¿Alguien puede creer en los ríos de leche y miel que acaba de anunciar el presidente colombiano para el Chocó?

 - Las verdaderas contradicciones de los cristianos

Murió el pastor fundador de la iglesia Casa sobre la Roca, quien, además, según la prensa, fue un reconocido teólogo y escritor. La propia congregación a la que perteneció se refirió a él como alguien que dedicó su vida al servicio de Dios, a la enseñanza de la Palabra y al acompañamiento espiritual de miles de familias en Colombia y en diferentes lugares del mundo. Nadie habló de su vocación por la ultraderecha y su defensa de la más extrema reacción.

Los más viejos recordamos el noticiero de televisión Noticolor, el programa de noticias más repudiado por los colombianos, el cual dirigía y presentaba Darío Silva Silva, dedicado a alabar del modo más servil al gobierno torturador y criminal de Julio Cesar Turbay Ayala. Fue tanta su abyección, que el noticiero terminó bautizado como Lambicolor. Su presentador se dedicó a la religión años después, sin cambiar por eso su vocación política. 

Su alocución sobre las contradicciones de los cristianos es reveladora: Oran por la vida, pero votan por candidatos que están a favor del aborto; oran para que Dios libre a la religión de persecución en países comunistas, pero votan por candidatos comunistas; oran pidiendo a Dios por la expansión del evangelio, pero votan por candidatos que quieren cerrar iglesias; oran por la familia, pero votan por candidatos que defienden ideologías destructoras de la familia. 

Oran por los hijos, pero en las elecciones votan por candidatos que defienden a los pedófilos y la ideología de género; oran para que Dios libere a los jóvenes de las drogas, pero votan por candidatos que están a favor de legalizarlas. De nada sirve orar como cristiano, pero votar como pagano. Señor, que pensemos en estas cosas, que dan contradicción a nuestras vidas, porque tal vez no somos lo que decimos ser, o no actuamos como lo que creemos ser.

Un claro testimonio sobre uso del púlpito para la adoctrinación política. A eso se refirió Marx cuando describió la religión como el opio del pueblo. No se trataba de defender el ateísmo, sino de advertir cómo en nombre del paraíso y de la vida eterna a la diestra del Señor, se inyectaban en las mentes de gente desprevenida las peores ideas en contra de su propio bienestar. Cuando en nombre del amor se enseña a odiar al que piensa distinto.

Al que considera que el aborto es un derecho inalienable de toda mujer, a los comunistas, a quienes defienden el carácter laico de la educación y el Estado, a quienes reclaman por derechos para las diversidades, es decir para quienes no son como nosotros, a quienes consideran que la guerra contra las drogas es una estrategia equivocada. A los paganos, un adjetivo que estuvo en boga hace 20 siglos, pero que hoy carece del mínimo sentido, algo como los perversos no cristianos.

Quizás en quién pensaba el pastor cuando se refería a los candidatos que defienden a los pedófilos, palabra que asoció de inmediato con la ideología de género. Estoy seguro de que no se refería en absoluto a Donald Trump, ni a ninguno de sus amigos visitantes de la isla de Epstein. Todos ellos, republicanos o demócratas, se proclaman a sí mismos defensores del evangelio cristiano, además sionista, ellos e Israel son el pueblo elegido por Dios.

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En Gaza, Cisjordania y El Líbano se cumple actualmente un genocidio horroroso, que se manifiesta en los bombardeos indiscriminados contra la población civil, en las detenciones arbitrarias, el despojo, las torturas y ejecuciones judiciales y extrajudiciales, que incluyen a mujeres y niños indefensos, en una persecución implacable por parte del régimen israelí, al que respaldan Trump y los jefes de gobierno más influyentes de la Unión Europea. Todos ellos buenos cristianos.

Marcos Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos, anuncia que su gobierno ha decidido negarle la visa a cualquier ciudadano del mundo que critique a Israel. Y al día siguiente emprende una gira por Colombia, Ecuador y Perú, para entrevistarse con los presidentes que se han puesto de rodillas ante Trump y Netanyahu. Rubio, que asfixia a Cuba dejándola sin energía, alimentos y medicamentos, es un cristiano católico que profesa el amor al prójimo. 

Como Abelardo en Colombia, tan creyente en la divinidad que llevó a su posesión a un sacerdote, a un pastor y a un rabino, para asegurarse consigo las distintas versiones bíblicas. Restableciendo enseguida plenas relaciones con el estado genocida de Israel, al que defiende con orgullo. ¿Alguien puede creer en los ríos de leche y miel que anuncia para el Chocó? Salvo la inevitable presencia de la gobernadora, se cuidó muy bien de no fotografiarse junto a un negro.

Prefiere fotografiarse rodeado de bolsas blancas, con los cadáveres que va sumando. Abrir importantes negocios para los mayores empresarios y hacer pagar impuestos a los más pobres. Que viva Cristo Rey.

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Por Gabriel Ángel

Bogotano, bachiller de San Bartolomé y abogado de la Universidad Nacional. Militante de la Unión Patriótica, tras graves amenazas de muerte, decidió unirse a las Farc en 1987. Miembro de la Comisión Temática adjunta a la Mesa de Diálogos en el Caguán, asesor político del Bloque Oriental, participó al lado de Timoleón Jiménez en las negociaciones de paz que culminaron con la firma del Acuerdo Definitivo en noviembre de 2016. Autor de la novela “A quemarropa” (2014) y el libro de cuentos “La luna del forense”. Columnista de opinión en el portal de las Farc, en su espacio llamado “La pluma de Gabriel Ángel”.