La estrategia liberal de Gaviria: matrimonio hasta con el diablo

Con un partido menguado y para evitar una debacle en octubre, el expresidente busca aliarse con el Cambio Radical de los Char y hasta con su archienemigo Álvaro Uribe

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Mayo 14, 2019
La estrategia liberal de Gaviria: matrimonio hasta con el diablo

El expresidente César Gaviria llevaba diez años fuera Colombia, lejos de la política nacional, cuando tomó las riendas del Partido Liberal en 2005. Quería reconectarse con el país después de haber sido secretario general de la OEA durante una década, pero regresaba con el ímpetu necesario para enfrentar al presidente Álvaro Uribe Vélez, que cargaba con una popularidad aplastante y de quien decía estar en orillas distintas, a pesar de ambos haber nacido con el trapo rojo.

Aunque Uribe estaba ad portas de sacar adelante la Ley de Justicia y Paz con la que pretendía someter a los paramilitares en los tribunales después de su desmovilización, su verdadero objetivo era la reelección. Gaviria logró la unificación liberal alrededor de su nombre y recuperar fuerzas después de la desbandada hacia el partido de la U y Cambio Radical, liderados por Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras, respectivamente. Con una lista unificada de cara a las elecciones legislativas, Gaviria además se la volvió a jugar con el nombre de Horacio Serpa para intentar atajar la reelección de Uribe, pero terminó abrumadoramente derrotado.

Gaviria no logró ninguno de sus objetivos, y más allá de volver a atraer a algunos liberales que vieron con buenos ojos los nuevos lineamientos inclinados hacia la derecha, otros tantos se fueron buscando techo por las mismas razones. Esa movida y la falta de cohesión de los liberales se vio reflejado en las elecciones regionales de 2007, cuando recién ratificado Gaviria como presidente del partido, solo logró 6 de las 32 gobernaciones posibles, 7 alcaldías de las ciudades capitales y otras 200 de un total de 1102 municipios.

Gaviria dejó la dirección del Partido Liberal en 2009 y entronizó a Rafael Pardo después de su derrota en las presidenciales frente a Juan Manuel Santos, el escogido por Uribe para cuidar los 3 huevitos, y Antanas Mockus, quien se convirtió en el rival más fuerte del oficialismo. A Pardo lo sucedería Simón Gaviria, hijo del expresidente, quien llegó a la dirección del partido en diciembre de 2011 después del dedazo paterno.

Pero Cesar Gaviria no resistió la viudez de poder y tras ocho años, en 2017, regresó a la presidencia del partido. Bajo sus riendas se armó la disidencia encabezada por Juan Fernando Cristo y Guillermo Rivera, y el retiro de Juan Manuel Galán —quien le entregó las banderas de su padre. Con un partido debilitado, Gaviria está haciendo todo para evitar que el liberalismo se le ahogue en las manos. Esta casándose hasta con el diablo, con tal de no perder juego en las elecciones de octubre.

Foto: El Heraldo

Donde Gaviria se está moviendo más fuerte es en la Costa Caribe, tierra dominada por la casa Char. Hace dos días se reunió con el jefe de la familia Fuad Char, quien últimamente se ha distanciado de Germán Vargas Lleras como líder natural de Cambio Radical.

El encargado de cuadrar una reunión en Barranquilla entre Fuad Char y César Gaviria fue el senador liberal Mauricio Gómez, a quien Gaviria le entregó la cabeza de lista para las elecciones legislativas provocando la furia dentro del partido. Uno de los que no se guardó nada fue Juan Manuel Galán, quien además le lanzó duras críticas por haber respaldado al presidente Duque en segunda vuelta y se arrepintió de haberle entregado la campaña que comenzó su papá y que lo terminó llevando a la Presidencia.

La cita, a la que también fue invitado el alcalde Álex Char, se dio en el moderno edificio Giardino en el apartamento de Gómez, un hombre bastante cercano al charismo. El objetivo era uno solo: hacer una alianza de cara a las elecciones regionales. Aunque el liberalismo controla la Gobernación del Atlántico desde hace por lo menos 10 años y hoy está en cabeza de Eduardo Verano de la Rosa, los Char tienen una carta fuerte con la que podrían quitarle su dominio, la exalcaldesa de Barranquilla y exministra Elsa Noguera.

Según reveló el periódico El Heraldo, Gaviria llegó a la reunión con el mismo planteamiento de hace una década, reunificar el Partido Liberal. Y sabe que los Char no están en buenos términos con Germán Vargas Lleras, por lo que podrían migrar de las toldas de Cambio Radical en los próximos años, algo que Gaviria quiere aprovechar en su favor. Por eso también está dispuesto en darle el respaldo no solo a Noguera para la gobernación, sino al también exministro y mano derecha de Álex Char, Jaime Pumarejo, quien aunque se muestra como el favorito para la Alcaldía de Barranquilla, tiene un duro rival como lo es Alfredo Varela, que en su momento fue un hombre cercano a los Char pero tomó distancia y en 2015 aspiró a la gobernación del departamento, la que perdió por solo el 1% de diferencia.

En Sucre las cartas también están jugadas para la Alcaldía de Sincelejo con el exsenador liberal Mario Fernández, quien le heredó su curul a su esposa Ana María Castañeda que se eligió con el aval de Cambio Radical. Esta vez Fernández iría con este partido, pero sabe que tiene el respaldo de los liberales, más cuando el charismo también lo apoya decididamente.

Finalmente, en el Valle del Cauca el rival a derrotar es el Partido Verde, quien tiene las apuestas a su favor con la candidatura de Jorge Iván Ospina para la Alcaldía de Cali, cargo que ya ocupó entre 2008 y 2011, y además es el presidente de los Verdes. El expresidente Álvaro Uribe ya está moviendo sus fichas para tener candidato propio, y aunque quiere jugársela con el actual presidente del Concejo Roberto Rodríguez, la posibilidad de respaldar a Roberto ‘Chontico’ Ortiz se hace cada vez más latente. Ortiz, quien hace cuatro años aspiró a la alcaldía ganándole a última hora el aval del Partido Liberal a Carlos Andrés Clavijo, se volvió a meter en el ruedo electoral pero esta vez por firmas y con el respaldo de la directora del Departamento para la Prosperidad Social, Susana Correa, excongresista del Centro Democrático y una de las que tiene el afecto de Uribe, después de que la rescatara de su secuestro por parte del ELN.

El Partido Liberal aún no ha definido candidato, y Chontico Ortiz está siendo visto como una buena opción para que encabece una posible coalición en Cali.

César Gaviria no quiere volver a tener un descalabro como el que vivió hace unos meses en las presidenciales. El respaldo al presidente Duque le salió caro tras la desbandada y las protestas que le hicieron en la sede del partido. Y aunque ha querido marcar independencia frente al gobierno con temas como la paz, de la que fue defensor por orden de Juan Manuel Santos de cara al plebiscito, estaría buscando enderezar el camino para apuntarle a las elecciones de 2022 y tener presidente propio, o por lo menos en alianza con los jefes políticos del país.

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