Incluyendo a Iñaki y Nico Williams, la Copa 2026 pasará a la historia como la que más parejas de hermanos jugaron, aunque la mitad militan en equipos diferentes

Iñaki y Nico Williams, jugadores y hermanos - Los hermanos de sangre que juegan en el Mundial, 8 de ellos en equipos diferentes

Cuando María Arthuer fue atendida por la Cruz Roja de Melilla (España), después de una travesía de 5 mil kilometros y un puñado de semanas en las que el hambre, la sed y el cansancio no pudieron dominar su coraje africano, se enteró de que estaba embarazada. 

Ese día no podría haberse imaginado que su primer hijo se convertiría en futbolista profesional. Mucho menos que jugaría el Mundial 2026 para la selección de Ghana, país del que ella había escapado, a principios de 1994 y en compañía de su esposo Félix, en busca de mejores oportunidades en España como lo hacen entre 30 mil y 40 mil africanos, cada año, desde que empezó el nuevo milenio. 

Las cifras acerca del número de migrantes que mueren en su travesía hacia el sueño español crecen día a día. Según la entidad oficial o no gubernamental que las emitió, en 2025 fueron entre 1.656 y 3.090. 

Los Williams, para su fortuna y la del futbol mundial, no hacen parte de esa lista negra. Tres décadas atrás, lograron cruzar el Sahara caminando y en camiones destartalados, a veces sin zapatos, mantas, un pedazo de pan o un sorbo de agua durante largos trayectos. 

La pareja de ghaneses tuvo, en su trasegar por África, la misma sagacidad, paciencia y fortaleza con la que sus hijos driblan contrarios o recuperan balones en la cancha. El 15 de junio de 1994, nació Iñaki, quien fue bautizado así en honor a un sacerdote que los acogió en su manto cristiano cuando llegaron a la capital de los vascos. Pan, agua y compasión para los necesitados. 

Ocho años después, el 12 de julio de 2002, llegaría Nico, el segundo de los hermanos Williams, quien también juega la Copa del Mundo 2026, solo que con la camiseta de la Furia Roja española. 

Nico es uno de los divos mundiales del fútbol contemporáneo y cuesta 50 millones de euros, mientras que su hermano mayor se pone el overol de Ghana y está avaluado en apenas el 20 por ciento del benjamín de la familia. Entre nosotros no hay envidia –ha reiterado el crack campeón de la Eurocopa Alemania 2024 con La Roja–. De hecho, Iñaki es como un padre para mí fuera de la cancha y mi ídolo en el terreno de juego.

El Mundial con más hermanos de la historia

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La Copa Mundo 2026 es la que más parejas de hermanos ha tenido en la historia de 23 ediciones, casi un siglo de vida y apenas 8 países campeones. 

El nuevo listado de hermanos mundialistas se suma al ya legendario que incluye a los Charlton ingleses, Bobby (quien fue acusado de intentar robarse un brazalete de diamantes en su visita a Bogotá días antes de México 70) y Jack, campeones como locales en el 66; los gemelos van de Kerkhof, René y Willy, quienes repitieron subtítulo con la Naranja Mecánica en Alemania 74 y Argentina 78 y, más recientemente, los Laudrap daneses en Francia 98 y los Boateng, Jérome y Kevin-Price, que representaron a Alemania y Ghana en los Mundiales de 2010 y 2014.

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En esta oportunidad son 8 parejas de hermanos: Iñaki (Ghana) y Nico Williams (España), Guéla (Costa de Marfil) y Desiré Doué (Francia), John (Escocia) y Harry Soutar (Australia), Lucas y Theo Hernández (España), Laros y Deroy Duarte (Curazao) , Leandro y Junhino Bacuna (Curazao), Marcus y Khépren Thuram (Francia) y Derrick Lukassen (Ghana) y Brian Brobbey (Países Bajos). 

