El Pacto Histórico obtuvo 4,5 millones de votos y 69 curules en el Congreso, consolidándose como una nueva fuerza política en la transición tras la paz de 2016

 - Lo que empezó como una rueda de prensa en 2021 hoy es el partido más grande de la izquierda colombiana

El Pacto Histórico alcanzó una alta votación en los comicios del pasado 8 de marzo; son casi 4.5 millones de sufragios que se reflejarán en 25 senadores y 44 representantes a la Cámara Baja. Cifras que pueden cambiar de manera favorable una vez concluyan los escrutinios y se identifique el fraude propiciado por las actuales directivas electorales asociadas con la ultraderecha uribista.

La votación por el Pacto Histórico ha dado forma a una revolución política regional que ha roto la hegemonía del gamonalato tradicional de la ultraderecha. Se trata de una ventana de oportunidad para los movimientos sociales y populares en los ámbitos locales y territoriales que deben facilitar la movilización política por la democracia, los derechos y la transparencia.

La naturaleza política del Pacto Histórico

Sobre esta nueva formación política y electoral, en vía de ser el eje central en la cultura política colombiana en el siglo XXI, hay varios aspectos que ameritan el análisis riguroso para determinar su peso en la actual transición política desatada por los Acuerdos de Paz de 2016 y el acceso a la presidencia del bloque popular encabezado por el presidente Gustavo Petro.

El Pacto Histórico es una convergencia política de izquierda y popular; su origen ocurrió el 11 de febrero de 2021 mediante una rueda de prensa en la que intervinieron varios voceros de la izquierda. La coincidencia compromete a varios partidos y movimientos políticos de izquierda y centroizquierda con un largo recorrido histórico desde los años 30 del siglo XX.

En junio de 2025, los partidos miembros de la coalición decidieron fusionarse para formar un solo partido político llamado Pacto Histórico, y el 3 de septiembre del año anterior se le concedió personería jurídica. En septiembre de 2025, el Consejo Nacional Electoral aprobó la creación del nuevo partido, autorizando la fusión del Polo Democrático Alternativo, la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano. En diciembre del mismo año, se sumó a esta unión el partido Progresistas, una escisión del Movimiento Alternativo Indígena y Social.

El concepto de abigarramiento político

Analíticamente, el PH no puede encajarse en las conocidas taxonomías al uso de la politología neoliberal (partidos de notables, de masas, "atrápalo todos" o carteles). Es más objetivo caracterizar al PH como una forma de abigarramiento político en la lectura de Zavaleta y Prada. Se trata de un cuerpo sociopolítico heteróclito en el que se encuentran diversas formas de la vida social en sus sentidos políticos. Su fórmula vicepresidencial, entre Iván Cepeda y la líder indígena Aida Quilcué, lo refleja con toda nitidez.

El abigarramiento político (Zavaleta) describe sociedades, como la colombiana, con una heterogeneidad estructural compleja, donde conviven múltiples modos de producción, culturas y tiempos históricos sin una articulación estatal unificada. Formaciones sociales donde coexisten lo moderno y lo tradicional, lo capitalista y lo pre-capitalista, sin una síntesis orgánica.

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En su densa reflexión, Raúl Prada sugiere un sentido muy preciso para el abigarramiento: "Abigarrado quiere decir de varios colores... puestas una al lado de otras". Por lo tanto, cuando se habla de abigarramiento no se da cuenta únicamente de lo heterogéneo y lo diferente, sino también de aquello que liga la heterogeneidad en una unidad siempre incompleta o abierta.

Hacia un nuevo horizonte de visibilidad

Prada considera preciso distinguir entre modernidad y capitalismo a la hora de abordar los problemas propios de las formaciones sociales abigarradas. Lo que define al abigarramiento social no es ser premoderno, sino más bien ser aquello que se opone a la lógica del capitalismo. El abigarramiento persiste mientras el capitalismo no sea el modo de producción hegemónico.

Esta reflexión tiene la intención de propiciar un debate más amplio que contribuya a la consolidación y funcionamiento del Pacto Histórico como una herramienta política muy efectiva en las luchas populares. La convocatoria de la Asamblea Constituyente es una oportunidad excepcional que pondrá a prueba esta nueva fuerza política popular.

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