Lo que está en juego es la democracia que peligra ante el totalitarismo comunista

"Las fuerzas democráticas tienen que salirle al paso a la conspiración con una candidatura presidencial anticomunista, que permita disipar ambigüedades"

Por: Ariel Peña González
julio 07, 2021
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Lo que está en juego es la democracia que peligra ante el totalitarismo comunista
Foto: Twitter @Registraduria

Los resultados del paro nacional han sido deplorables para los colombianos. Todo por la acción de las fuerzas vandálicas y terroristas, cuyo objetivo era la desestabilización del país, buscando un levantamiento popular en una insurrección para la toma del poder o en su defecto con el mismo fin preparar el terreno con miras a las elecciones de 2022. Lo anterior cabalgando sobre la pobreza y la miseria que ha ocasionado el COVID-19 o peste china. Ante semejante desafío, las fuerzas democráticas tienen que salirle al paso a la conspiración con una candidatura presidencial anticomunista, que permita disipar ambigüedades, para que de esa manera se deslinde de una vez por todas en Colombia a los que están con la democracia y a los que pretenden imponer una dictadura narco-comunista.

A la ciudadanía colombiana no le puede quedar ninguna duda acerca de que la violencia ejercida en contra de las autoridades y la población en el paro, por parte de los vándalos que se esconden con el nombre de “primera línea”, es una muestra de lo que será un gobierno “progresista o alternativo” a partir de 2022, en donde esos vándalos y terroristas los convertirán en la “ guardia roja de la revolución”, la cual se encargará de invadir las viviendas de las personas que ellos crean enemigos del régimen para expropiarlas, lo mismo que atacaran a los medios de comunicación que no sean de su agrado y perseguirán sin piedad a las gentes que no se alineen con los dogmas comunistas; así que esa situación de terror que se vivió con el paro se multiplicará en gran medida con la complacencia de los gobernantes, como lo vimos en los casos de Cali, Bogotá y Medellín, y a partir del 7 de agosto de 2022, esos actos crueles tendrán la anuencia del gobierno nacional, si la población se equivoca en las elecciones.

Algunos candidatos presidenciales en Colombia no se quieren comprometer con las denominaciones derecha e izquierda, por eso unos asumen el centro y otros caen en ambigüedades, pues es claro que esos dos términos surgidos en la Revolución Francesa se prestan para confusiones; subrayando que los seguidores de la izquierda buscaban la alternación en el gobierno y los otros la perpetuidad, y después de más de 230 años, la izquierda y la derecha se utilizan muchas veces para divagaciones, siendo en ocasiones profusas y difusas especialmente por la secta marxista-leninista, que en sus diferentes remoquetes valiéndose de la mentira y la violencia aparece como supuesto adalid de la lucha social, pero al igual que Hitler en la Alemania de los años 20 y principio de los 30 del siglo pasado, lo que busca es el poder usando el mismo discurso miserabilista y fatalista.

Claro que el führer análogamente a los seguidores del comunismo totalitario antes de conquistar el poder, aparecía como un izquierdista, que buscaba la renovación muy parecido a los candidatos que hoy en Colombia se presentan como “progresista o alternativos”, porque unos y otros proclaman el cambio. Ya en el poder Hitler mostró lo que era al convertirse en un dictador igualito a como lo saben hacer los marxistas, casos concretos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, o sea que son de izquierda cuando están en la oposición, pero se convierten en la ultraderecha si llegan a la dirección del Estado (de acuerdo a la Revolución Francesa).

Así que el reduccionismo entre izquierda y derecha para las elecciones de 2022 hay que cambiarlo por el dilema entre democracia o totalitarismo, representada la primera por las fuerzas republicanas (ojalá anticomunistas) y la segunda por el marxismo-leninismo con todas sus marcas incluyendo desde luego a los idiotas útiles que proceden de mala fe o por ignorancia.

La internacional comunista del Foro de São Paulo le ha funcionado muy bien al totalitarismo en Latinoamérica, y aunque algunos países se han podido librar de semejante bestia apocalíptica, fundada por el sátrapa de Fidel Castro en compañía de Lula da Silva en 1990, Colombia se encuentra en la mira y para ello hay varios partidos afiliados, como son: el Partido Verde, el Polo Democrático, Progresistas de Gustavo Petro, la Unión Patriótica, el Partido Comunista y Comunes que son las mismas Farc y que con el ELN fueron fundadores del Foro de São Paulo, por ello precisamente Colombia está en una encrucijada y tendrá que definir entre la democracia y el totalitarismo.

Las Farc firmó un acuerdo de paz con el gobierno de Santos, desconociendo los resultados del plebiscito del 2 de octubre de 2016, sin embargo por esa circunstancia esa organización (con sus diferentes nombres) no dejo de ser marxista-leninista con todo lo que eso implica para la nación, entonces sabiendo que el comunismo totalitario está en las antípodas de la democracia, la ciudadanía amante de la libertad debe aprestarse a defender la libertad en el 2022 en las justas electorales, sabiendo que en un régimen comunista cualquiera que sea su mote, el Estado asume todos los poderes sobre las personas quitándole los derechos individuales, lo que significa el envilecimiento de la sociedad.

De ninguna manera se pueden olvidar a los partidos y movimientos afiliados al marxista Foro de São Paulo, y eso si lo deberían aclarar los aspirantes presidenciales comenzando por Gustavo Petro que tiene bastante acogida en las agrupaciones mencionadas anteriormente, porque sería algo similar a que otro candidato tuviera el apoyo de un partido que internacionalmente estuviera afiliado a una organización neonazi, se imaginan los alaridos de los llamados izquierdistas y progresistas.

Advirtiendo nuevamente que el fascismo, el nazismo y el marxismo pertenecen a la matriz hegeliana y que los tres son enemigos de la humanidad, siendo el más criminal el marxismo-leninismo que tiene una deuda con la humanidad de más de 140 millones de asesinatos en el último siglo y, ninguno de sus connotados dirigentes a nivel mundial o nacional ha pedido perdón por semejante genocidio.

Los llamados grandes medios de comunicación en la presente contienda electoral no deberían ser ajenos a temas como el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, por eso es bueno que los estudien para impulsar debates, pero sin caer en el eclecticismo, porque lo que está en juego es la democracia que peligra ante el totalitarismo comunista que se presenta para el 2022, abiertamente o en cuerpo ajeno, reiterando que Colombia se encuentra en el dilema entre la democracia o el totalitarismo.

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