Intervención con agresividad: la marca registrada de Duque en Santa Marta

Con su característico gusto por intervenir toscamente, el gobierno arremete contra los samarios. Esta vez contra la empresa solucionaría el problema del agua

Por: Álvaro Andrés Cotes Córdoba
noviembre 24, 2021
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Intervención con agresividad: la marca registrada de Duque en Santa Marta
Foto: cortesía

"Solicitamos respeto al derecho al trabajo de funcionarios de Essmar": Alcaldesa Virna Johnson.

Con la característica de un gobierno que le gusta intervenir con agresividad, reconfirmado por tercera ocasión en lo que va de su período presidencial, Iván Duque volvió a arremeter en contra de los intereses de los samarios. Esta vez se metió con la empresa que adelanta los proyectos para conseguir a corto y largo plazo la solución del problema del agua en la capital turística de Colombia.

No se sabe si lo hizo por una rabia intrínseca que tiene con los samarios por elegir a una mujer con una ideología diferente, como es su alcaldesa Virna Johnson o si fue por el enojo de no cumplir la promesa que le hizo a Santa Marta, cuando estuvo en campaña por una calle reconocida del barrio Pescaíto, en donde se comprometió a arreglarle el problema eterno a la ciudad durante su mandato.

No obstante, muchos aseguran que lo hizo fue por envidia, al ver que la empresa Essmar ya había consolidado todo un cronograma de trabajo para lograr los proyectos que culminarían de una vez por todas con la problemática usada infinidades de veces como promesa de campaña por los políticos.

Y al ver que mientras esa entidad lo lograría y él no, (porque ya no le queda mucho tiempo para hacerlo, debido a que su período presidencial termina en agosto del próximo año) optó por intervenir acometivamente a esa empresa, creada por la Alcaldía distrital después de que pudieron quitársela a una empresa privada que la tenía en su poder desde el año 1991, es decir, por 27 años.

De cualquier manera que haya sido el motivo por el cual Duque ordenó su intervención abrupta, la acción de la Superintendencia de Servicios, o la aplicación de esa medida gubernamental, ocasionó el correspondiente desorden al ingreso de esa entidad por la forma como se hizo, empleando al Esmad a cargo de un coronel de la Policía Nacional, procedente de Bogotá, como si se tratase de un operativo policial en contra de una "olla" de maleantes y en búsqueda de armas o drogas, pues violentaron hasta las cerraduras de las oficinas y destruyeron las puertas de unos archivadores, para sustraer documentos, cuando los empleados de la entidad salieron a almorzar.

"Se trata de un abuso o una arbitrariedad, pues han debido de pedirle a los empleados el acceso a esos documentos y mediante actas, ser entregados. Sin embargo, de la manera como lo hicieron, que no es la correcta o normal, deja mucho qué pensar de sus intenciones", dijo una funcionaria de Essmar, el mismo día de la intervención violenta que trascendió por las redes sociales a nivel nacional e internacional, ya que subieron a ellas los vídeos en donde los policías del Esmad golpeaban a varios samarios que se acercaron al lugar invadido de uniformados, para reclamarles sobre el procedimiento desproporcionado de la fuerza pública.

"Deplorable la intervención que hizo Superservicios a la ESSMAR. Desconoce la situación de recuperación que traía la empresa y aleja a los samarios, una vez más, de la solución definitiva al desabastecimiento de agua en la que trabajamos Alcaldía y Gobernación con la PTAP #ElCurval", sentenció la alcaldesa de Santa Marta Virna Johnson.

"Essmar se venía recuperando y mejoraba la prestación de servicios con inversiones. La misma Superservicios, Natasha Avendaño, hace unos meses, en su culminación de vigilancia especial, nos dio las recomendaciones finales, que avalaban nuestro plan de acción para la entidad", dijo la alcaldesa Virna Johnson, totalmente abrumada por el proceder de la institución estatal.

"Quieren estancar el Cambio, pero no cesáremos en avanzar en la solución definitiva al desabastecimiento de agua que ejecutamos la Alcaldía y la Gobernación", precisó. Luego comentó:

"Sorprende que envíen uniformados de otras partes del país a la intervención, pero cuando se lo solicitamos al director de la Policía General, Jorge Luis Vargas, para mejorar la seguridad en Santa Marta, lo ignoran o dicen que no hay suficientes policías, pero ya sabemos que sí los hay. Envíenlos para lo que se debe, que es cuidar a la ciudadanía y capturar a los delincuentes", sugirió la primera autoridad del distrito de Santa Marta.

