A quienes no queremos que el desastre que hemos padecido, desde que Gustavo Petro llegó a la Presidencia, se prolongue durante los próximos cuatro años, las dos más recientes encuestas que se han revelado nos han devuelto el alma al cuerpo.
Confieso que la encuesta de Invamer, conocida dos semanas atrás, me dejó muy preocupado. En ella, Iván Cepeda obtenía un 44 % de intención de voto y quedaba a solo siete puntos de imponerse en la primera vuelta.
Pero con los trabajos de Atlas Intel, contratado por Semana, y de Guarumo, realizado para El Tiempo, divulgados en la semana anterior, la calma retornó. En ambos, Cepeda obtiene alrededor del 38 %. Y está estancado.
La diferencia es que mientras en la de Atlas Intel Abelardo de la Espriella le saca una diferencia importante a Paloma Valencia, en la de Guarumo hay un empate técnico entre los dos.
Pero lo más importante es que en los dos estudios a Cepeda le va mal en la segunda vuelta. Según Atlas Intel, perdería por casi seis puntos con Paloma pero también sería derrotado, aunque con menor margen, por De la Espriella e incluso por Sergio Fajardo.
En la de Guarumo, el candidato petrista pierde con Paloma y queda empatado con el abogado costeño.
La investigación que más credibilidad me merece es el de Atlas Intel. Porque según me explicó Tomás Lombana, gerente de Analizar una de las firmas de estudio de mercado más antiguas de Cali, esta firma brasilera incorpora una tecnología muy moderna que apenas está llegando llega al país.
Esta firma brasilera es muy reconocida en el mundo y ha acertado en varias elecciones en América Latinas. Incluso en Estados Unidos, en los comicios del 2020 fue la que más se aproximó al resultado final.
Atlas Intel no utiliza los métodos tradicionales de recolección de datos, telefónico y presencial, que hoy generan muy poca confianza por la dificultad que hay para recolectarlos: ninguna encuestadora puede entrar a un edificio o a una unidad residencial y mucha gente no contesta los teléfonos desconocidos.
Atlas aplica una metodología digital, basada en reclutamiento aleatorio en internet, lo que reduce el sesgo del entrevistador.
Además, las encuestas se hacen a través de múltiples dispositivos con geolocalización, asegurando cobertura representativa.
Su enfoque se basa en un rigor estadístico avanzado para corregir sesgos.
Así que tacan burro los petristas que han querido deslegitimar la encuesta realizada por esta empresa, diciendo que con ella la revista Semana quería hacerle un favor al Tigre De la Espriella.
Según Tomás Lombana, el éxito de Cepeda en las encuestas se debe, en parte, a las nuevas regulaciones que impuso el Consejo Nacional Electoral.
Esa normatividad exige que las encuestas se realicen en poblaciones pequeñas, que anteriormente no eran tenidas en cuenta y donde al petrismo le va bien.
Pero la realidad es que el 90 % de los votos para las elecciones presidenciales se depositan en las diez principales ciudades del país. Si las encuestas se aplicaran solo en esas ciudades es seguro que a Cepeda no le iría tan bien.
De todas formas, las investigaciones de Atlas Intel y Guarumo corroboran lo que el sentido común anunciaba desde hace rato: que Cepeda sacará la mayor votación en primera vuelta, pero será derrotado en segunda.
La razón es muy sencilla: el petrismo es hoy posiblemente la primera fuerza electoral del país, gracias al populismo y a la mermelada repartida a diestra y siniestra, entre otras cosas, pero su potencial electoral, siendo generosos, llega al 35% de los votantes.
Lo que quiere decir que para ganar en segunda vuelta, tiene que conseguir votos de otros sectores. Como hizo Petro en 2022.
Pues resulta que Iván Cepeda no ha hecho nada para arañar votos de sectores no petristas.
En primer lugar, eligió una indígena como fórmula vicepresidencial, que no le suma nada. Porque los pocos votos que aporta esta minoría ya estaban con el petrismo.
Segundo, aparte de Juan Fernando Cristo y de otros petristas con pasado liberal o conservador y que suman muy poca votación, no ha logrado adhesiones importantes de sectores de centro.
Cepeda tampoco ha intentado conquistar a la clase media, que ha sido la más afectada por las políticas petristas porque se quedó sin un sistema de salud, fiable, sin créditos para acceder a la educación superior y sin seguridad. Este segmento aporta una gran votación en las presidenciales.
La otra realidad que reflejan las encuestas de Atlas y Guarumo es que la candidata con más posibilidades de ganarle a Cepeda en el balotaje, como llaman a la segunda ronda en otras partes, es Paloma
Porque ellas es de una derecha moderada pero además logró aliarse a Juan Daniel Oviedo y a otros personajes de centro como David Luna, Mauricio Cárdenas y Juan Manuel Galán, entre otros.
Si se enfrentan Paloma y Cepeda en segunda vuelta, la mayoría de los votantes de centro y de centro izquierda se irían con la candidata payanesa.
Al candidato del petrismo le convendría mucho más enfrentar en esa instancia a De la Espriella, porque en un enfrentamiento de extremos la votación del centro puede repartirse mucho más.
En este momento lo único cierto es que lo que las encuestas reflejan, y que Tomás Lombana corrobora, es que va a haber segunda vuelta. Lo que, de entrada, no es buena noticia para el petrismo y para Iván Cepeda.
Del mismo autor: Cali, la sucursal del infierno
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