Los pupilos de Mauricio Leal que heredaron empleados y clientela 

Cristian y Gabriel pasaron de recibir $7 mil por corte a montar su propia peluquería 'Valente' en la que atienden a famosas como Mary Méndez y Laura Acuña

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agosto 15, 2022
Los pupilos de Mauricio Leal que heredaron empleados y clientela 

Muy temprano al WhatsApp de Gabriel Murillo, uno de los coloristas estrella de la famosa peluquería del fallecido estilista Mauricio Leal, llegó una propuesta que previamente se soñó y que a nadie le contó: montar una peluquería.

El mensaje provenía de Cristian Camilo Hincapié, quien también trabajaba en ese momento para Mauricio Leal. Ambos quedaron en shock al darse cuenta que pensaban en la misma idea. Entonces se encontraron, pensaron en lo ocurrido, se fundieron en un abrazo y dieron inicio al nacimiento de Valente, su propia peluquería.

Cristian, por su cuenta, decidió renunciar a la peluquería de Mauricio Leal, un mes antes de que sucediera su inesperado fallecimiento. Mientras tanto, Gabriel le propuso a Cristian hacer una encuesta en Instagram preguntándole a la gente si les gustaría que se hiciera una gira promocionando su trabajo como estilistas. Recibieron una respuesta positiva. No solo les escribieron colegas de otros salones de belleza, también lo hicieron mujeres desde Montería, Villavicencio, Ibagué, Cali, Barranquilla y Bucaramanga deseosas de conocer sus talentos, en los que tienen más de 15 años de experiencia.

Fue así que comenzaron un tour denominado ´gira nacional´ por las ciudades en las que decenas de mujeres les habían escrito. Gabriel y Cristian no solo iban motivados porque eran los primeros pasos de Valente, su primer proyecto empresarial, sino porque el mismo Mauricio Leal les inculcó una enseñanza clave para el éxito de cualquier peluquería: lograr el lujo de que las clientas vengan de otro país o de otra ciudad a buscarlos. Y fue más profundo: les inspiró a crear, imaginar cosas diferentes y a pensar que todo es posible.

El proyecto de Cristian y Gabriel no interrumpió su trabajo con Mauricio. Es por eso, que le dedicaron a la gira sus días de descanso de domingo y lunes desde las 7:00 am hasta las 10:00 pm; y de martes a sábado estuvieron trabajando con Mauricio. El objetivo era ver qué tanto impacto habían tenido sus 15 años de trayectoria como estilistas. Los frutos de su esfuerzo no se hicieron esperar. Un sábado, del 100% de clientas que recibieron, 40% llegaron de      fuera del país.

Para los meses posteriores de junio de 2021, cuando surgió la idea de Valente, ya tenían ubicada la peluquería en el segundo piso del centro comercial Portobelo frente al parque de la 93. Además, el lugar estaba pintado, tenía silletería, espejos y todo lo necesario para arrancar. 300 millones de pesos costó el primer Valente del segundo piso. El dinero lo consiguieron a punta de préstamos bancarios y con sus propios ahorros.

Diseño del primer Valente del segundo piso en el centro comercial Portobello frente al parque de la 93 en Bogotá

Seis años duró Gabriel y cuatro Cristian con Mauricio Leal hasta que decidieron irse. Mauricio ya sabía de su proyecto y solo les preguntó sobre los estilistas de su peluquería que se iban con ellos. Inicialmente se les unieron 10. Valente tenía previsto abrir sus puertas hasta el dos de diciembre de 2021.

Todo se aceleró tras la muerte de Mauricio Leal en noviembre de 2021 y el cierre total de su peluquería. Muchos de los empleados se quedaron contra la espada y la pared al no tener un lugar que les garantizara los ingresos que tenían con Mauricio. La continuación de sus carreras como estilistas estuvo en riesgo.

Es así que un 50% acudieron a pedir ayuda a Gabriel y Cristian, que ya tenían montada su peluquería, pero sin abrir todavía. Los dos no dudaron en tenderles la mano. Dieron apertura a Valente y, a pesar de tener todos los puestos copados, Gabriel pidió sillas para que sus compañeros pudieran trabajar y las puso desde la entrada de la peluquería hasta la entrada del centro comercial, porque la fila de clientes, que iba por las escaleras hasta el segundo piso de Portobelo, seguía creciendo días después de lo sucedido con Mauricio.

El primer piso, que no era opción todavía en los planes para Cristian y Gabriel, terminó adecuándose con el pasar de los meses. Hubo que pedir más préstamos y ponerle el alma al trabajo para sacarlo adelante. Bajo el liderazgo de Cristian y Gabriel, Valente se amplió hasta tener 48 empleados.

Un cuadro de la virgen María y Jesús, cerca de la recepción, recibe a los clientes que entran a Valente, que, además, ven las grandes letras CG, iniciales de los nombres de Cristian y Gabriel, sus fundadores.

Así mismo, al interior de la peluquería destacan los diseños de columnas inspirados en la arquitectura de centros comerciales en Dubái y la zona privada de lavado cabezas, dividida por un cubo de cristal, donde, adicionalmente, se hacen mascarillas para el cuidado del rostro. El árbol de la unidad que simboliza la esencia del equipo de estilistas de Valente y la historia misma del crecimiento del salón de belleza posa a la vista en la peluquería. Además, el árbol llama la atención de las damas que entran a la zona de lavado de cabeza cubiertas con batas de la casa Valente.

