Opinión

La vida no tiene tiempo

María Teresa Hincapié denunció a través del performance la amenaza de la condición de la mujer, mostró el amor como vínculo imposible y la muerte como desamparo

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octubre 23, 2021
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La vida no tiene tiempo
Vitrina, 1989

La Galería Casas Rigner se concentra en los trabajos de María Teresa Hincapié. Trabajos que realizó entre 1987 al 2006.  En el 2008 murió de cáncer sin dejar que la enfermedad le cortara las alas. Es una mujer que se formó como artista teatral y que siguió el difícil camino del Performance donde se acaba la representación y empieza la denuncia a una realidad a carne viva. Una práctica artística donde el cuerpo mismo es el objeto del arte. Donde la vida se convierte en expresión.

 

Depositadla en la tierra y que de su cuerpo inmaculado y blanco nazcan un día las violetas, 1991

Ella nació en Armenia en 1954 y su cambio de actitud se convirtió en un personaje que no mucha gente entendía. Fue pionera en América Latina junto con la argentina Marta Minujín. Una explosiva revolucionaria que quemó en Medellín la imagen de Gardel y María Teresa Hincapié, una convencida de que la realidad es un proyecto cotidiano. La inmortalidad de lo doméstico fue un largo proyecto –como todas estas aventuras del arte- pero sencillo. La complicidad con la vida sin espectáculos.

 

Una cosa es una cosa, 1990

Ella denunció la amenaza de la condición de la mujer en el mundo de las horas convertidas en la sumisión del silencio mudo mientras, la artista realizaba la distribución en círculos de sus utensilios -que siguen siendo los mismos- del qué hacer del día a día. En la costumbre de siempre que viene en los mandamientos del bautismo como mujer. Ser mujer y enfrentarse a esas herramientas donde el trabajo es invisible y la maternidad natural. Dos gigantescas obras. Dos obligaciones naturales del ser humano que no parecen tener una justicia en el orden en las horas del día, pero son imprescindibles en el desarrollo de la vida. Cocinar -alimentar- lavar – salubridad- ordenar el caos de un proyecto circular sin salida.

Y así lo realizó incansablemente porque la resistencia física hace parte de un trabajo. Permanecer. Resistir. Marina Abramovic, una mujer que es el símbolo de este arte humano, después de los atentados a las Torres Gemelas se presentó 12 días en las salas del Moderno de Arte Moderno de Nueva York, a la vista de todos sin comer nada.

 

Divina proporción, 1996

María Teresa Hincapié, tuvo anticipadamente la idea de lo que hoy es tiempo perdido. El medio ambiente fue para ella un proyecto de vida que trabajó hasta el final. Con el apremiante tema de aprovechar el tiempo cuando se tiene cerca el destino final.

Otro tema fueron las relaciones humanas. El amor como vínculo imposible. La muerte como desamparo.

Me gusta esta mujer sencilla. No el espectáculo de la actual artista María José Arjona que hace demasiado ruido para ella misma.

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