Texto escrito por: Felix Antonio Cossio Romero
Desde que se estrelló el primer avión en las torres gemelas en el 2001, Irán ya sabía que Estados Unidos iba a remodelar toda la región creando un nuevo mapa en Oriente Medio, redefiniendo las fronteras y beneficiando a su gran aliado Israel. Por eso empezó guerras nefastas con pérdidas de millones de personas inocentes y países casi devueltos a la edad de piedra tales como Afganistán, Irak y Siria. Irán sabía que era el siguiente por eso lleva preparando una defensa sagrada en su territorio por más de 20 años y creando un eje de la resistencia en Gaza, el sur del Líbano (Hezbolá), las milicias en el Irak chií y el movimiento de los Hutíes en Yemen que tratan de impedir el sueño del gran Israel.
Con los ataques israelíes denominados "León naciente" en junio del 2025 donde Israel asesinó a altos cargos militares y políticos, Irán se jugó su existencia resistiendo en una guerra impuesta en la que diferentes canales informativos llamaron la guerra de los 12 días donde Israel no alcanzó su objetivo que era la fragmentación del país persa o el cambio de régimen; por el contrario, sufrió duros ataques a su infraestructura militar con los misiles balísticos intercontinentales iraníes, imágenes que le dieron la vuelta al mundo. Más tarde en febrero de 2026 Israel junto con Estados Unidos volvió a atacar a Irán en lo que los medios israelíes denominaron operación "León rugiente" donde el Estado de Israel desarrolló su operación militar más grande de toda la historia donde su objetivo era la balcanización de Irán y dividir el país persa en pequeños estados.
Cuando el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu llamó a una revuelta dentro del país pidiendo la autonomía de las tribus y etnias que habitan el país como los kurdos, los azeríes, los turcomanos, árabes y persas, lo que buscaba era crear micronaciones y así desaparecer el milenario Estado persa. Por su parte, Donald Trump quería el cambio de régimen, por eso asesinaron al líder supremo, el Ayatolá Ali Jamenei, considerado el Papa de los musulmanes chiíes y, poniéndolo en términos de la Filosofía de la Liberación, su legado es equivalente al del Che Guevara, Patrice Lumumba y Yasir Arafat en su lucha determinada por defender a los pueblos explotados y marginados del mundo que han sido víctimas del imperialismo en todas sus manifestaciones. Irán en estos momentos lucha por su existencia, por la causa palestina y por la defensa de la humanidad y los pueblos libres del mundo. Por otra parte, el antisionismo crece en todo el mundo y casi todas las naciones condenan las acciones nefastas de Tel-Aviv.
Cuando se fundó el Estado de Israel en 1948 no se creó con fronteras definidas porque de entrada David Ben-Gurión, uno de los fundadores del Estado de Israel y primer ministro de la nación hebrea, sabía que el proyecto sionista era la expansión y no solo se quedaría con la Palestina histórica sino también con toda la mitad de Oriente Medio, creando el gran Israel y anexando además de Palestina, toda Jordania, Siria (en la Biblia aparece como Aram), Líbano (en la Biblia aparece como los sidonios), también la península del Sinaí de Egipto, parte de Turquía y Arabia Saudita.
Si Irán cae (lo cual es poco probable), todos los pueblos árabe-musulmanes se enfrentarán a una amenaza mucho mayor donde el sionismo estará tocando sus puertas de manera directa. Ya los mismos dirigentes políticos de Israel dijeron y amenazaron a Turquía calificándola como "la nueva Irán", lo que quiere decir que en un futuro cercano Turquía es el próximo objetivo militar de la política exterior israelí.
Por otra parte recordamos cómo Harry Truman utilizó la bomba atómica contra Japón para mostrarle al mundo cómo sería el nuevo orden mundial y que todo pueblo debe someterse a los designios impuestos desde Washington. Hoy varios analistas apuntan que en una medida desesperada por ganar la guerra contra Irán, Estados Unidos podría utilizar una bomba atómica contra Teherán para demostrarle al mundo, sobre todo a Rusia y China, quién manda en el planeta y que no va a entregar su hegemonía a ninguna otra potencia sin antes dar una dura batalla, aunque esto implique un holocausto nuclear.
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