Milonga de don Nicanor Paredes

“El Palermo que evoca y describe Jorge Luis Borges es el barrio ideal de sus primeros poemarios”, según dicen en 'Obras completas'. ¿Por qué le canta a Nicanor?

Por: Laura Cecilia Bedoya Ángel
mayo 23, 2022
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Milonga de don Nicanor Paredes

“El Palermo que evoca y describe Jorge Luis Borges es el barrio ideal de sus primeros poemarios”, según dicen los comentaristas de sus Obras completas, asunto que podremos apreciar en esta nota:

“En una calle de Palermo de cuyo nombre sí quiero acordarme y es la de Honduras, vivió allá por los años enfáticos del centenario un entrerriano tuberculoso y casi genial que miró al barrio con mirada eternizadora... El barrio era peleador en ese anteayer: se enorgullecía que lo llamaran Tierra de Fuego y el punzó mitológico del Palermo de San Benito aún perduraba en los cuchillos de los compadres... Evaristo Carriego (el entrerriano evidente que indiqué al principio de estos renglones) miró para siempre esas cosas y las enunció en versos que son el alma de nuestra alma”(1)

Conviene recordar que no será la única vez que Borges hable de Palermo, puesto que el primer capítulo del ensayo Evaristo Carriego lleva por título Palermo de Buenos Aires. Así presenciaremos el desfile de los versos dedicados a esta figura de leyenda por la “infinitud” del antiguo barrio, “Lo veo con paso firme/pisar su feudo, Palermo”.

La génesis del barrio Palermo se remonta al año 1600 con la presencia de Juan Domínguez de Palermo, que llegó desde Palermo (Italia) y se empeñó en comprar estas tierras. Se casó con Isabel Gómez, la hija de uno de los hombres que trabajaron con Juan de Garay, este último, conquistador que aparece en la historia como participante de la segunda fundación de Buenos Aires.

Considero necesario aclarar que en una conversación de Borges con Antonio Carrizo sobre Nicolás Paredes, y digo Nicolás porque este era su verdadero nombre, explica:
“Bueno, yo puse Nicanor para no ofender a la familia, ya que hablo de las muertes que él debía. Por eso, para defenderme de los parientes, si quedan algunos, yo puse Nicanor. Y me vino mejor para el verso, además.”(2)

“Venga un rasgueo y ahora,

con el permiso de ustedes,

le estoy cantando, señores,

a don Nicanor Paredes.(...)”

“El cuchillo de esa muerte

de la que no le gustaba

hablar... Alguna desgracia

de cuadreras o de tabas. (...)”

El verso que abre la milonga da cuenta del estilo de las payadas que convidan a la faena de cantar, bien sea de manera individual o de contrapunto, hacen uso de una versificación repentista acompañados de guitarra, “Venga un rasgueo”. Estas lides del contrapunto y la payada se dieron cita en pulperías, fiestas y cafés. Pasaron del campo a la ciudad y allí al teatro y a la radio. 

Continuando con el protagonista, es reconocido como una de las fuentes de inspiración para el cuento “Hombre de la esquina rosada”. Nicolás se muere y anota Borges que se propuso no dejar en el olvido todos esos relatos de duelos de compadritos que le contara. De su trato con él le quedó en la impresión el registro de la voz y se propuso entonar en la narración ese tono exacto, tanto que “a medida que escribía cada página, pronunciaba en voz alta cada frase para ver cómo sonaba y esforzándome para lograr el tono exacto.” Uno de los personajes del cuento es Francisco Real, apodado el Corralero, quien va a desafiar a Rosendo Juárez, a quien le dicen el Pegador , además, era uno de los hombres de don Nicolás Paredes.

El autor presenta el carácter del invitado, “Él representaba para mí el arquetipo del criollo orillero. Y él jugaba para ayudarme. Pero al mismo tiempo no quería ser ese arquetipo: él quería ser un hombre. Entonces contaba casos en los que había quedado mal. “Pero cómo -le decía yo- ¿ usted aflojó, don Nicolás?” Y él me decía: “Bueno, en casa del jabonero, el que no cae se refala”. Para que yo no lo convirtiera en un arquetipo: Para que yo viera que él también podía haber sido flojo, a veces. Y era muy valiente, y supe por el comisario que debía varias muertes, pero nunca hablaba de eso, tenía el pudor de esas muertes. Y posiblemente esas muertes sean parte de la leyenda también”

“Varón de ánimo parejo

en la buena o en la mala;

“En casa de jabonero

el que no se cae se refala".(...)”

Había mencionado el desfile de este ser que profesaba el hábito de la valentía y del ímpetu en su decidido actuar, cualidades bien admiradas por Borges, y lo hizo por el barrio y a caballo, pero mucho antes, cuando el sitio estaba lejano al “carretaje” y las quintas. Rememora también a Paredes en el ejercicio del contrapunto en una de esas noches en que le dedicó unas décimas en las que lo que más pesaba era esa “resolución de amistad: A usté, compañero Borges. Lo saludo enteramente”

“Sabía contar sucedidos,

al compás de la vihuela,

de las casas de Junín

y de las carpas de Adela. (...)”

Hay un elemento en esta milonga que merece atención, y es el cuchillo, los guapos lo portaban pero no era visible como los accesorios de su vestuario, el chambergo o el pañuelo al cuello, estaba como ajustado a su cuerpo, así lo dijo Borges en el cuento mencionado:“ ...en el chaleco, junto al sobaco izquierdo.” Quienes estudian el ambiente de los guapos sentencian que el cuchillo no se saca sin necesidad, porque pisa los límites de la indecencia.

Pienso yo que a Borges cuidadoso como muchos autores del ocaso de sus personajes se le ocurre contar lo siguiente: “Porque él, al final de su vida, era uno de los pocos criollos que quedaban ya, en el barrio, Palermo; y al final de su vida juagaba a ser... digamos, todos los personajes que él había conocido. Jugaba un poco a ser Juan Muraña, a ser Suárez- el Chileno-, a ser el Melena, el Campana, a esos personajes. Pero al mismo tiempo quería salvarse como hombre. Lo protegió mucho a Carriego (...) "

Aunque quedan faltando anécdotas, estimo que es hora de despedir a Nicanor -quien aprendió a bailar tango en las carpas de Adela- (3), y reflexiono: ¿ qué respondería este varón a las preguntas de su amigo Borges?

“Ahora está muerto y me digo:

¿Qué hará usted, don Nicanor,

en un cielo sin caballos

ni envido, retruco y flor?”

...

(1) Borges, Jorge Luis. El tamaño de mi esperanza. 

(2) Conversaciones de Jorge Luis Borges con Antonio Carrizo. Borges el memorioso.

(3) Borges en una entrevista que le hace Tomás Barna dice que Paredes había bailado el tango por primera vez en las Carpas de Adela, que estaban en un barrio que hoy ocupa el jardín zoológico. Adela pasó de allí al Barrio tenebroso.

 

 

 

 

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