La pesadilla de Mateo Restrepo, el presidente de la Continental Gold

El asesinato de los tres geólogos es apenas el comienzo de la campaña de muerte declarada en las zonas donde esta multinacional busca oro

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Septiembre 24, 2018
La pesadilla de Mateo Restrepo, el presidente de la Continental Gold

A Mateo Restrepo, el presidente de Continental Gold, lo persiguen las tragedias. Su tarea es entregar kilos de oro salido de tierras colombianas, un país más del  mapamundi de inversiones de los canadienses que se sientan en la junta directiva de Toronto. Para Restrepo lograrlo y cumplir las metas que pasan por una extensión de territorios con posibles vetas del metal, son muchas las vidas humanas que se arriesgan, como lo ha mostrado su corta permanencia en cabeza de la multinacional.

Su carrera se perfilaba más en el sector público, a donde llegó desde un comienzo, en el 2005  a  una alta posición en la Presidencia de Alvaro Uribe en la Casa de Nariño, primero como enlace entre el gobierno y el sector privado luego como consejero para la recuperación económica. Salió salpicado por el escándalo de Oderbrecht y tomó nuevos rumbos en el sector minero,  que conoció desde alto gobierno. Salido de Palacio en el 2010 empezó como vicepresidente de la carbonera  Prodeco que forma parte de la multinacional suiza minera Glencore y pasa a la minera canadiense Continental Gold en el 2015 hasta llegar a la Presidencia en abril del 2016.

Buriticá, en Antioquia,  el terreno de donde los canadienses han sacado la mayor cantidad de oro, es una montaña maldita, tumba de miles de campesinos tras el oro, desde la época de la colonia cuando en 1538 fue descubierta. La historia del oro colombiano le prendió la ambición a  Robert Allen, un gringo aventurero que llegó en 1985 tras el tesoro de Buriticá. Pagó $270 millones por la finca de XX hectáreas de Valerio Carvajal, pero no encontró ni un gramo.  Arruinado Allen descubrió que no teníani  para pagarse el tiquete de regreso a su casa en  Arkansas. Un  golpe de suerte le cambió su rumbo. Álvaro Girón, un baquiano, conocedor de la zona, le pidió  medio millón de pesos para revelarle el secreto que buscaba: la veta de oro.  Girón llevó al gringo hasta la La Cañada del infierno, donde Allen descubrió El Dorado: el socavón Yaragua.

La plata brotó como el oro y en 1994 creó el grupo Centena S.A cuyo título y licencia de exportación le vendió en 2007 a la canadiense Continental Gold que operaba en Colombia desde finales de los años 90. Allen es hoy el mayor accionista de Continental pero mantiene su emporito personal de mirans: tiene asignados 67 títulos repartidos en 79 mil hectáreas en los municipios de La Vega y La Sierra en el Cauca, Bagadó y Lloró en Chocó, Suratá y Vetan en Santander, Silos y Mutiscua en Norte de Santander y en Antioquia.

Allen cosecha ganancias mientras que los directivos y empleados de Continental le ponen el pecho a los problemas derivados de las conflictivas zonas donde operan. Donde hay oro hay violencia, una máxima irrefutable que los hechos confirman.

Mateo Restrepo llevaba poco más de un año en la compañía, cuando tuvo que enterrar seis trabajadores que terminaron sepultados en la misa artesanal Los Morochos, después de una explosión provocada por un grupo de mineros ilegales que trabajaban para Cafetologold,  en la mina artesanal Los Morochos, en el sector de la Vereda Los Asientos en Buriticá Antioquia.

Un año después , cuando se creía que los vientos de paz también llegaban a Anitoquia, las hechos han mostrado lo contrario.  En la madrugada del 5  de septiembre, el ingeniero Oscar Alarcón y su acompañante Jorge Armando Tarra, empleados de Continental Gold  se desplazaban por el  corregimiento de Buriticá, estaban  cinco cuadras de la estación de policía, cuando los sorprendieron las balas. El ingeniero de 27 años murió al instante. Tarra se recupera lentamente de las balas. Una semana después fue capturado alias “Dabeiba”, cabecilla del Clan del Golfo, principal sospechoso del atentado.

La muerte ha seguido rondando a Continental Gold. Y de manera trágica. Dentro del plan de expansión que incluye 70 mil hectáreas para la exploración, la minera había empezado trabajos en  la región de Yarumal. El proyecto de exploración en la vereda Ochali involucraba en la primera etapa, muncho trabajo de geología, para lo cual fueron contratados a finales del año pasado entre otros, los profesionales Laura Alejandra Flórez y Camilo Andrés Tirado, graduados de  la Universidad de Caldas y Henry Mauricio Martínez egresado de Los Andes. No habían completado un año de trabajo, cuando ya se advertían la inseguridad de la zona que calificaban en sus llamadas telefónicas como “caliente”. Los directivos de la Continental también lo sabían y por eso solicitaron protección. El ejército había desplazado soldados al terreno. Esto no fue suficiente y un grupo de hombres armados sorprendieron el campamento de Ochachi en la madrugada del 21 de septiembre. Su objetivo: sacar de la zona a Continental Gold, asi como a todas las empresas que le disputan el oro en la región.

Fueron asesinados los tres jóvenes geólogos y otros tres empleados quedaron gravemente heridos.

El Clan del Golfo y las disidencias del frente 36 de las FARC,  al mando de alias Cabuyo y grupos disidentes de la banda de Otoniel como los Caparrapos habrían sido, según la Fiscalía, los autores. Un  grupo criminal que está dispuesta a todo en su lucha por el territorio donde quieren mandar a sangre y fuego en su insaciable búsqueda de oro, que puede convertir en el trabajo de Mateo Restrepo al frente de la Continental Gold, una verdadera pesadillas.

 

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