Los danieles que le hacen juego al uribismo

En una batalla que parece no terminar, dos de los periodistas más influyentes en Colombia siguen poniendo en disputa las dos caras políticas más radicales del país

Por: José David Gil Montoya
Abril 21, 2019
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Los danieles que le hacen juego al uribismo
Fotos: tomadas de instagram personales

Han pasado ya 11 meses desde la primera vuelta presidencial, una elección que movilizó muchos sentimientos entre quienes querían una dirigencia que le diera continuidad al proceso de paz entre el gobierno Santos y la guerrilla de las FARC y entre quienes se oponían a este y pedían el retorno de los bombardeos y la victoria a sangre y fuego (cosa que en 60 años no logró el Ejército Nacional), de todos esos sentimientos quizá el más fuerte fue el miedo: un sector de la sociedad votó por temor a que retornara el uribismo al poder y todo su halo de violencia, por temor a que se destruyera lo avanzado en términos de derechos civiles y de guerra con la guerrilla, por temor a que sucediera lo que está pasando con el gobierno Duque; otro sector votó por temor a que el “comunismo” y el “socialismo” se tomaran el poder en Colombia, aunque ese sector nunca ha podido definir qué es el comunismo, cuál es la diferencia con el socialismo y por qué eso no iba a ser posible aquí. Ese sector votó creyendo que era cierto que en los colegios le iban a enseñar a los niños cómo ser homosexuales, que a los pensionados les quitarían la mitad de su pensión para dársela a los excombatientes y una serie de disparates más. Pero surgió otro sector: el que conociendo los antecedentes de cada una de las propuestas de gobierno, la hoja de vida de cada uno de los políticos en la contienda y habiendo escuchado y analizado las alianzas y apoyos de cada sector decidieron pararse en la mitad a esperar qué pasaba, el sector indeciso o que simplemente se negó a votar.

Había dos modelos de país: en pocas palabras, uno proponía retornar a los tiempos de guerra con un claro antecedente como “muestra” de lo que planeaban ,y otro que proponía continuar sobre lo construido, con planes un poco más soñadores de lo ideal pero con suposiciones sobre su actuar. Ganó el primer modelo de país y estamos viendo los resultados de ello.

En el panorama político surgieron entonces dos figuras trascendentales: Daniel Samper y Daniel Coronell, periodistas, líderes de opinión, influenciadores. El primero es opositor al gobierno desde los hashtags en twitter cuya mecánica es la misma: un día cualquiera muy temprano en la mañana lanza un # con algún tema que se le ocurra y sus seguidores (quienes van por todo twitter diciendo “no tenemos caudillos, nadie nos dice qué hacer”) en cuestión de minutos, o a lo mucho 2 horas, han convertido en tendencia dicha etiqueta, todas las veces que el periodista se los proponga. Valiosa su actividad en favor de causas sociales y ambientales en las cuales utiliza su poder de convencimiento para que un sector de la población se movilice por algo: ser respetuoso e incluso ayudar con algo a los inmigrantes venezolanos, adoptar un animalito sin hogar o visibilizar algún caso de injusticia o abuso de la fuerza pública. El otro, acérrimo opositor a Alvaro Uribe, riguroso en sus investigaciones, tanto que tuvo que exiliarse en Miami por constantes persecuciones del uribismo. Uno de los periodistas más leídos y seguidos de Colombia; pero los dos tienen un objetivo en común: acabar con Gustavo Petro y cualquier opción que tenga algún día de llegar a la presidencia, en ese sentido le están haciendo el juego y la tarea muy bien al uribismo.

Lo suyo parecen ahora motivos personales, no han querido reconocer que es el máximo representante de la oposición, no obstante es el único de ese sector político al que le dedican columnas, tuits, investigaciones o críticas, no han hecho un solo texto sobre Claudia López y su altanería (sí, Claudia también es un ser arrogante y es altanera) ningún reparo a Navarro, nada sobre la inhabilidad de Mockus (sí, tenía inhabilidad, no es grave, pero nada dijeron), nada sobre Jorge Robledo, Ospina, Lozano ni nadie más de la oposición o de quienes se reconocen como tal (quizá estamos ante iluminados que no comenten el mínimo error y por tanto no son dignos de una columna). Repiten cada que pueden que el país no se debe dividir entre Uribe y Petro, que ellos no pueden ser los máximos representantes de la política colombiana, no obstante son los únicos a quienes dirigen sus ataques ¿no será, estimado Daniel, que sabes que sí es Petro el principal contrapeso de Uribe, es decir que sí sabes que son los dos máximos representantes de la política aquí, pero no lo quieres aceptar porque tu arrogancia hace que prefieras que se caiga el país antes que aceptar que cometiste un error, es decir, evadiendo la auto-crítica que es lo que tanto le pides al líder de Colombia Humana?

El señor Coronell lleva días atacando a Petro y su alcaldía, este a su vez le ha respondido a cada tuit con cifras o documentos que comprueban que está equivocado, ante las respuestas y tras quedarse sin argumentos ha apelado a decir que simplemente “Petro es un petulante sin autocrítica” e incluso, llegando a límites insospechados, le ha dicho a Maria Marcedes Maldonado que es una “aduladora” de Petro, simplemente porque ella, como compañera y conocida le dio un saludo de cumpleaños, nada más que eso.

