Dirteco - Dirección Técnica de Construcciones fue la empresa encargada de cerrar uno de los mayores escándalos de infraestructura de Medellín, catalogado como el “elefante blanco” más visible de la ciudad. Una construcción que comenzó en 2006 bajo la alcaldía de Sergio Fajardo, se inauguró el 24 de marzo de 2007 con la presencia de los Reyes de España y el presidente Álvaro Uribe, y en menos de 8 años, ya estaba cerrada por no cumplir las normas de sismorresistencia ni soporte de vientos.
Dirteco, representada por Juan Guillermo Lopera, fue la empresa que finalmente luego de casi una década de idas y venidas, concluyó la tercera caja del complejo y atendió los detalles pendientes para habilitar el espacio. Su intervención llegó después del incumplimiento de IDC Inversiones S.A.S., cuyo representante legal es Luis Felipe Agudelo, situación que obligó a buscar un nuevo contratista.

Dirteco obtuvo el contrato el 6 de noviembre de 2025, tras un proceso de selección por invitación abreviada. En la convocatoria participaron diez proponentes y seis llegaron al informe de evaluación. El presupuesto destinado a terminar y poner en funcionamiento la biblioteca fue de $2.450.014.475.
La historia de la Biblioteca España, hoy llamada Biblioteca Santo Domingo Savio, ha estado marcada por dificultades técnicas, cambios de contratistas y mayores costos. Su construcción tardó poco menos de un año en ejecutarse, a pesar de estar en una ladera de alta pendiente, lo que se según las investigaciones posteriores alimentó un desastre estructural que comenzó a notarse solo un año después de inaugurase. Para 2010, los costosos paneles de pizarra negra de la fachada comenzaron a desprenderse y caer al vacío.
La biblioteca costó inicialmente unos $15.000 millones de pesos. Sin embargo, tras sumar los fallidos intentos de reparación a lo largo de 11 años y la reconstrucción final, el costo total para la ciudad superó los $55.000 millones de pesos.Entre los trabajos más importantes estuvo la corrección de problemas estructurales, como la estabilización de la ladera, que incluyó la inyección de pantallas de contención, anclajes profundos y sistemas especiales para el manejo de aguas, corrección de humedades, filtraciones y desprendimientos en la fachada. Además, las obras debían cumplir las normas de sismorresistencia y mantener compatibilidad con la estructura original.
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A los problemas iniciales se sumaron incumplimientos de distintos contratistas, entre ellos el Consorcio Obras Medellín, en 2018, IDC Inversiones S.A.S., Arquitectura y Concreto S.A.S. y A.C.I. Proyectos S.A.S. Los cambios obligaron a celebrar nuevos contratos y aprobar adiciones presupuestales que podían alcanzar el 50 por ciento. El impacto no fue únicamente económico: cada nuevo responsable debía conocer lo ejecutado, corregir fallas anteriores y coordinarse con una interventoría distinta, lo que prolongó los tiempos de trabajo.
La responsabilidad institucional pasó por varias administraciones y directivos de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU). Los primeros trabajos se desarrollaron durante la alcaldía de Sergio Fajardo, quien fue cuestionado por acelerar el cronograma de construcción. Fajardo atribuyó los problemas al contratista Arquitectura y Concreto y a la firma interventora, quienes a su vez responsabilizaron principalmente a los vacíos en los diseños originales.
Durante la administración de Aníbal Gaviria, la biblioteca cerró en 2015. El alcalde justificó la decisión por deficiencias y daños en periodos anteriores. Ese argumento volvió a aparecer durante los gobiernos de Federico Gutiérrez y Daniel Quintero, mientras las reparaciones y los cambios contractuales aplazaban la solución y entrega definitiva.
Con el regreso de Gutiérrez a la Alcaldía, el proyecto llegó a su etapa final. La contratación de Dirteco permitió completar las obras pendientes y avanzar en la habilitación del edificio. El cierre de este proceso pone fin a una larga espera, y al fin los habitantes de la Comuna 1 y de Medellín podrán acceder a todo lo prometido por la Biblioteca España.
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