Opinión

Las tres del tintero

El país quiere la paz pero no parece apoyar a Santos en la forma en que la negocia en La Habana.El país no quiere la cantaleta de guerra de Uribe, parece preferir la derecha racional de Vargas Lleras.

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octubre 26, 2015
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Por un pelo

Sergio Fajardo se salvó por un pelo. Cuando hizo desbaratar la coalición de los Federicos para proteger la candidatura de Alonso Salazar a la Alcaldía de Medellín, quedó muy mal colocado y dejó conocerse el cobre hasta el punto que cuando Juan Carlos Vélez repuntó de la mano de Uribe, tuvo que recular, abandonar a Salazar y acudir de nuevo a impulsar, con el exsindicato antioqueño, al otro Federico, a Gutiérrez, quien a la postre resultó electo alcalde de Medellín. Pero como el nuevo gobernador de Antioquía es Luis Pérez, a quien los fajardistas y los del Grupo Empresarial no se tragan, nada de raro tendría que la misma pócima del libro blanco que Fajardo le aplicó a Luis Alfredo se la dé ahora el abrumador triunfador de Luis Pérez con tragos más amargos.

 

Ni victoria ni derrota

El presidente Santos ni resultó victorioso en las elecciones regionales ni fue derrotado. Sus sostenes de la coalición, el Partido de la U y el Partido Liberal probaron la miel del triunfo en Manizales y en el Valle, en Antioquia, en Santander y en Pereira pero sintieron las puntillas de la derrota en Nariño y en Bogotá, en Buenaventura y en Popayán y en todas las ciudades y departamentos donde ganó Cambio Radical, que cada vez se aleja más de la Casa de Nariño y montó el tinglado para que Vargas Lleras afronte, con Santos o sin él, la batalla por la presidencia. El país quiere la paz pero no parece apoyar a Santos en la forma en que la negocia en La Habana. El país no quiere la cantaleta de guerra de Uribe, parece preferir la derecha racional de Vargas Lleras.

 

El susto

Dilian Francisca Toro pagó los platos rotos por Santos con los vallecaucanos. Como la nueva gobernadora se perfiló como la frenética partidaria del presidente Santos en el Valle y ni el primer mandatario ni ella midieron la capacidad de reacción de los vallecaucanos por el golpe matrero de Santos, no tanto a los azucareros como la economía de la región, apenas si alcanzó el medio millón de votos y Christian Garcés, que hizo una campaña equivocada de cabeza a rabo dejándose embrujar de Juanita Cataño, llegó a los 350.000. Pero otros 500.000 o votaron en blanco o no marcaron ningún candidato o les anularon los votos. Difícil trance para la nueva gobernadora pues su legitimidad como baronesa del santismo ha quedado en duda.

@ElJodario

 

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