Expedición Avina -

La minería: del daño a la oportunidad

Impresiones de un foro que nos cambió el chip

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septiembre 19, 2014
La minería: del daño a la oportunidad

AvinaEl planteamiento central no podía ser más sugestivo.  Rompía esquemas frente a la manera convencional de abordar el tema de la extracción minera. Expositores de todo el continente reflexionaron a partir de la experiencia  en sus países Argentina, Venezuela, Perú, Chile, Ecuador y Colombia donde la minería extractiva ha transformado la realidad.

El común denominador de los expositores fue el llamado a la construcción de lazos de confianza entre iguales, sin deferencias de poderes ni estratos sociales. El diálogo como base de relaciones éticas y  fluidas frente a los proyectos mineros  que deben ser concertados con la gente que habita las zonas que se van a ver afectadas. No solo para que los conozcan y aprueben, sino para que se vinculen en sus actividades.

De lo que se trata y esta fue la propuesta del Foro es hacer bien las cosas. Practicar la responsabilidad social empresarial más allá de evitar sanciones y conseguir descuentos en el pago de impuestos para que en efecto la minería deje de ser un factor causante de daños para convertirse en una actividad dinamizadora de oportunidades. Para que el entorno y las comunidades que lo habitan se enriquezcan tanto como la propia actividad extractiva.

Bernardo Toro, asesor de Avina

Bernardo Toro, asesor de Avina

 

La voz indígena estuvo en Gabriel Muyuy miembro del Pueblo Inga en Putumayo al sur de Colombia. Y su arranque no pudo ser más impactante:  “Hay que quitarse prejuicios y entender que por más conflictivas e inconvenientes que sean las relaciones en los territorios mineros, los indígenas no son anti desarrollo, ni los empresarios los ‘acabatodo´.. De allí la importancia de conectarse, dialogar, escuchar y lograr acuerdos.

Un abrebocas con el que Muyuy, además filósofo de la Universidad Bolivariana de Medellín, ex vicepresidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia  ex Senador de la República por dos periodos: 1991 y 1998 y director hasta hace poco del programa presidencial indígena, rompió barreras.

Como promotor de los derechos de los pueblos indígenas, conoce a fondo lo que sucede con la consulta a las comunidades por parte de funcionarios públicos y empresarios. “La consulta previa es un derecho fundamental y no solo un requisito de ley que condiciona la intervención de   las empresas que van actuar en determinado territorio. La consulta previa existe para establecer relaciones entre los habitantes del campo y el Estado que garanticen su supervivencia física y cultural. En Colombia no se cumple y los  pueblos la hacen valer a punta de demandas y protestas”.

Intervención de  Gabreil Muyuy, defensor de los derechos de los pueblos indígenas

En Colombia no hay experiencias de convivencia pacifica entre proyectos mineros y comunidades, concluyen varios de los expositores. Esto significa que está todo por hacer. En el caso de los pueblos indígenas, anteponen el respeto a su integridad física y cultural al ingreso de mineras. El gran reto es “reconocer que cada integrante de una comunidad tiene derecho a vivir en condiciones dignas”.

Jorge Sanhueza Urzúa es el gerente de Medio Ambiente y Comunidades de la Corporación Nacional del Cobre, Codelcol, la empresa estatal de Chile con un siglo de trabajo que genera utilidades superiores a los 100.000 millones de dólares anuales.  La minería ha sido un factor de desarrollo en su país. El total de sus ganancias es destinado para invertir en infraestructura, salud y educación, de manera que el lema de esta empresa es ‘Codelco, orgullo de Chile’.

La empresa es apreciada por las comunidades en donde opera; al norte y en el centro del país. Su vínculo es positivo por varias razones. Hace años Codelco se propuso atender con seriedad el tema de la responsabilidad social; invirtió 200 millones de dólares para el cierre de brechas ambientales, estrategia que ofrece una valoración del conjunto de interacciones derivadas de la actividad minera sobre los ecosistemas y permite predecir la afectación del proyecto a lo largo del tiempo, con el fin de mitigarla. A la vez “reforzó la prevención de incidentes que causan impactos negativos al medio ambiente y el cumplimiento de los límites de calidad de las emisiones de fundición y descargas líquidas”.

