En Colombia el whisky dejó de ser una bebida reservada para ocasiones formales. Hoy está en reuniones familiares, celebraciones populares, conciertos y bares de barrio. Aunque la oferta es amplia y las vitrinas exhiben decenas de etiquetas, hay tres nombres que dominan el mercado y marcan la pauta del consumo: Buchanan’s, Old Parr y Johnnie Walker. Son marcas escocesas con historias distintas que encontraron en el país uno de sus públicos más fieles.
El origen del whisky se remonta a Escocia hace más de cinco siglos, cuando los monjes destilaban un licor al que llamaban agua de la vida. Con el tiempo, la técnica se perfeccionó y el destilado se convirtió en parte esencial de la cultura escocesa. El gran salto ocurrió en el siglo XIX, cuando comenzaron a mezclarse whiskies de malta con whiskies de grano, una combinación que suavizó perfiles intensos y amplió el público. A partir de ahí surgieron casas comerciales que entendieron que mezclar bien era un arte y, también, un negocio global.
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En ese contexto apareció John Walker, un comerciante que empezó vendiendo mezclas en su tienda y terminó construyendo una marca que hoy es símbolo de expansión internacional. Johnnie Walker, con más de dos siglos de historia, consolidó esa tradición. En Colombia, sus etiquetas Red Label y Black Label son habituales en tiendas y bares. La primera, más intensa y especiada, suele asociarse con ambientes festivos y cocteles sencillos; la segunda, con 12 años de añejamiento, apunta a quienes prefieren notas más suaves y equilibradas. La marca se vinculó con festivales musicales y eventos masivos en el país, reforzando su presencia entre públicos jóvenes y urbanos.
Buchanan’s tiene una historia diferente. Fue fundada en 1884 por James Buchanan, un empresario que entendió que la suavidad podía ser un rasgo distintivo. Su botella, inspirada en antiguas cantimploras, se convirtió en un sello reconocible. En Colombia, la marca se instaló como un símbolo de reuniones familiares y celebraciones especiales. Su perfil equilibrado, con matices cítricos y notas dulces, la volvió una de las preferidas para compartir en mesa.
Ahora la compañía busca ampliar su alcance. Acaba de lanzar Buchanan’s Piña, una versión con un sabor más ligero y un carácter dulce pensado para atraer a consumidores jóvenes. Tiene 35 grados de alcohol, una graduación menor a la del whisky tradicional, lo que facilita su entrada a nuevos públicos. La estrategia será gradual: inicialmente solo se conseguirá en Bogotá, específicamente en los sectores de Usaquén y Chapinero, durante varios meses. La idea es medir su potencial antes de expandirlo a otras ciudades. La apuesta responde a cambios en los hábitos de consumo, donde se buscan bebidas más suaves y versátiles.
Old Parr completa el trío de mayor consumo en el país. La marca fue creada por los hermanos Greenlees y tomó su nombre de Thomas Parr, un personaje inglés al que se le atribuía una longevidad extraordinaria. En Colombia encontró un terreno fértil. Su perfil con notas de miel, frutas secas y roble conectó con celebraciones populares y fiestas regionales. En el mundo del vallenato y otras expresiones culturales se convirtió en referencia habitual. Su reciente reconocimiento con medalla de oro en el International Spirits Challenge 2024 reforzó su imagen de calidad en un mercado cada vez más competitivo.
Lo que distingue a estas tres marcas no es solo su historia escocesa, sino la forma en que se integraron a la vida cotidiana colombiana. El whisky ya no es exclusivo de fechas puntuales. Está presente en cumpleaños, grados, conciertos y encuentros improvisados. Se sirve solo, con hielo o mezclado. Se adapta a distintas generaciones.
En ese escenario, Buchanan’s, Old Parr y Johnnie Walker siguen liderando las preferencias. Cada una apela a públicos distintos, pero comparten algo: entendieron que el consumidor colombiano valora la tradición, pero también está dispuesto a probar novedades. El lanzamiento de nuevas versiones, los premios internacionales y la presencia en eventos culturales muestran que el mercado sigue en movimiento.
Mientras mayo es celebrado por aficionados como el mes del whisky, en Colombia la temporada parece extenderse todo el año. Las cifras de consumo lo confirman y las estrategias de innovación también. Las tres marcas más vendidas lo saben: mantenerse en la cima exige respetar la historia y, al mismo tiempo, adaptarse a un público que cambia rápido.
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