla. Los muertos no vuelven aquí a nada. Ellos están en las manos de Dios y viven en Dios. También nosotros nos encontraremos en el cielo con nuestros seres queridos difuntos y viviremos en Dios el amor que sobre pasa todo.  Estoy seguro que poco a poco, el Señor le dará la gracia y la fortaleza de ir reponiéndose para aprender a vivir la novedad de este nuevo estado de vida.

Padre ore por mi.

Por supuesto que lo haré.

 

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