Oderbrecht: lo que el escándalo nos mostró del periodismo

"Nuestra obligación como periodistas es no ponernos guantes de seda cuando se trata de indagar una noticia. Hay que investigar a las partes por igual"

Por: Ivan Coello Ángel
marzo 21, 2017
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Oderbrecht: lo que el escándalo nos mostró del periodismo
Foto: archivo Colprensa

Odebrecht permeó la campaña de Santos en el 2010 cuando la U era de quienes ahora conforman el Centro Democrático, que a su vez es el partido que bajo el sobaco de Uribe lanzó la campaña de Zuluaga presidente, también permeada por Odebrecht, y  que ahora ataca a la campaña Santos del 2010, acusándola se ser infiltrada por Odebrecht. Todo un trabalenguas con los trapitos al sol bien expuestos. La U era de Uribe cuando se realizó la campaña de Santos en el 2010. Recordemos que al Partido de la U se le puso esta letra para recordar siempre el nombre del ex caudillo de esta ex religión política. Cuando la U se libera y se divorcia de la influencia de su ex ídolo político, la ruptura cismática de Uribe le dio la oportunidad al ex presidente de crear una secta ideológica con mayor poder de adoración a su persona. Es tal la influencia sectaria de Uribe sobre sus discípulos, que ha logra que ellos y ellas lo imiten hasta en su manera de hablar, con algunas excepciones, entre las que tenemos a Pacho Santos. Si hubiera sido aprobada la segunda reelección de Uribe, no hubiera existido el cisma uribista en la U, y este movimiento seguiría siendo de Uribe, y es posible que la campaña del que sería imaginariamente por tercera vez presidente, hubiera sido permeada también por Oderbrecht, como lo fue la campaña presidencial de Santos en el 2010. Es tan solo una hipótesis.

Una vez creado el cisma "Uribe Centro Democrático", que se quedó solo con la segunda y tercera palabra como nombre, y con la foto oscurecida del Cacique de esta religión política, ya para la campaña de Zuluaga es el epicentro de supuestas irregularidades: el caso del Hacker Sepúlveda y ahora la supuesta acusación de la llegada de un tentáculo de Odebrecht a la campaña. En el caso del ex presidente Uribe, protagonizar repetidos Watergates ya es una costumbre, pues ya nos acostumbramos a no sancionar con todo el peso de la ley a este personaje que juega sucio cuando se trata de ganar y que es mal perdedor cuando no logra lo que quiere, culpando a quien se le ocurra atacar con acusaciones casi siempre graves, que rara vez logra comprobar.

Entonces, como siempre, la táctica del Centro Democrático es devolver el golpe con la misma acusación que se le imputa, y en este caso es con las campañas de Santos que supuestamente resultaron permeadas también por Oderbrecht, con un valor agregado (vicio añadido en lenguaje coloquial), que en la primera campaña de Santos, los uribistas eran parte del partido de la U y con ellos se montó esta campaña (con Uribe a bordo, dando y mandando órdenes. Él es el patrón único en todo lo que lidera). El partido de la U, cuando era uribista, y con el apoyo del máximo jerarca y pontífice de ese partido, montó a Santos en el caballito de la presidencia del 2010, con los tres huevitos de Uribe, todavía sin podrirse. Hay que recordar al José Obdulio Gaviria de aquellos tiempos, quien para mí, con todo respeto, es el Rommel del Centro Democrático. Vale la pena remembrar como en las elecciones del 2010, José Obdulio atacaba a Mockus a favor de la elección de Juan Manuel Santos, quien a su vez también realizaba una campaña sucia contra su contendor, asesorado por el vampiresco publicista J. J. Rendón, un personaje que podría ser el mago malo de la saga de Harry Potter. Si en la U de Santos 2010, el que lideraba las decisiones era Uribe, ¿por qué el cacique ubérrimo, que era presidente de Colombia, no se enteró del supuesto pago de Odebrecht para la impresión de los volantes de la campaña presidencial de su delfín?

El periodismo, mi profesión, se está quedando atrás respecto al caso de los sucios dineros de Odebrecht. El programa de entrevistas y opinión “La Noche”, de RCN, se portó con guantes de seda durante la emisión en la que se defendía la campaña de Zuluaga, entrevistando sólo a miembros del Centro Democrático. Los buenos ánimos que daba el presentador a la campaña Zuluaga permeada por Oderbrecht, contrastaron con los programas en los que se atacó virulentamente a la campaña Santos, también supuestamente permeada por este virus de corrupción. Si yo estuviera deprimido, hubiera salido de mi crisis psicológica con las palabras de ánimo que el presentador de “La Noche” les daba a los miembros del Centro Democrático que defendían la campaña de Zuluaga en el primero de los programas. Esta emisión contrastó con los programas posteriores en los que se trató contundentemente y “con guantes de púas” el tema de la infiltración de Oderbrecht en la campaña Santos. En uno de los programas dedicados a la campaña Santos, repetían durante los reportajes siempre lo mismo, una y otra vez, y de forma burlesca y enfática. Durante el reportaje en que se mostraba la infiltración a la campaña Santos, el comunicador que hacía nota  enfatizaba con voz contundente algo que terminaba luego con una frase de Santos de manera repetida, reiterativa e incisiva, diciendo que en su gobierno a Oderbrecht todo le fue mal, a los perros en misa. El programa con el Centro Democrático fue una reunión de amigos, los programas sobre el tema Santos fueron virulentos, irónicos y no tuvieron un trato igualitario, cuando se supone que las dos campañas fueron permeadas suciamente por Oderbrecht.

