¿Estigmatización política?

Conociendo el componente ideológico de la calamidad que ha vivido Colombia con el conflicto se podrá escribir la verdadera historia sin manipulaciones y acomodamientos

Por: Ariel Peña González
Diciembre 07, 2018
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¿Estigmatización política?

En el último número del periódico Voz, semanario del partido comunista colombiano, leemos en su editorial: “Los sofismas de la derecha, con base en el pensamiento único, tienden a naturalizar la polarización anticomunista y por esa vía establecer un sentido de lucha de clases contra todo lo que huela a cambio”. Ante esa postura lo primero que hay para decir es que el anticomunismo o antimarxismo surgió hace más de 150 años, cuando los dogmas del señor Karl Marx fueron repudiados por los trabajadores en la Primera Internacional, porque esa corriente representaba al totalitarismo contrario a los ideales libertarios que promovían Bakunin y Proudhon.

Además, hemos explicado suficientemente que es un anacronismo mencionar la lucha de clases, porque los seres humanos somos únicos e irrepetibles. De ahí que al hablar de clases coloca a la personas en una condición de enajenamiento y adocenamiento, perdiéndose la libertad de pensamiento y la autonomía ontológicamente ligada a los individuos, lo que demuestra a las claras que el comunismo totalitario habla del cambio únicamente para embaucar, porque el cambio que nos ofrece es negativo como se ha visto con la aplicación práctica del socialismo que es orientado por el marxismo-leninismo.

Así que para la mamertería darle la lucha ideológica como corresponde es catalogado como “estigmatización política”, desconociendo que en el caso del conflicto político-militar vivido en Colombia en las últimas 6 décadas, el componente ideológico instigador de la violencia sin lugar a dudas fue la doctrina marxista, a la que no se le ha dado la magnitud negativa que le corresponde.

En esas condiciones se puede afirmar que el gobierno de Juan Manuel Santos, que hizo acuerdos con la banda armada de las Farc, tuvo una visión equivocada sobre las intenciones estratégicas del comunismo totalitario, que usó las negociaciones como otra manera de la combinación de todas las formas de lucha, siendo el fin último la toma del poder por toda la eternidad, como lo enseña el leninismo.

Porque como ya lo dijimos el componente ideológico de la guerra irregular que ha vivido Colombia es el marxismo-leninismo, que con sus dirigentes reciclaron la violencia bipartidista de mediados del siglo XX, creando los grupos armados de las Farc, Eln y otros, ayudados por Fidel Castro, quien sirvió como lacayo a los intereses de la URSS en su enfrentamiento con EE. UU. en plena guerra fría. Acá cabe recordar que a principios de la década de los sesenta del siglo pasado el tirano cubano impulsó la creación de 26 guerrillas comunistas en 13 países de Latinoamérica.

Tampoco es cierto que la guerrilla marxista apareció como la síntesis de las guerras civiles del siglo XIX y parte del XX, ya que en la mayoría de los países de la región hubo guerras civiles hasta mediados del siglo pasado y en ninguno fuera de Colombia sobrevivieron las guerrillas comunistas por tanto tiempo. Además, es alejado de la realidad decir que fue el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, la primera piedra para que aparecieran las Farc en 1964, pues no se puede olvidar que el partido comunista gestor de las Farc trató al caudillo liberal de fascista, y en las elecciones de 1946 prefirió al otro candidato liberal llamado Gabriel Turbay antes que apoyar a Gaitán.

La sociopatía marxista responsable de las peores desgracias y sufrimientos durante 52 años, no puede explicar con sus militantes en la comisión de la verdad creada por el gobierno y las Farc, la génesis del conflicto, ya que dentro de los mitos del marxismo con los cuales se engaña a las personas más ignorantes e incautas, y que muy pocos se atreven a cuestionar, están: el materialismo histórico y la inevitabilidad, mitos que se asemejan a la perorata falaz de una secta religiosa que aprovechándose del miedo al futuro que tienen muchas personas, les prometen la salvación y la vida eterna si se convierten en sus seguidores, análogamente el comunismo totalitario con el materialismo histórico de manera supersticiosa valiéndose del atraso, plantea que inevitablemente del capitalismo se tendrá que llegar al socialismo, y es tan descarada y mendaz esa patraña, que hasta el genocida de Mao Zedong dijo que eso tendría que ocurrir independiente de la voluntad del hombre.

No es extraño que viejas oligarquías de algunos países latinoamericanos, que han parasitado con el manejo de los estados, por falta de conocimiento y discernimiento crean en el materialismo histórico, y por ello han sido condescendientes con los dirigentes de la estafa comunista del marxismo-leninismo, para congraciarse con los supuestos dueños del futuro de la humanidad, lo que es un acto de absoluto cretinismo.

Al comunismo totalitario que ha sido el único responsable del conflicto colombiano que lleva tantos años, no le interesa el sufrimiento de los pobres o las reivindicaciones de las comunidades LGTBI, los negros, los obreros, los campesinos, los indígenas, etc., sino que utiliza cualquier descontento social o cultural para sacar provecho, pescando en río revuelto, ya que lo único que busca la pandilla comunista es la toma del poder, porque no se puede pasar por alto que el icono más importante para la extrema izquierda en los países de la región es el asqueroso criminal “che” Guevara, el cual era un racista reconocido y para completar homófono.

Jesucristo afirmó: “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Esto debe llevar a escudriñar sin atenuantes el componente ideológico del conflicto, por ello hay que preguntar: ¿Qué ha llevado a los diferentes gobiernos colombianos en las negociaciones con la guerrilla a través de los años a no mencionar al marxismo como responsable del conflicto?

También es lamentable que la academia y los medios de comunicación que deberían funcionar al ritmo de la historia, nunca hayan profundizado en ese aspecto, por ello jamás hemos observado en las principales universidades o en los medios más destacados del país hacer un debate sobre la vigencia histórica del marxismo, como si ese asunto fuera un anatema.

Conociendo el componente ideológico de la calamidad que ha vivido Colombia con el conflicto se podrá escribir la verdadera historia sin manipulaciones y acomodamientos, superando dicotomías, reduccionismo y las simplificaciones del comunismo totalitario entre capitalismo y socialismo, términos que tienen varias acepciones, por ello desde la mayéutica objetivamente hay que preguntar ¿cuál capitalismo o cuál socialismo?

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