Los obstáculos son solamente un pretexto para fracasar

Nada produce efectos más definitivos que la voluntad puesta al servicio de un propósito. Esta es la historia de Santiago Andrés Guillermo, un artista inusual

Por: Manuel Tiberio Bermúdez Vásquez
noviembre 23, 2020
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Los obstáculos son solamente un pretexto para fracasar

Cuando hay energía que determina acciones, cualquier obstáculo deja de serlo. Se llama Santiago Andrés Guillermo Lluvisaca y nació en Cuenca, Ecuador. Desde los 5 años empezó a pintar, pero no de manera normal: lo hizo utilizando sus pies, ya que sus manos estaban atrofiadas debido a una enfermedad llamada artrogriposis, enfermedad que afecta a uno de cada tres mil niños nacidos. “Yo soy un afortunado de sacarme la lotería entre esos tres mil niños”, señala mientras sonríe.

La discapacidad ha bloqueado la movilidad en las extremidades superiores y parte de las inferiores y le impide alzar sus brazos, doblar el codo y mover los dedos. De igual manera, sus rodillas no flexionan completamente y por eso camina con alguna dificultad. “Pero gracias a Dios he logrado caminar después de siete cirugías que me hicieron durante mi niñez”, cuenta sin amargura.

Es el último de los ocho hijos nacidos en una familia de escasos recursos económicos. Su padre, Felipe Guillermo, y su madre, Mariana de Jesús Lluvisaca, han sido motor y aliento para que Santiago alcance las metas que se ha propuesto. “Fueron ellos quienes me motivaron para que el arte se convirtiera en mi forma de vida”, cuenta.

Desde los cinco años empezó a pintar y hoy es un maestro de la pintura hiperrealista en su país. Inicialmente fue un pasatiempo que luego le convertiría en su propósito de vida y en su profesión.

Su infancia no fue fácil. “Me fue difícil en el ámbito educativo, no por el hecho del estudio mismo, sino por las limitaciones para socializar con los demás chicos, ya que yo no podía realizar las mismas actividades que ellos: correr, jugar, lo que hace todo niño. Estuve excluido de tener una infancia normal ,y sobre, todo, los niños no miden sus palabras, sus actos y puedo decir que sufrí en aquella época lo que hoy en día se conoce como bullying. Hubo chicos hirientes que imitaban mi manera de caminar, no me auxiliaban en lo que en aquel tiempo necesitaba; pero también hubo buenos compañeros, que eran mis ángeles, y me ayudaban en las cosas que yo no podía hacer: sacar los cuadernos, meterlos en la mochila, etc. Hoy pienso que quizá ninguno de mis hermanos hubiese desempeñado la función que algunos amigos de la infancia tuvieron conmigo”.

Realizó sus estudios primarios y secundarios y tuvo planes para ingresar a la universidad, pero debido a su movilidad se le hizo complejo, pues debía de tomar taxi en todos sus desplazamientos. “Ya que el transporte público no es adecuado para personas con discapacidad motriz”.

“Pienso que todas esas pruebas que he debido atravesar han sido necesarias para formarme como persona, para que hoy tenga la voluntad de sobrellevar los problemas y las dificultades, para hacer de lado todo obstáculo que se me presenta. Hoy creo que los obstáculos son solamente un pretexto para fracasar en esta vida y puedo decir que no existe obstáculo alguno para mí, pues todos los he logrado vencer. Siempre con la ayuda de Dios he salido adelante”.

La pintura me encontró a mí

“Pienso que Dios me envió a este mundo con algunas privacidades. Me quito la movilidad de mis brazos, me privo de algunas cosas, pero, sin embargo, me envió con un don que yo llamo maravilloso, ya que el arte se ha convertido en mi profesión, en mi sustento".

A la edad de 5 años, estuvo en centro de rehabilitación física: San Juan de Jerusalén que recibía fondos de Francia. “Ahí me impulsaron a pintar. Un día me quitaron los zapatos, las medias y embadurnaron la planta de mis pies con pintura y empecé a garabatear en el piso algunas cosas con la planta de mis pies. Ese fue mi primer contacto con el arte”, recuerda.

De ahí en adelante ha ido perfeccionado su forma de hacer arte. Desde aquellos días en que con tremenda dificultad tomaba el lápiz entre sus manos para escribir o hacer algunas rayas, remedo de dibujos de Mickey Mouse, Bugs Bunny, etcétera, hasta que alcanzó la perfección porque según sus palabras, “con la pintura busco la perfección que físicamente no tengo”.