"Esa campaña (la de Santos 2010) esta pillada", dice Jose Obdulio Gaviria, del Centro Democrático, durante el Programa La Noche de RCN, que se emitía en la madrugada del 15 de Marzo. Nunca le preguntaron cómo se siente al haber sido parte de esta campaña cuando era miembro de gran liderazgo en la U, que todavía estaba bajo la sombra de Uribe en aquellos aciagos tiempos de chuzadas y falsos positivos. Yo le hubiera preguntado, si siendo parte de aquella campaña pro Santos, como lo fue también el entonces presidente Uribe, sabía de los dineros de Odebrecht para imprimir los millones de volantes que se repartieron con la candidatura de Santos. Insisto como periodista, que al equipo de preguntas (programadas) del programa, se le "olvidó" recordar cuando José Obdulio era parte importante del Partido de la U, que hizo la campaña del 2010 por Santos, cuando la U era el partido del entonces presidente Álvaro Uribe y cuando fue permeada con la impresión de los volantes que pagó Odebrecht para la campaña del todavía Santos uribista de ese momento.

Me consta haber presenciado retazos de campaña sucia contra la otra candidatura, que era la de Antanas Mockus, por parte de los Uribistas de la U de aquellos tiempos, incluso aprovechándose de su confesada enfermedad de Parkinson, por la cual le hicieron el bullying más feo y más perverso al exitoso ex alcalde de Bogotá.

Me acordaba del papel omnipresente de Oderbrecht en todos los últimos gobiernos de América Latina, y sobre todo los de Colombia, que por más de 30 años ganó licitaciones para hacerlo todo... Preguntemos e indaguemos como periodistas, cuántas obras realizó Odebrecht durante los gobiernos de Uribe, Pastrana, Samper y Gaviria. Investiguemos bien. En Ecuador, como periodista fui testigo en casi todos los gobiernos anteriores del poder de Odebrecht en monopolizar obras de infraestructura. No hay que negar que fue una empresa de gran prestigio, pero que jugó sucio para ganar megaproyectos estatales.

No obstante, el gobierno Santos debe ser investigado y responder por esta filtración de Odebrecht en su campaña presidencial del 2010, al igual que otros sospechosos, los de la campaña Zuluaga, quienes también deben ser investigados con todo el rigor de la ley, y son los partidos de la U, de Santos, y el Centro Democrático, de Uribe, los que deben pagar los platos rotos, de comprobarse esta mácula asquerosa en sus campañas presidenciales.

Recordaba la famosa frase de Hernán Nicholls, el padre de la publicidad en Colombia, cuando en la última entrevista de su vida, que me concedió cinco días antes de fallecer, recalcó que "una publicidad que no es sincera no es publicidad".

No olvidemos que Zuluaga viajó a Brasil para entrevistarse con Duda Mendoça, publicista supuestamente financiado por Oderbrecht para diseñarle la propaganda de la campaña presidencial al ex candidato del Centro Democrático, que físicamente se nos parece a Nixon. De comprobarse esto, es importante una sanción ejemplar para los culpables.

Tanto la campaña Santos como la de Zuluaga deben ser tratadas por igual cuando los periodistas informamos e indagamos.

Es importante aclarar lo que recordó de manera muy valiosa Antonio Navarro Wolf en el Programa La Noche: "es prohibido en Colombia que empresas extranjeras financien campañas electorales", por ende, si se logra concretar que esto es verdad, llegaremos a la conclusión de que en las campañas de Santos 2010 y de Zuluaga se delinquió. Y si esto ocurrió en la primera campaña de Santos, como en la campaña de Zuluaga, tendríamos que preguntarles al cacique de las dos campañas, el Dr. Álvaro Uribe Vélez, y al escudero adalid del uribismo, José Obudulio Gaviria, si tuvieron conocimiento de estos hechos ilícitos. Quien esté libre de culpa, que lance las primeras piedras de su inocencia, porque Colombia necesita ya, que este embrollo se aclare de una vez.

Nuestra obligación como periodistas es no ponernos guantes de seda cuando se trata de indagar algo que es noticia, y hay que investigar a las partes implicadas por igual, sin preferencias, cuando se trata de descubrir y mostrar la verdad comprobada, sustentada y demostrada. Como lo diría en algún momento el comunicador Henry Holguín, "Los periodistas somos los encargados de dejar por escrito la constancia de la historia".

Posdata 1: A la mayoría de los candidatos colombianos no les importa los medios para llegar a una meta que es el poder. A veces, ni siquiera vigilan los dineros de sus campañas. A veces, también, son muy atrevidos en la manera como compran los votos con dineros “non sanctos”. Un ejemplo: el escándalo de la Yidispolítica, cuando la ex congresista cambió su voto para que se aprobara la reelección del caudillo Uribe, convirtiendo a nuestra Constitución en un juguete de bolsillo a favor del presidente candidato.

Posdata 2: Los candidatos saben a veces y a veces no lo saben, qué dinero les entra. Lo importante para ellos es que les entre dinero. Hay mucho dinero que ingresa de manera no registrada y en efectivo, y un buen ejemplo son los capitales que se invierten en vallas y volantes que los caciques regionales invierten por cuenta propia, "y fuera" de las mismas campañas... Eso es lavado de influencias...

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