Lo más llamativo de la situación es que de las 8 parejas de hermanos  que disputan el Mundial 2026, la mitad de ellas lo hacen con cada uno de sus miembros defendiendo los colores de una camiseta y cantando himnos nacionales diferentes.  

Hermanos de sangre y rivales en la cancha, con padres orgullosos de que sus herederos cierran la brecha entre naciones en un evento deportivo de alcance mundial y cicatricen las heridas personales que dejó la migración, mientras se convierten en ejemplo en un tema que afecta a alrededor de 30 millones de seres humanos de todo el planeta en la actualidad.

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Más allá de los hermanos, familias futboleras

La historia del fútbol tiene, más allá de los hermanos de sangre que disputan la Copa Mundo 2026, varios capítulos de linajes futboleros que permanecen en la memoria de los hinchas. 

Los italianos Cesare y Paolo Maldini, padre e hijo, rey y principe de la azurra, fueron ambos capitanes de su selección y, aunque no lograron dar la vuelta olímpica como campeones del mundo, permanecen en la memoria de los aficionados de todas las épocas. 

Son legendarias también las peleas de los hermanos Milito, Gabriel y Diego, quienes se sacaban chispas –y posiblemente se lanzaban madrazos– en los reverberantes clásicos entre Independiente y Racing de Avellaneda. En Uruguay, los Forlán son un apellido asociado a batallas épicas futboleras, a goles de ultimo minuto, a gladiadores que defendieron con el cuchillo en los dientes cada camiseta que defendieron. 

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Fabio, el padre, jugó los mundiales del 66 y el 74. Además, ganó la Copa Libertadores y la Intercontinental con Peñarol. Diego, su hijo, fue Balón de Oro de Sudáfrica 2010 con una selección Uruguay que enamoró al continente futbolero, tras romper una sequía de semifinales de cuatro décadas. Juan Carlos Corazzo, abuelo materno del artillero, también había defendido los colores de la Celeste. 

El golazo familiar es el hecho de que abuelo, padre e hijo fueron campeones de la Copa América, conformando el linaje más venerado del balompié uruguayo. 

En Colombia, los Valderrama –Carlos, Alan, Ronald, Pablo y “Jaricho” – se adueñan de la polvorienta y mítica cancha de Pescaíto, en las afueras de Santa Marta, para deleitar a los asistentes a los picados decembrinos recordando sus días de futbolistas profesionales. Todo bien, todo bien, como diría el Pibe en sus días de capitán de la selección Colombia e ícono del balompié mundial.}

De la pobreza, a la gloria familiar

Tras recibir atención médica en la Cruz Roja, Maria Arthuer y Félix, los Williams, recibieron también el consejo de un curtido abogado en asuntos migratorios que los convenció de presentarse como liberianos que escapaban de la cruenta guerra civil para recibir el asilo. 

Así como lograron cruzar el desierto más temido del mundo y engañar a las autoridades migratorias españolas para no ser expulsados del país, los Williams lograron acomodarse a la nueva vida en Europa, trabajando en los empleos mal remunerados y extenuantes que aceptan los inmigrantes sin documentos con tal de no regresar a su tierra: aseadora, vigilante, empleada doméstica, vendedor ambulante. 

Por fortuna para la familia Williams y para las 5 mil millones de personas que seguirán las incidencias de la Copa Mundo en television, redes sociales, streaming y otras plataformas de transmisión, Iñaki y Nico nacieron con un don excelso para la pelota y hoy representan a Ghana y España, tras elegir el país con el que más se sentían identificados para representarlo como futbolistas, en vez de engrosar las filas de inmigrantes discriminados alrededor del mundo.

Lo que está por verse es que harán sus padres, Maria Arthuer y Félix, si se llegan a encontrar en un partido de las rondas finales tal como lo pueden determinar los resultados de sus selecciones en la primera ronda mundialista. 

¿Alentarán a Ghana y a Iñaki o preferirán a Nico y España?

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Por Las Dos Orillas

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