Pintando con la boca

Hasta los 15 años, Santiago pintó con sus manos, pero notaba que no alcanzaba lo que quería pues los trazos le parecían sin calidad, torpes. Dejó de pintar por tres años y se dedicó a terminar su bachillerato y cuando concluyó enfrentó el interrogante que todos nos hemos hecho. ¿Y ahora que voy a hacer con mi vida?.

“Un día mi padre me mostró un recorte de periódico en el que se veía a una persona que escribía con la boca. Mis padres me dijeron: Intenta a ver que sale, a ver si puedes dibujar mejor con la boca. Inicialmente fue algo difícil. Me ayudaron a poner un lienzo a la altura justa —en ese tiempo yo no pintaba en lienzo— porque cuando lo quise hacer y colocaba la tela debajo de mis piernas para usar las manos esta se hundía y dificultaba los trazos”.

“Cuando terminé el primer cuadro hecho con mi boca, fue muchísimo mejor de lo que yo pintaba con mis manos. Era un paisaje de unas montañas nevadas, un cielo azul y árboles en la parte frontal. Cuando algunos amigos lo observaron pensaron que mis padres habían comprado esa pintura, no imaginaban que era una obra pintada por mí. Descubrí entonces que utilizando mi boca tenía mejores resultados para elaborar mis obras”.

“Recuerdo que mi madre trabajaba para una señora muy reconocida en el mundo cultural de mi ciudad. Mi madre llevó el cuadro para mostrárselo a esa señora; María Eulalia Vintimilla de Crespo y ella observó en el cuadro algo que yo aún no sabía: el potencial que yo tenía, pues ella sabía de mi discapacidad. Fue ella quien adquirió esa primera pintura”.

“Fue ella también quien me dio a conocer con Eudoxia Estrella, una talentosa y reconocida acuarelista, que tenía una academia de arte, quien me becó para estudiar pintura. Cada año se realizaba exposiciones de todos los trabajos de los estudiantes. Esas fueron mis primeras exposiciones. Mis obras destacaban, vino la prensa y fue la primera vez que Santiago Guillermo se dio a conocer mediante la pintura. Luego, solo, he ido perfeccionado mi estilo que es el hiperrealismo. Soy un artista autodidacta.

A hoy, ya ha realizado varias exposiciones individuales tanto en su país como en el exterior. El Museo Pumapungo, en Quito, en México, Francia, en París, en fin, son varias las exposiciones en las que el artista ha participado. “Pienso que en mi país la situación económica y la economía no han permitido que mi obra se conozca más porque las personas, considero, no tienen la cultura de adquirir una obra como inversión como ocurre en los países europeos y además no tengo ningún tipo de apoyo a mi trabajo. Me conocen más fuera de mi país”.

A propósito, ¿qué es para Santiago Guillermo el arte?

Yo me siento perfecto, pero quiero mostrar en mis cuadros la imperfección física que los otros ven en mí, pero yo no percibo.

¿Para qué sirve el arte en este mundo tan banalizado y en el que parecería que hay tan poco aprecio por sus diferentes expresiones?

Creo que el arte sirve para humanizarnos, para hacernos sensibles, para tener una apreciación real de lo que es la humanidad. Para trasmitir lo que los seres humanos son capaces de hacer. En lo personal para tener un contacto íntimo con nuestro creador”.

¿Vive del arte?

Vivo de él. No me dedico a otra cosa más y mi economía depende de él. Pienso que si no hubiese tenido una discapacidad jamás hubiera conocido de lo que soy capaz de hacer por medio de la pintura. Pienso que todo ser humano tiene un talento oculto que debe buscar y explotar.

Su situación no es única en el mundo, ¿tiene contacto o pertenece a alguna asociación de artistas con limitaciones?

Conozco algunas personas con algunas discapacidades que también pintan. Incluso aquí en mi ciudad hay una joven que tienen la misma discapacidad que la mía, pinta, pero no vive exclusivamente del arte. Yo soy miembro de una asociación de artistas que pintan con el pie y con la boca. Esta asociación tiene sede en Alemania; es una asociación europea, de la que soy becario.

¿Recibe alguna ayuda para hacer sus cuadros?

No, desde el boceto, el fondeado, hasta el último acabado, lo realizó yo. A veces necesito ayuda para subir o bajar la altura del caballete, abrir una pintura, etcétera, pero de resto el trabajo es totalmente hecho por mí.

¿Qué le pone triste?

