Gabriel Escarer fue el pionero, tiene 34 hoteles con su operación afectada por la crisis de energía igual que los 18 hoteles de la familia Fluxa de Iberoestar

 - La apuesta en Cuba de la familia española dueña de los hoteles Melia le está saliendo cara

Cuando el entonces jefe de estado cubano Fidel Castro abrió Cuba para inversión extranjera, los primeros en aterrizar fueron los españoles, con muchas raíces en la isla. La Habana y las playas de Varadero entraron en el radar del truismo internacional y Gabriel Escarrer Juliá, fundador de cadena de hoteles Melia fue pionero a principios de los noventa, cuando casi ninguna multinacional quería asumir el riesgo político y financiero de invertir allí.

Originario de Mallorca, su grupo hotelero con nexos. Meliá Hotels International apostó duro. Tiene 34 hoteles y tuvieron años de gloria con sus distintos formatos y una oferta tota de 14.053 habitaciones. La crisis energética, producto del embargo de petroleo por parte del gobierno Trump puso a la empresa en apuros con el 50 % de su capacidad operativa paralizada durante el primer trimestre de 2026

Había fundado el grupo en 1956, cuando compró un pequeño hotel de 60 habitaciones que se convirtió en el origen de un imperio hotelero internacional. La familia mantuvo siempre el control accionario mediante sociedades familiares y un modelo de sucesión ordenado entre sus seis hijos, entre ellos Gabriel Escarrer Jaume, actual presidente ejecutivo de la compañía, Los Escarrer poseen cerca de la mitad del capital de Meliá, que sigue siendo la mayor operadora extranjera en Cuba, con marcas como Meliá, Sol y Paradisus.

La otra cadena española que también ha resistido la crisis energética

Otra gran protagonista en el servicio hotelero en Cuba ha sido la cadena Iberostar, propiedad de la familia Fluxá y dirigida por Miguel Fluxá Rosselló que opera 18 hoteles en la isla. La cadena, cuyo origen empresarial se remonta al siglo XIX en Mallorca en la industria del calzado, se transformó en una de las principales cadenas hoteleras del mundo, con una estrategia centrada en turismo de lujo. En Cuba consolidó una presencia muy fuerte en Varadero, La Habana y los cayos turísticos.

Iberostar se ha visto forzada a cerrar  temporalmente algunos complejos en los cayos turísticos ante la baja ocupación y las dificultades de abastecimiento

En la oferta española también hay otros grupos españoles, aunque con menor escala: Barceló, NH, Blau, Valentín y Sirenis. La relación entre estas compañías y el Estado cubano siempre ha estado mediada por Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.), un conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, creado en los años noventa bajo la órbita de Raúl Castro para controlar sectores estratégicos como turismo, puertos, comercio, bancos, inmobiliarias, telecomunicaciones y almacenes en divisas.

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Dentro del turismo, la filial más importante de Gaesa es Gaviota, propietaria de gran parte de los hoteles donde operan las cadenas españolas. En la práctica, muchas hoteleras europeas no son dueñas de los inmuebles: administran hoteles estatales cubanos mediante contratos de gestión o asociaciones mixtas. Esto permitió al régimen atraer experiencia internacional sin perder el control de los activos.

Aquí me quedo

A pesar de las nuevas dificultades las grandes hoteleras españolas no han abandonado Cuba. Gabriel Escarrer afirmó recientemente que Meliá “no va a salir de Cuba” y que mantiene confianza en el potencial futuro del destino. La apuesta estratégica parece basarse en que, si eventualmente mejoran las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y se recupera el turismo internacional, las cadenas españolas conservarán posiciones dominantes en el mercado hotelero cubano.

En los resultados globales de Meliá los hoteles que tiene en Cuba no pesan. En los 545 millones de EBITDA (beneficio bruto de explotación) registrados en 2025, Cuba contribuyó con 11 millones de euros, lo que representa apenas un 2 %. Sin embargo, a estas alturas el panorama es incierto, en la medida que Estados Unidos aprieta a Cuba para inducir cambios.

La entrada de turistas se desplomó 48 % en los primeros tres meses de este año y sigue siendo crítica tras la interrupción de las operaciones aéreas de Air Canada, la principal transportadora de viajeros, y por la reprogramación que han tenido que hacer las tres grandes aerolíneas: Iberia, Air Europa y World2Fly que llevan viajeros desde España.

Lo que está sobre la mesa en este escenario es la viabilidad futura del modelo turístico cubano, pendiente de las decisiones que vengan desde la Casa Blanca.

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Por Las Dos Orillas

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