"En el PMU solicitamos respeto al derecho al trabajo de los funcionarios de la Essmar. Santa Marta no resiste una masacre laboral en pleno proceso de recuperación. No declinaremos, seguiremos en la lucha por el Cambio. El pueblo samario es nuestra fuerza", recalcó.

La mayoría de los samarios que llevan ya tres períodos consecutivos votando por los candidatos del movimiento político fundado por el hoy gobernador Carlos Caicedo, también se mostraron descontentos por la manera como el gobierno de Iván Duque no cesa la persecución en contra de los mandatarios distrital y departamental, Virna Johnson y Carlos Caicedo, respectivamente. Acoso que, aseguran, está perjudicando más al pueblo, por cuanto entre más obstaculicen las gestiones a los gobernantes locales, le impiden al pueblo beneficiarse incluso de los recursos que por ley les pertenece.

Esa mayoría de samarios que acompañan a los mandatarios Virna Johnson, Carlos Caicedo y al exalcalde Rafael Martínez desde el año 2015, fue la misma que, el día de la intervención a Essmar, el pasado martes 23 de noviembre, se reunieron alrededor de esa empresa, para reclamarle a los funcionarios de la Superservicios y a la numerosa fuerza policial utilizada para la intervención abrupta, que respetaran sus derechos y de los funcionarios de la mencionada entidad, por cuanto fueron tratados con agresividad innecesaria.

***

Con la última acción perpetrada el pasado martes a la empresa Essmar de Santa Marta se confirma una vez más que al actual gobierno de Duque tiene su marca registrada en la ciudad y es porque no le interesa más nadie, salvo la situación política de sus amigos políticos de esta región, quienes están asustados o preocupados porque, debido a sus malas, pésimas y ningunas gestiones adelantadas desde el Congreso, no avizoran un triunfo en las elecciones que se avecinan, pues los magdalenenses ya despertaron y saben o están muy conscientes de que no hicieron nada por el territorio o el pueblo y es de lógico pensar que se las van a cobrar en las urnas.

Desde el 2020, comienzo de los actuales gobiernos del Cambio liderados por Virna Johnson y Carlos Caicedo, del movimiento político Fuerza Ciudadana, Duque empezó agarrado de la mano con esos políticos de la Cámara y Senado del Magdalena, como son Hernando Guido, Franklin Lozano, José Luís Pinedo Campo, Carlos Mario Farelo, Honorio Henríquez, otro de nombre Fabián Castillo Suárez y una única mujer que se llama Kelyn González, nombres que quizás oyen, leen o ven solamente en las vísperas de las elecciones, para perpetrar esa despiadada persecución e indignante actuación en contra de los gobiernos no alineados a sus políticas de bloqueos y sometimientos indiscriminados.

De ahí que empezó también a hacer unos pactos con los alcaldes, la mayoría amigos y socios de los congresistas ya mencionados, igual como los pactos que se hicieron en la época de los paramilitares, pero con la diferenciación de que, como Duque representa al Estado, se realizaron de forma legal o pública, sin necesidad de su presencia excelentísima por el tema de la pandemia.

No obstante, varios de sus ministros se reunieron con los alcaldes del pacto y con quienes de seguro les envió las directrices o pasos a seguir, por supuesto con las condiciones de gratificar sus "buenas" colaboraciones con unos proyectos enormes a fin de que ellos tuvieran con qué demostrar después a sus electores o ciudadanos "sus obras", sin embargo, a seis meses de que se acabe este gobierno presidencial, todavía no han recibido nada de él, pero ya no pueden hacer nada o echarse para atrás los alcaldes, pues un pacto es un pacto y más cuando se hace con alguien tan poderoso que no le importa qué más digan de él en contra, pues su desprestigio no solo ante los colombianos sino ante el mundo entero está por debajo del suelo, peor que el del vecino presidente con el cual siempre se compara, para intentar levantarse o superarlo.

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