Tras la catástrofe provocada por el reciente terremoto de magnitud 7,4, la magnitud de la tragedia exigía una respuesta inmediata y contundente. Más allá de los discursos oficiales, ha sido la articulación entre el empresariado colombiano y la cooperación internacional la que ha comenzado a trazar la hoja de ruta financiera y logística para la reconstrucción. En este escenario, la familia Santo Domingo marcó el punto de inflexión al anunciar una donación de $100.000 millones de pesos, una cifra sin precedentes en la atención de emergencias del país que fijó un estándar de compromiso y exigencia gerencial para el resto del sector privado.
El aporte de los Santo Domingo, canalizado a través de la Fundación Santo Domingo, Valorem y sus empresas vinculadas (entre ellas la cadena Tiendas D1, que adicionalmente movilizó más de 1.000 toneladas de alimentos e insumos de primera necesidad), no solo destaca por su volumen económico, sino por el modelo de gobernanza con el que será administrado. Para evitar el extravío burocrático y garantizar la transparencia absoluta de cada peso, la familia constituyó un vehículo fiduciario respaldado por cuatro fundaciones que actuarán como fideicomitentes. La supervisión y auditoría de la 'torre de control' estará en manos de la firma internacional Deloitte, mientras que el plan se ejecutará en tres fases rigurosas: atención inmediata a los damnificados, recuperación comunitaria y reconstrucción integral a largo plazo.
Atención: La familia Santo Domingo dona 100 mil millones de pesos para la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto del lunes pasado. Vía @BluRadioCo pic.twitter.com/dmOiuM7cvU
— Ricardo Ospina (@ricarospina) August 14, 2026
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El sector privado responde en bloque
Esta movilización de los Santo Domingo actuó como un catalizador inmediato dentro del sector empresarial colombiano. Bajo el liderazgo de Bruce Mac Master en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), y con el respaldo de directivos como Jaime Murra (presidente de la Junta de la ANDI y del Grupo Diana), la campaña 'Empresas Unidas por Colombia' escaló de forma acelerada desde sus primeras horas hasta alcanzar un fondo extraordinario de $201.637 millones de pesos.
La iniciativa gremial opera bajo dos líneas estratégicas de acción: la primera dedicada al recaudo y posterior inyección de recursos económicos en la reconstrucción, y la segunda enfocada en la distribución de insumos mediante alianzas con los bancos de alimentos y medicamentos del país.
🇨🇴 $201.637.565.026 es la cifra con la que cerramos el #CECANDI en el marco de la campaña #EmpresasUnidasPorColombia.
— ANDI (@ANDI_Colombia) August 14, 2026
Un aporte que refleja la solidaridad y el compromiso del sector productivo con las familias y regiones afectadas por el terremoto.
🤝 Gracias a las empresas y… pic.twitter.com/SsLxTvMJL1
A esta cruzada nacional se han sumado con peso decisivo actores del empresariado antioqueño como Proantioquia y el Grupo Argos. En particular, el Grupo Argos ha puesto a disposición su capacidad técnica y constructiva para acelerar las obras físicas mediante el mecanismo de Obras por Impuestos. Paralelamente, la Alianza de Fundaciones y Gremios de Desarrollo (ADLE) impulsa la creación del denominado 'Fondo Milagro', que contará con una gerencia independiente y una junta directiva de alto nivel encargada de velar por la trazabilidad y la entrega efectiva de las ayudas a las comunidades afectadas.
Conexión satelital y cooperación internacional
El llamado de emergencia también encontró eco en la comunidad internacional y en gigantes tecnológicos. A la movilización de recursos financieros se sumó la empresa de Elon Musk, SpaceX, cuyo vocero David Goldman confirmó que el equipo de Starlink está listo para activar de forma gratuita el servicio de Starlink Mobile (conectividad satelital directa a dispositivos móviles) en las zonas afectadas. Este despliegue busca devolver la señal en áreas donde las redes celulares colapsaron, quedando únicamente a la espera del visto bueno y las autorizaciones del Ministerio de las TIC para su puesta en marcha inmediata.
El equipo de reglamentación de @Starlink trabaja de cerca con @ANE_Colombia para obtener los permisos necesarios y activar los servicios de emergencia de Starlink Mobile en Colombia lo más pronto posible. https://t.co/gwXYSjJK6J
— David Goldman (@davesgoldman) August 12, 2026
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En cuanto a la diplomacia humanitaria, el Gobierno de Estados Unidos reforzó su respaldo a Colombia con un envío adicional de 11 millones de dólares, acumulando una bolsa de US$26.5 millones destinados exclusivamente a superar la crisis humanitaria y rehabilitar la infraestructura crítica destruida.
En Europa, la respuesta ha sido igualmente directa. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, autorizó la destinación de 4.5 millones de euros para apoyar a las poblaciones impactadas. De este rubro, 1.5 millones de euros son administrados por la Cruz Roja y agencias internacionales de alimentos para la atención alimentaria primaria, mientras que los 3 millones restantes se invertirán en fortalecer la resiliencia comunitaria e infraestructura pública. A este esfuerzo se sumó la Unión Europea, encabezada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que activó el Mecanismo de Protección Civil del bloque continental para transferir 2 millones de euros en asistencia humanitaria de emergencia.
El mapa global de solidaridad se completa con la contribución estratégica del gobierno de Israel, centrado en el suministro de plantas potabilizadoras de agua, medicamentos de alta complejidad y el envío de equipos de rescate a las zonas de difícil acceso. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos oficializó una donación directa de US$10 millones, al tiempo que el Banco Mundial estructuró una línea crediticia y de apoyo técnico por US$200 millones para garantizar la estabilidad macroeconómica en las zonas afectadas.
El desafío de la reconstrucción apenas comienza, pero el precedente sentado por el sector privado, las Big Tech y los aliados internacionales muestra un giro radical en la forma de atender las tragedias nacionales. La clave de esta etapa no radicará únicamente en la acumulación de recursos, sino en la capacidad de las fiducias, la conectividad satelital de rescate y las auditorías independientes de demostrar que la solidaridad empresarial y la diplomacia tecnológica pueden traducirse en soluciones concretas, transparentes y rápidas para los damnificados.
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