Tanto Coronell como Samper han ido por las redes diciendo que desde “el petrismo” solo reciben insultos y amenazas, aunque no han adjuntado un solo tuit donde eso pase, les han pedido diferentes usuarios que muestren los insultos y amenazas que denuncian pero han sido ignorados, de hecho tanto Samper como Coronell responden, retuitean y ponen en la palestra pública los mensajes de quienes responden agresivamente o sin simplemente los llamados “trolls” que como grupo humano, también hay entre seguidores o votantes de Gustavo Petro, pero no han tenido la valentía de responder y debatir con quienes les han hecho devoluciones o dado respuestas serias, con sentido y rigurosas e incluso han ignorado una de las preguntas más importantes que se les ha hecho: ¿quién es entonces su candidato? habiendo “justificado” el porqué de su desdén hacia Petro, ¿por qué Fajardo sí? ¿por qué Coronell dice que evaluaría votar por Vargas Lleras (sabiendo el manto de corrupción que lo arropa) pero por qué por ningún motivo, ni como última opción votaría por Petro? ¿es personal? ¿tienen otra motivación, por ejemplo lanzar algún candidato o simplemente necesitan que el uribismo siga en el poder para tener sobre qué escribir y seguir teniendo vigencia?

Cuestión de aritmética 

Una de las cosas más trascendentales que se les ha criticado fue su campaña por el voto en blanco. Ellos saben que son líderes de opinión y por mucho que sus seguidores (quienes a propósito tampoco aceptan la mínima crítica, respuesta o controversia ni a Fajardo, ni a Claudia López ni a los periodistas en cuestión) se proclamen independientes e in-influenciables, lo cierto es que pertenecen a un grupo: el de los “moderados” o “de centro” que en realidad no es otra cosa que desprenderse de cualquier postura concreta sobre algo en particular siendo simplemente espectadores, pues acusan de “radical” a quien se atreva a denunciar con nombre propio a alguien, quien diga sin tapujos qué pasa, qué cree, el que cite sin miramientos a control político, estamos en una generación sensible y maleable que se ofende ante la posibilidad de que otro le señale o le recrimine y prefiere “dejar así” para evitar la controversia. Si nos remitimos a una interpretación muy primitiva y básica de la psicología de las masas, quienes pertenezcan a un grupo adquiere la subjetividad de dicho grupo sobre la propia, ergo, si la premisa más común es que “Gustavo Petro supone un peligro” serán miles, por no decir millones quienes asimilen eso y, o bien voten por el contrario o bien se queden esperando a lo que pase y finalmente si sobreviene el desastre ellos no votaron por eso, así que se libran de responsabilidad; mejor dicho, los del voto en blanco y los abstencionistas técnicamente no son culpables de la debacle que está viviendo el país pues ellos no eligieron directamente a quien actualmente dirige.

Los Daniel se dedicaron desde que comenzó la segunda vuelta presidencial a deslegitimar cualquier cosa que hiciera y dijera Petro, no les importó los antecedentes del uribismo en el poder ni sus amenazas al proceso de paz, las libertades individuales y los avances sociales. De hecho, el argumento más fuerte hasta ahora es “la prepotencia de Petro” y su “poca capacidad de gerencia”, aunque supieran que al otro lado no se enfrentaban precisamente a un problema de gerencia.

Por otra parte uno de los discursos bandera ha sido que “los seguidores de Petro son exactamente iguales a los de Uribe”, no sé si el señor Daniel Samper recuerde cuál sector político lo trató de “violador” y “pedófilo” hace no más de tres años y qué sector político lo defendió de las acusaciones. No sé si el señor Daniel Coronell recuerde cuál grupo de gente lo ha insultado y amenazado de muerte en razón de sus columnas y qué otro grupo de gente simplemente le ha pedido enérgicamente que sustente lo que dice o que se calme.

Podríamos pasar muchas horas debatiendo, pero solo resaltaré algunos puntos importantes que dejo como reflexión:

1. Petro no es perfecto, dice cosas utópicas e incluso traídas de los cabellos como lo de los taxis eléctricos.

2. Pero tampoco es lo peor que le ha pasado al país.

3. Es claro que a raíz de wikileaks Fajadro, otra figura que han mitificado pese a su falta de compromiso con el país, empezó a caerse. Afortunadamente tiene dos escuderos dispuestos a hacer lo que sea para que nadie lo menciones. Coronell lo logró, si se revisa Twitter hoy ya nadie lo menciona. O Fajardo o Vargas Lleras, ¿cierto, Coronell?

4. Ninguno de los dos, ni la justicia ni ningún político, ha podido demostrarle actos de corrupción o su participación en actividades delictivas a Petro. Paloma Valencia al final tuvo que hacerse a un lado dejar las cosas como estaban para evitarse problemas.

5. Es irónico que alguno de ellos señale de arrogante a otro, es como si yo tildara de feo a otro. (Ya sé que ninguno de ustedes me conoce pero si me ven, entienden).

6. ¿Por qué no nos dicen quién es el candidato que quieren? Los votantes y seguidores de Petro hemos repetido en numerosas ocasiones: votamos por el que toque para evitar que la ultraderecha siga en el poder, claro, si ese candidato llega a segunda vuelta, dígannos quién y por qué y evaluamos el voto.

7. Pregunta para que cada uno se la responda a sí mismo, ya sabemos que en redes nunca van a aceptar nada, pero en su intimidad quizá sí: ¿de verdad creen que si Petro estuviera en la presidencia estaríamos igual o peor? Como mínimo no tendríamos a medio mundo rogando para que se sanciones la ley estatutaria de la JEP.

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