Me pone triste que el arte esté tan desvalorizado hoy, que a cualquier cosa la llaman arte. Por ejemplo, vi que a una banana pegada en una pared con una cinta alcance valores extravagantes de miles de dólares y a una obra que se ha tardado meses en realizarla, que ha requerido esfuerzo, no sea valorada como es debido. Eso me produce tristeza. Como han tratado de quitarle la esencia a la pintura. Ahora todo mundo pueda llamarse artista haciendo cualquier cosa.

Le pongo un ejemplo: En nuestra ciudad hay un museo de arte moderno y en una bienal se pudo observar de todo, menos arte. Yo cuando entre al museo observé una montaña de tierra en una sala. Cuando vi esto pensé que estaban realizando alguna remodelación en el Museo, pero jamás pensé que esa montaña de tierra era una obra de arte. Eso me da mucha pena, que el verdadero arte no sea valorado. Si realmente hubiese sido una obra tanto el artista como el museo hubieran tratado con más cuidado la obra. Al final del evento la tierra paso a ser relleno de patio para el museo.

¿Qué le pone alegre?

Me pone alegre cada amanecer. Cada que abro los ojos y veo que es una nueva oportunidad para realizar lo que talvez ayer no pude hacer. Poder escuchar a mi hijo decir buenos días papá; poder amanecer al lado de mi esposa, esto me pone muy alegre cada día y es mi motor para seguir adelante.

¿Qué sueña a futuro como artista?

Sueño con que mis obras sigan recorriendo el mundo. Sueño poder disfrutar lo que talvez muchos artistas no han podido disfrutar en vida. Sueño poder disfrutar de mi trabajo en vida. Poder ver el fruto de mi trabajo y sueño con que surjan personas que me apoyen y me saquen de esta situación en la que muchos artistas se encuentran: aislados, no se pueden dar a conocer. Esos son mis grandes sueños.

¿Qué piensa de Dios?

Es mi motor. Yo soy una persona muy creyente. Para mi Dios, es todo.

¿Y del amor que opina?

Muchas personas malinterpretan lo que es el amor. Algunos piensan que el amor es sentir mariposas en el estómago, muchos creen que el amor es perfecto, pero el amor es algo que talvez no vuelva a repetirse. Pero el amor es diferente, no es como el amor de fantasía. El amor es contar con la otra persona, es levantarse cada día y no solamente con palabras, sino con una mirada, un gesto, demostrarlo.

¿Tiene esposa?

Sí, tengo esposa, se llama Julia Morán. Por cierto cuando era adolescente jamás pensé que iba a poder tener una familia. Yo pensaba: ¿tú que tienes una discapacidad, quién se va a fijar en ti? Pero Dios había preparado ya una persona que iba a ver en mí algo más que mi físico, y tengo la fortuna de tenerla y es la persona que me hace mejor cada día, pero como en toda relación hay ocasiones en que hay inconvenientes, pero hemos sabido afrontarlos y salir adelante. Dios también me ha dado la gran bendición de tener un hijo que se llama Tiago (en portugués Santiago) Andrés, es mi mayor alegría; ya cumplió tres años y es nuestro motor y el complemento que nuestra relación necesitaba.

¿Qué le anima cada día a ser mejor artista?

Lo que me anima a ser mejor artista es mi propia vida. El hecho de levantarme cada mañana es para mí una gran oportunidad para mejorar. Lo que me hace ser mejor es talvez ver a colegas que se esfuerzan cada día y he podido observar que obras con gran calidad son vendidas a precios muy por debajo de lo que se merecen y eso me impulsa a ser mejor artista para poder de alguna manera motivarlos para que no se den por vencidos, que sigan luchando y que logren sus sueños por medio del arte.

¿Qué desea con intensidad poder pintar?

Actualmente yo trabajo bajo pedido, ya que mi economía no me permite crear mi propia obra. Me encantan los desafíos y siento que mi mayor desafío es el cristal y el agua; mi mayor deseo es pintar una colección solo de cristales y solo de agua. Ese es mi mayor deseo por ahora.

¿Siente que ha cumplido su misión como pintor?

Aún no. Siento que Santiago Guillermo puede dar más. Santiago Guillermo no tiene límites, no tiene obstáculos y siempre tiene algo más para dar. Me gustaría poderme dedicar a producir mi propia colección.

¿Una frase que sea guía para su vida?

No hay obstáculos. No hay discapacidad que pueda impedir que tus sueños se cumplan. Los obstáculos son solo un pretexto para fracasar en esta vida.

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