Jorge Sun

Jorge Sanhueza Urzúa, Gerente de Medio Ambiente y Comunidades de la Corporación Nacional del Cobre de Chile

 

La empresa es apreciada por las comunidades en donde opera; al norte y en el centro del país. Su vínculo es positivo por varias razones. Hace años Codelco se propuso atender con seriedad el tema de la responsabilidad social; invirtió 200 millones de dólares para el cierre de brechas ambientales, estrategia que ofrece una valoración del conjunto de interacciones derivadas de la actividad minera sobre los ecosistemas y permite predecir la afectación del proyecto a lo largo del tiempo, con el fin de mitigarla. A la vez “reforzó la prevención de incidentes que causan impactos negativos al medio ambiente y el cumplimiento de los límites de calidad de las emisiones de fundición y descargas líquidas”.

En la ciudad de Calama, al norte de Chile, avanza el proyecto Calama Plus, una iniciativa público-privada a la que se vincularon más de 24.000 personas. En realidad más de aquellas que eligen a un mandatario local. Los objetivos fueron definidos entre todos los involucrados bajo la siguiente premisa “aquello que la gente decida hacer es lo que hay que empujar”. El trabajo fue conjunto, el seguimiento del cumplimiento de los acuerdos lo hace la comunidad mes a mes y sirve para poner a andar pequeñas ideas de crecimiento económico para la comunidad. Funciona tan bien que está siendo replicado en otras ciudades como Antofagasta y Concepción.

“No se trata de ser asistencialistas, sino de apoyar el emprendimiento y capacitar a la gente para que viva mejor”, señala Sanhueza y agrega: “no se puede ignorar la exigencia que está en todas partes hacia las empresas mineras. Es claro que debemos ser más responsables. Más vale tarde que nunca”. Y Codelco al comprometerse a seguir por ese camino, se convirtió sin más, en referente para América Latina.

Y aquí vienen varias de las reflexiones de los expositores que pueden dar luces sobre distintas experiencias en el continente:

Ecuador ha buscado caminos. Tiene potencial en minerales pero no se apresura a concesionar toda la nación; prefiere abordar el asunto con precaución para evitar que las empresas produzcan daños en lugar de transformaciones. Venezuela diagnostica problemas ambientales y sociales para intentar frenarlos antes de que sean irremediables; lo cierto es que allí, el Estado maneja con recelo las políticas a corto o largo plazo que regirán la extracción de sus recursos. Perú promueve acercamientos entre gobierno, empresas y comunidades donde hay conflictos latentes, posiciones radicales de parte y parte, y una biodiversidad basta, ancestral, difícil de comparar con la más abrupta suma de dinero.

Un simple ejercicio que consiste en mirar alrededor en un lugar cualquiera constata que los productos de la actividad minera están por doquier. Otros dirían: “la minería es parte de nuestras vidas”. No va a desaparecer y si bien algunos empresario como Sanhueza, se atreven a reconocer que efectivamente impacta los territorios y a sus habitantes, lo hacen a partir de reflexiones a nivel corporativo y personal, en encuentros como el foro que convocó la Fundación Avina para cambiar su propio chip, detenerse a pensar en el ahora y el mañana, en la disponibilidad de aquello que ofrece la tierra, la Pachamama a la que se refirió el señor Toro en algún momento, en señal de respeto.

Los panelistas en sus conclusiones

Los panelistas en sus conclusiones

La mina más antigua es Cueva del León, en Suazilandia, al sur de África. Tiene una edad de más de 43.000 años. Los hombres del paleolítico excavaban buscando hematites, un mineral que contiene hierro, con el que probablemente producían pigmentos de color ocre. Estaban conociendo el planeta, aprendiendo a sobrevivir, inventando objetos para satisfacer necesidades. En la República Checa, Eslovaquia y Hungría se han encontrado excavaciones donde los Neandertales buscaban piedras sílex para fabricar armas o herramientas de trabajo. La búsqueda del hombre y el aprovechamiento de los minerales ha estado presente en la historia de la humanidad y lo seguirá estando, solo que se podría hacer mejor. Para que todos ganemos de ella. Para que sea un factor de desarrollo y no de degradación.

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