En el primer semestre de 2026, Colombia estará inmersa en decisivos procesos electorales que van a definir la organización del poder político en el plano nacional. El 8 de marzo se harán las votaciones para elegir los integrantes del poder legislativo nacional (Cámara de Representantes y Senado); el 31 de mayo se adelantará la primera vuelta de la elección presidencial y, de ser necesario, el 21 de junio se llevará a cabo la segunda vuelta que definirá el próximo jefe de la Casa de Nariño.
Será un proceso electoral mediado por la presencia y gestión de un gobierno de izquierda, en el que las libertades democráticas y los derechos civiles y sociales (salario mínimo, reforma laboral, reforma pensional, entrega de tierras a campesinos y acceso gratuito a la educación superior) han gozado de especial protección; no obstante, la crónica violencia rural asociada con el problema del narcotráfico y el sabotaje de la ultraderecha en el Congreso y las Cortes, con bloqueos e intentos de golpes de Estado.
Con la mirada puesta en las fechas electorales, todos los actores políticos se han volcado a la organización de sus infraestructuras políticas, los procedimientos adecuados y a la definición de sus estrategias y tácticas correspondientes.
La izquierda y su tendencia más fuerte, el Pacto Histórico (PH), realizó una inédita y novedosa consulta popular partidista entre sus militantes y simpatizantes el 25 de octubre de 2025 (época muy fría en lo político y electoral), que registró una alta participación política (casi 3 millones de votantes), en la que el escogido fue el senador Iván Cepeda, y en la que la exministra de Salud Carolina Corcho registró igualmente una altísima votación (700 mil sufragios a favor), confirmándose como lideresa y cabeza de lista del PH al Senado de la República.
Hay otros núcleos de la izquierda y la centroizquierda con sus propias dinámicas que han dispuesto y organizado sus listas, candidatos, logos y símbolos en la perspectiva de las definiciones parlamentarias y de la jefatura del próximo gobierno. Me refiero al Frente Unido del exgobernador del Magdalena, Carlos Caicedo; a los procesos jalonados por el influyente exsenador Roy Barreras; por el exministro Juan Fernando Cristo; y a la presencia del exalcalde Lucho Garzón, quien encabeza la lista del Partido Verde al Senado.
Estas fuerzas políticas democráticas, en su gran mayoría (no participará Carlos Caicedo, que se va hasta la primera vuelta), van a escoger un solo candidato presidencial en varias consultas interpartidistas que se realizarán el 8 de marzo, junto con las elecciones parlamentarias.
Por los lados de la ultraderecha, la derecha y la centroderecha, hay varias movidas, todas monitoreadas por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Hay dos candidatos fuertes: Abelardo de la Espriella (derecha neopopulista tipo Abascal, Kast, Milei, Orbán y Bannon) y Sergio Fajardo Moreno, de origen antioqueño, del puro centro, pero ligado a la familia de la esposa de Álvaro Uribe, la señora Lina Moreno, con buen recibo en la cultura política de las clases medias urbanas del Eje Cafetero y de toda la región “paisa”.
Hay otros candidatos que van de la ultraderecha al centro (Vicky Dávila, Paloma Valencia, Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, Juan Manuel Galán, David Luna, Juan Daniel Oviedo, Aníbal Gaviria y Enrique Peñalosa), que también harán una consulta para escoger su candidato presidencial, que según las encuestas sería la senadora Paloma Valencia, la señalada por Uribe Vélez.
En el centro no uribista ni ultraderechista, destacan otras candidaturas con audiencia electoral, como la de la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, el excanciller petrista Luis Gilberto Murillo y Santiago Botero (alias Balín).
Con Iván Cepeda encabezando de manera muy sólida las encuestas para ser el próximo presidente de los colombianos, la ultraderecha y Uribe Vélez intentan calcar la reciente ruta electoral de la extrema derecha chilena encabezada por Kast, Kaiser y Matthei, basada en el macartismo anticomunista contra la candidata Jara, que propició su fuerte derrota. Esto es, ir con tres candidatos del campo neofascista a la primera vuelta para determinar la fuerza hegemónica.
Las encuestas publicadas hoy, domingo 25 de enero de 2026, adelantadas por Guarumo y EcoAnalítica, indican que Cepeda sería el ganador tanto de la primera como de la segunda vuelta. Esto quiere decir que habrá segunda vuelta, dando nuevas oportunidades al campo del uribismo encuadrado en un solo bloque, muy seguramente con Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia como únicos candidatos.
El “factor Trump”
En todo este cuadro político habrá que considerar el impacto electoral del “factor Trump” y del próximo encuentro, el 3 de febrero, entre Trump y Petro en Washington, del que saldrá una agenda atravesada por la guerra contra el narcotráfico, las extradiciones, las fumigaciones de cultivos de coca, el ataque a las mesas de la paz total con los llamados urabeños (principal grupo paramilitar exportador de cocaína) y otras disidencias de las Farc; y muy probablemente un “Plan Colombia 2.0” para enfrentar al ELN en la frontera colombo-venezolana.
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