Opinión

La Negra Casilda del Valle, insurrecta y liberta

Casilda Cundumí, un personaje excepcional de la memoria histórica afrocolombiana, derrotó los estereotipos de género y raza, tomó su libertad y la hizo estandarte

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Abril 17, 2019
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La Negra Casilda del Valle, insurrecta y liberta
Casilda, la negra del Valle, es un ejemplo de la deuda histórica que tememos con cientos de mujeres valerosas que han ido abriendo el camino hacia la igualdad de derechos

Hay personajes cuya existencia, cuya memoria péndula entre el mito y la realidad, tal es el caso de Casilda Cundumí, un personaje excepcional, que transita los territorios de la memoria histórica afrocolombiana por esa veta antes descrita. La negra Casilda, del Valle del Cauca fue una mujer negra, liberta, que tuvo el mérito de la libertad en un tiempo en el que esa palabra era un bien esquivo. Supo Casilda, que aquel derecho le pertenecía y entonces se hizo a él y junto con más de cuarenta hombres y mujeres esclavos formaron un palenque cerca de la región montañosa de Palmira, que ella lideró.

En esa época de conflictos políticos y de inestabilidad, los esclavos fueron sujetos activos que participaron en diversas formas de resistencia en pos de conseguir la libertad y por supuesto ser considerados como iguales. De acuerdo con algunos autores, había dos tipos de esclavos libertos, aquellos que buscaban generar mejores condiciones en su entorno y aquellos que buscaban su libertad absoluta, Casilda pertenecía a los segundos.  A estos esclavos manumisos, libertos o fugitivos se les caracterizó como peligrosos, lo cual tenía como fin imponerles medidas de control, en las que las denominadas leyes de vagancia tuvieron un papel significativo, pues sirvieron de fundamento jurídico para promover la represión.

Diversos historiadores dan cuenta de por lo menos tres etapas relacionadas con el proceso de esclavitud y su abolición. El primero es el colonial que cubre entre 1524 y 1809 en el cual se podía obtener la libertad si esta era dada, comprada y tomada por medio de la fuga, el segundo, se ubica en la independencia, entre 1810 y 1818 en el que las declaraciones de independencia y algunas constituciones incluían la proclamación de libertad para los esclavos y finalmente, la tercera etapa, de 1820 a 1852 que transcurre en el periodo republicano en el cual se promulga la ley de libertad de vientres y de manumisión de 1821 que condujeron a la abolición en 1851. Este último periodo a su vez se puede dividir en tres etapas, la primera se caracteriza por leyes que prometían la libertad, la constitución de las juntas de manumisión y la libertad a los hijos de esclavas. La segunda, denominada represiva, entre 1839 y 1845; y la final denominada de abolición definitiva, entre 1845 y 1852 (Galvis 1980, 51-57). Así entonces, fue un proceso lento y complejo.

 

Casilda y su palenque batallaron usando diversas estrategias,
la libertad de varios centenares de esclavos,
lo cual afectó los intereses de los hacendados de la región del Valle

 

Casilda y su palenque existieron y batallaron durante esta etapa en la cual promovieron, usando diversas estrategias, la libertad de varios centenares de esclavos, lo cual afectó los intereses de los hacendados de la región del Valle, quienes tenían a los esclavos como bienes y como la base de la producción azucarera de sus ingenios. Por tal motivo, fue una mujer considerada como peligrosa y por tanto fue perseguida y temida. Casilda, sin embargo, fue más que un conjunto de características tenidas por peligrosas por una sociedad represiva y conservadora, fue más porque fue libre en el sentido más radical, ya que nunca dejó de lado sus creencias ancestrales, es decir, nunca aceptó ser evangelizada, aunque esto debió acarrearle múltiples castigos y presiones. Su coraje, sus actos, que hoy la historia oficial ha diluido llevándolos al terreno gris de las leyendas merecen una mirada más seria, que den cuenta de esta mujer, que no solo derrotó a los estereotipos de género y raza,  sino que tomó su libertad y la hizo estandarte para que otros la siguieran. Casilda, la negra del Valle, es un ejemplo más de la deuda historica que tenemos con cientos de mujeres valerosas que nos han ido abriendo el camino para continuar buscando la paridad de derechos.

Casilda, la negra del Valle, es un ejemplo más de la deuda histórica que tenemos con cientos de mujeres valerosas que nos han ido abriendo el camino para continuar buscando la paridad de derechos.

 

 

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