El emprendimiento se ha convertido en el salvavidas de buena parte de los colombianos, quienes no solo ven el desarrollo de un negocio propio como una salida a sus problemas económicos, sino también como una alternativa a un mercado laboral cada vez más limitado y con remuneraciones mucho menos atractivas.
El cierre de un negocio
A pesar de esto, mantener un negocio operativo es una tarea sumamente compleja, con las estadísticas afirmando que al menos 2 de cada 10 negocios cerrarán durante sus primeros 2 años, y casi el 50 % cerrará en un periodo no mayor a los 5 años.
Mientras que muchas personas creen que el motivo más común para el cierre de negocios es la falta de ventas, la realidad es mucho más compleja, con un amplio número de emprendimientos yendo a la quiebra por razones completamente ajenas a la generación de ingresos. Estas son algunas de las más relevantes:
Poca seguridad
Buena parte de los emprendedores, especialmente los que apenas comienzan, piensan que no son un blanco atractivo para los criminales, sin embargo, la realidad es que precisamente esta mentalidad los convierte en la presa perfecta. Al no contar con medidas de seguridad efectivas, el robo (interno y externo) se hace sumamente sencillo.
Por eso, toda empresa que cuente con una sede física debe invertir en sistemas de seguridad efectivos, incluyendo control de acceso, videovigilancia versátil como un entramado de cámaras tipo bala, alarmas y sensores. En el caso de negocios digitales, es imperativo contar con protocolos y software de ciberseguridad para evitar brechas de datos y ataques externos.
Capital insuficiente
Aunque la mayoría de los emprendimientos comienza con una idea o un sueño, mantener un negocio rentable a lo largo del tiempo requiere de capital suficiente para llevar a cabo trámites legales, comprar insumos, crear presencia en distintos canales de comunicación, analizar el mercado, implementar nuevas estrategias e incrementar el alcance.
Sin embargo, al dejarse llevar por la euforia, muchos emprendedores olvidan reunir el capital necesario para cumplir estos objetivos, dejando lanzamientos a medias e implementando estrategias poco efectivas que terminan por causar pérdidas a mediano y largo plazo, forzando a un posible cese de operaciones.
Pobre manejo de las finanzas
El uso excesivo de capital de la empresa para gastos personales, las inversiones riesgosas y el gasto excesivo sin retornos apropiados, son algunos de los errores financieros más comunes, especialmente en los negocios pequeños.
De igual forma, una contabilidad pobre no solo puede fallar al momento de determinar el flujo de caja, sino también a la hora de detectar anomalías causadas por irregularidades en el manejo del dinero.
Contratación ineficaz
Un proceso inadecuado de contratación puede resultar en un equipo humano incapaz de llevar a cabo sus actividades de forma efectiva, así como también en incluir personas capaces de representar un riesgo directo para la empresa, por ejemplo, empleados poco confiables que terminen robando mercancía o dinero.
Mercadeo ineficiente
A pesar de que el mercadeo se ha posicionado como la herramienta más efectiva para sobresalir en mercados saturados de competidores, muchos empresarios aún no comprenden la importancia de una buena estrategia comunicacional capaz de atraer y retener clientes.
No se trata únicamente de contar con presencia en redes sociales, sino de invertir realmente en el estudio del mercado en el que se desempeñan, en experimentar con distintas campañas comunicacionales y en implementar estrategias adaptadas a cada nicho que queremos satisfacer.
Queda claro que, aunque la falta de ventas suele ser el chivo expiatorio de muchos emprendedores, la realidad es que el liderazgo y la planificación adecuada tienen un rol mucho más importante en la longevidad de un negocio.
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