Durante los últimos once años, los gobiernos territoriales de Barranquilla enmarcados en los planes de desarrollo “Barranquilla Capital de Vida” (2016-2019), “Soy Barranquilla” (2020-2023) y “Barranquilla a otro nivel” (2024-2027) han vendido una idea de ciudad segura, moderna y en paz. Nos han mostrado estrategias con nombres atractivos: Mi Cuadra Segura, Plan 100 contra el microtráfico, Comando Dinámico Local, Policía del Vecindario. Nos han repetido hasta el cansancio que la prevención del delito es el centro de su política pública de seguridad, hoy actualizada hasta 2027.
Pero los barranquilleros y barranquilleras que vivimos en los barrios populares del suroccidente sabemos la verdad: todo eso ha sido un gran espejismo. Y lo peor: el modelo planteado ha fracasado.
Estrategias de papel, inseguridad de concreto
Analicemos, sin filtros, cada una de esas estrategias que la Alcaldía ha empleado:
- “Mi Cuadra Segura”: Nació en el barrio La Paz, una de las zonas más complejas en materia de criminalidad. La idea era instalar alarmas comunitarias con botones de pánico conectados al Centro Automático de Despacho (CAD) de la Policía. Pero la realidad es que esta infraestructura no se implementó adecuadamente y posee serias limitaciones, ya que depende de una respuesta policial que a menudo no llega a tiempo. En un año donde Barranquilla cerró con 365 homicidios, la pregunta es obvia: ¿por qué la sangre sigue corriendo en las mismas calles?
- “Plan 100 contra el microtráfico”: Permitió ubicar 300 puntos de expendio y realizar 223 allanamientos. Sin embargo, el microtráfico no se desmontó; se reconfiguró hacia domicilios por redes sociales. Lo más grave es que la Fiscalía reconoce que el 45% de los homicidios en el Atlántico están relacionados con el microtráfico, dominado por bandas como Los Costeños, Los Pachenca y Los Papalopes.
- Comandos Dinámicos Locales (CDL): Presentados para reacción inmediata, pero la reacción no es prevención. Los CDL llegan después del delito, no antes, y al no tener presencia permanente, el mensaje para el ciudadano es que el crimen, que no tiene reloj, lleva la ventaja.
- “Policía del Vecindario”: Un modelo de proximidad con 184 uniformados en 46 barrios. Pese al enfoque de confianza, cuando la ciudad fue declarada en su momento la cuarta más violenta de Colombia, la conclusión es inevitable: cambiar el uniforme o la forma de patrullar no cambia el fondo del problema.
¿Prevención? ¿Dónde está?
La política pública dice enfocarse en la cultura de no violencia y justicia alternativa. Pero pregunto yo: ¿dónde está todo eso en Las Nieves, Lipaya, Villas de San Pablo, La Paz, El Bosque o Rebolo?
No hay operadores comunitarios de justicia sostenida, no hay transparencia en los datos desagregados por barrio y no hay rendición de cuentas real. Lo que sí hay es microtráfico en cada esquina, atracos en moto a toda hora y homicidios que ya no son noticia porque no sorprenden a nadie.
El fracaso es político, no técnico
Aquí hay que llamar las cosas por su nombre: los gobiernos del clan Char han tenido 11 años y tres planes de desarrollo para resolver el problema de la seguridad. Han tenido presupuesto, respaldo institucional y cooperación internacional. Y aún así, los resultados son pobres, cuando no vergonzosos.
No se puede seguir diciendo que “la inseguridad es un problema nacional”. La gestión local tiene responsables directos. La política y la gestión en seguridad y convivencia ciudadana de los Char han fracasado estrepitosamente.
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