Este 26 de abril, las Juntas de Acción Comunal van a las urnas. Un proceso marcado por nuevos liderazgos, líos jurídicos y la vigilancia de las redes sociales

 - Libros perdidos y trasteo de votos, la antesala de la pelea por el botín de las Juntas de Acción Comunal

Este fin de semana tendrá lugar un proceso que durante años pasó casi desapercibido para gran parte de la ciudadanía: las elecciones de las Juntas de Acción Comunal (JAC) en Colombia. Sin embargo, ese panorama ha empezado a cambiar. Hoy se percibe un mayor interés por la participación comunitaria, impulsado en parte por nuevas dinámicas de gestión pública y por el enfoque de participación promovido durante el gobierno de Gustavo Petro. En los primeros años de su administración, se impulsaron iniciativas que buscaban vincular directamente a las JAC en la ejecución de obras comunitarias como las placas huella en zonas rurales, aunque algunas de estas estrategias enfrentaron obstáculos jurídicos tras decisiones de la Corte Constitucional.

Históricamente, el liderazgo dentro de las juntas comunales recaía en personas mayores, muchas veces pensionadas, que dedicaban su tiempo a gestionar necesidades básicas de la comunidad: servicios públicos, acceso a salud o trámites del Sisbén. No obstante, con el paso del tiempo, en algunos territorios estas dinámicas se han transformado. Han surgido liderazgos más diversos, pero también problemáticas como la apropiación indebida de las juntas por parte de ciertos actores, la falta de renovación en los cargos e incluso casos donde no se realizan elecciones durante años debido a irregularidades administrativas, como la pérdida o manipulación de los libros de afiliados.

A esto se suman prácticas cuestionables que también se observan en otros escenarios políticos, como el llamado “trasteo de votos”, donde personas ajenas al barrio son inscritas para incidir en los resultados. Además, persisten dudas sobre la transparencia de algunos procesos de inscripción, especialmente cuando se realizan en horarios limitados, con poca difusión o en condiciones poco adecuadas. Aun así, el creciente uso de redes sociales ha permitido visibilizar estas situaciones y generar mayor vigilancia ciudadana. Por ello, el próximo 26 de abril representa no solo una jornada electoral más, sino una oportunidad clave para fortalecer la democracia local, recuperar la confianza en estos espacios y marcar un precedente de participación más transparente e incluyente.

También le puede interesar:

Anuncios.