Diseño del segundo piso de Valente pensado por Cristian y Gabriel

En el segundo piso hay otra zona de lavado de cabeza, área de corte y la cocina liderada por el chef de Mauricio Leal, Fredy Zarazo, quien con sus platos o cócteles degusta el paladar de los clientes que esperan ser atendidos.

Gabriel y Cristian —ambos estilistas integrales expertos en lavar cabezas, peinar, cortar, hacer color y maquillar— pasaron de cobrar 7.000 pesos por un corte en sus inicios a ponerse un precio de 100.000 por corte o, dependiendo el estado del cabello, 1´200.000 por un color en su propia peluquería. El servicio más barato es el de manicure que vale 35.000 pesos.

Además, entre sus clientas, que vienen de adentro y afuera del país, figuran famosas como las presentadoras Laura Acuña y Mary Medez; la modelo, Tatiana de los Ríos; las actrices, Valentina Lizcano y Juliana Galvis; la experta en estrategias de mercadeo y comunicación, Helena Fadul; influencers de redes sociales; y clientas que Gabriel y Cristian habían fidelizado desde que comenzaron su camino como estilistas.

Gabriel Murillo y el sueño de trabajar con Norberto

Gabriel junto a la modelo Tatiana de los Ríos, una de sus clientas infaltables en Valente

En la familia de Gabriel no tuvieron el dinero para sustentarle una carrera universitaria. Es por eso, que salió del colegio y a sus 17 años se sumergió en el mundo de la peluquería entrando a la extinta academia Hollydays de Ibagué, donde se formaron la mayoría de estilistas de la ciudad. Allí estaban sus amigos gais que se encargaban de maquillar y preparar reinas.

Ver a las reinas salir con sus vestidos y maquilladas como para una producción cinematográfica le impactó bastante. A Hollydays se iba caminando como ir del centro comercial El Retiro hasta el centro de Bogotá, pero cuando llovía y se mojaba prefería no ir por pena. Ocho meses duró en Hollydays hasta pasar a otra academia donde estuvo siete meses. Ahí aprendió a cepillar.

Con el pasar de los años, Gabriel llegó a vivir en Bogotá donde su hermano Juan Carlos y entró a trabajar a una peluquería que se llama Genios del Cabello en la 30 con tercera. En este lugar conoció a Pedro, su pareja, y quien potenció en él su calidad profesional y humana. Cuatro años duró en Genios del Cabello porque su sueño era llegar a trabajar con el ícono de la peluquería en Colombia, Norberto.

Sin saber maquillar, Gabriel logró cumplir su sueño de trabajar junto a Norberto luego de que él mismo le pusiera a prueba frente a todos sus estilistas. Gabriel logró impresionarlo no solo con su talento sino con sus ganas, actitud y motivación por querer estar en su peluquería.

En Norberto conoció a Cristian Camilo Hincapié, quien había llegado ahí más fácil que Gabriel, pues venía de la peluquería de Javier Murillo, muy querida por Norberto.

De Norberto a Mauricio Leal. Gabriel llegó a trabajar con Mauricio Leal desde abajo hasta que se convirtió en uno de sus coloristas preferidos. Un día lo dejó realizar un color a Laura Acuña, el cual terminó con gran calidad y lo llevó a convertirse en uno de sus mejores amigos.

Cristian Camilo Hincapié, el estilista que adoran las marcas de belleza

Cristian Camilo Hincapié y una de sus clientas en Valente

De su abuela Marta, que trabajó en las primeras peluquerías de Bogotá, mucho antes de la llegada de Norberto, viene la vena de estilista de Cristian Camilo Hincapié, un manizaleño que se radicó en el barrio J Vargas de Bogotá. Su tío Raúl Hincapié abrió su primera peluquería a la que llamó Esencial Look. Cristian le pidió trabajo con 14 años. Raúl lo puso todos los sábados a manejar los ingresos en caja, hacer shampoo, barrer y trapear. Así se ganó unos pesos para ayudar en casa a su mamá quien respondió por sus dos hermanos como el papá de la casa.

De Esencial Look pasó a prestar el servicio militar en Ubalá, Cundinamarca. Era el peluquero del pelotón donde se encontraba. Un año duró su servicio hasta salir y regresar a Esencial Look junto a su tío Raúl. Luego, trabajó en una peluquería en el norte de Bogotá en la que no estuvo mucho porque era más de oficina y sólo operaba de 5:30 am a 9:30 am. Se fue y saltó a otra en el centro comercial Hayuelos. En 2014 nació su hija María Camila.

Entonces llegó una oportunidad con Javier Murillo, un preparador de reinas de la talla de Norberto, quien se encargó de pulirlo en su peluquería en los cuatro años que estuvo. Esta influencia lo llevó a trabajar para Norberto. Ahí se conoció con Gabriel y terminaron trabajando años más tarde para Mauricio Leal.

Con el pasar de los años Cristian Hincapié se convirtió no solo en uno de los estilistas preferidos de Javier Murillo, Norberto y Mauricio Leal sino en el colorista adorado de las marcas L´Oréal Paris, Schwarzkopf y en el embajador para Latinoamérica de la marca de cosméticos Wella.

Y lo sigue siendo desde Valente, su propia peluquería. Desde allí busca junto a Gabriel y todo el equipo de estilistas que le acompañan brindar un servicio donde haya voluntad, amor y pasión por lo que se hace y donde todo es posible tal y como Mauricio Leal se los enseñó.

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