La Universidad Autónoma de Colombia deja colgados a 4.000 estudiantes

Cincuenta años de tradición están siendo enterrados por los malos manejos de la directiva, encabeza de Eduardo Hoyos, que tiene a los profesores sin sueldo desde enero

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junio 05, 2019
La Universidad Autónoma de Colombia deja colgados a 4.000 estudiantes

Que el sindicato de empleados de la Universidad Autónoma de Colombia haya entrado en paro indefinido desde el pasado 20 de mayo tan solo es el más reciente campanazo de una crisis que la institución viene arrastrando e intentando minimizar en los últimos años. Fundada en 1971 por un grupo de 59 personas, muchos de ellos docentes e investigadores con cercanía a ideologías de izquierda, la Universidad Autónoma de Colombia nació con una política de libertad de pensamiento y cátedra que se enfocó en la gente de los estratos 1 y 2 en Bogotá. Sin embargo, ahora está en un punto que no parece tener retorno y podría acabar con una historia de 50 años.

Desde 2016 los números de la Universidad que hoy dirige Eduardo Enrique Hoyos Villamizar están en rojo. Según los reportes de la misma entidad, ese año cerraron con un déficit de 9.412 millones de pesos y en 2017 la cifra fue de 9.102 millones. Aunque ni siquiera las directivas tienen claro cuánta plata les hace falta, se especula que el hueco sería de unos 30.000 millones.

Y es que el principal ingreso son las matrículas, pero en los últimos nueve años la desbandada de estudiantes fue incontrolable. La universidad pasó de tener 8.000 estudiantes en 2010 a un poco más de 4.000 en 2019. Y la caída podría ser mayor si las clases no se reanudan en los próximos meses.

En 2005 en la universidad se hizo una primera indagación sobre la falta de acreditación de las carreras. A pesar de que la Autónoma de Colombia tiene cerca de 50 años de existencia, ninguno de sus 16 programas académicos de pregrado tiene hoy acreditación de calidad, lo que hace que la universidad deje de ser atractiva para los jóvenes que buscan el respaldo del cartón para salir al mercado laboral.

Pero muchos profesores que hoy están en paro no se extrañan de la crisis de la universidad. Hace un par de meses vincularon como profesora de la Facultad de Derecho a una exalumna recién graduada. Las condiciones para tener estándares de alta calidad no se están cumpliendo: investigación docente, revisión de pares, publicaciones en reconocidas revistas indexadas entre otras se quedaron solo en el papel y la realidad es muy distinta. Que una exalumna haya sido contratada sin tener un posgrado refleja la falta de rigurosidad para cumplir los lineamientos mínimos para tener una planta de profesores del más alto nivel.

Aunque la universidad está en un hueco financiero, las directivas parecen más enfocadas en seguir aumentando el gasto. Varios profesores y administrativos están seguros que el aumento de la nómina de la entidad ha crecido de manera indiscriminada. Los señalamientos del sindicato de empleados — Sintrafuac— apuntan a contrataciones de personas muy cercanas a las directivas de la universidad.

Mientras aumenta la contratación, a los viejos profesores no les pagan desde enero de este año. Además, la prima extralegal de diciembre pasado nunca fue desembolsada, el último pago de pensión y salud se hizo en noviembre y lo mismo pasó con el desembolso a los dos sindicatos de trabajadores que tiene la Autónoma de Colombia.

La situación es tal, que hace dos semanas uno de los decanos sufrió un preinfarto y la respuesta de los directivos de la Fuac fue que se pidiera dinero prestado para pagar su cuota de salud y que así lo pudieran atender a través de la ARL.

El mal manejo del dinero de la universidad parece tener un responsable: el presidente de la junta directiva Eduardo Enrique Hoyos, a quien desde hace varios meses el sindicato de trabajadores le pidieron hacer públicos los rendimientos financieros de la universidad para saber en qué se ha invertido la plata de las matrículas. Nada de eso ha ocurrido hasta el momento.

Actualmente, el promedio del semestre en la Fundación Universitaria Autónoma de Colombia es de entre 3 y 4 millones de pesos y los empleados en paro son tajantes en decir que existe un manejo irregular de esos dineros.

Estas denuncias fueron enviadas a la Fiscalía y a los Ministerio de Educación y Trabajo, buscando que se adelante una intervención y revisión de las finanzas, pero, aunque se han realizado visitas, no hay decisiones sobre este tema.

Ante la insistencia, los profesores más antiguos creen que les han montado una perseguidora. Incluso uno de los integrantes del sindicato ha recibido amenazas de muerte en las que lo acusan de ser miliciano de las Farc que se camuflan en la universidad. Estas amenazas van firmadas por las Águilas Negras, una chapa sin rostro que pareciera tener en la mira a todo el país.

Ahora la ministra de Educación deberá ponerle el ojo a la universidad que parece no salir del hueco en el que está metido hace varios años y que se ha venido agudizando con el paro de trabajadores que tiene a 4.000 estudiantes sin clase y a decenas de profesores contando monedas para arreglar el mes sin un sueldo.

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