La cruzada contra la contaminación auditiva no se detuvo ni con el fin de año y la secretaria de ambiente del Distrito Adriana Soto siguió actuando con mano dura. Donde más establecimientos violando las normas y los límites en los decibeles fueron en las localidades de Kennedy, Suba, Fontibón, Usme, Barrios Unidos y Puente Aranda. El monto de las multas impuestos superó los $ 1500 millones. Fueron en estas 6 localidades donde se abrieron cerca de 1,371 procesos sancionatorios, más de la mitad de los abiertos en la ciudad.
Entre los meses de enero a octubre de 2025, la línea 123 recibió 324.584 llamadas relacionadas con quejas, representó un aumento de un poco más de la tercera parte frente al 2024.
La localidad más ruidosa de Bogotá es Suba donde hay una gran concentración de viviendas, establecimientos públicos y actividad comercial; esta estuvo seguida por Kennedy y Engativá donde fueron muchas las quejas, pero no tantas las sanciones. En Fontibón, hubo más procesos sancionatorios que llamadas de vecinos, es decir la actuación de las autoridades fue de vigilancia y control y abrieron 900 investigaciones durante el año.
Llama la atención que quienes violan las reglamentaciones sobre los limites del ruido olvidan la existencia de hospitales y clínicas que prestan servicios en las distintas localidades.
A parte de las multas y sanciones por el exceso de ruido, la Secretaría de Ambiente también abrió investigaciones y aplicó sanciones por el tema de vertimientos irregulares, manejo inadecuado de residuos, afectaciones por publicidad exterior visual, mala calidad del aire, impactos sobre áreas protegidas de flora y fauna, lo cual hace evidente un mayor control en la ciudad por parte de la Secretaria de Ambiente Adriana Soto.
Las medidas fueron más allá de las sanciones económicas, también se aplicaron 30 medidas preventivas que van desde la suspensión de actividades y cierres de obras que no cumplieron las normas de ruido, como el caso de las obras de construcción y demolición sin los debidos permisos de la autoridad ambiental, establecimientos sin los debidos sistemas de mitigación de ruido.
El aumento de las multas está asociado a la entrada en vigencia desde marzo de este año la Ley anti ruido que es mucho más drástica y tiene los dientes para realmente regular el comportamiento social.
La ley mantiene los límites de decibeles estandarizados en 65 decibeles en horas diurnas y 45 decibeles en horas nocturnas para zonas residenciales, sin embargo la nueva Ley faculta a la policía para hacer las respectivas mediciones y sancionar a quienes violen la norma.
En busca de mantener y ejercer un mejor control sobre el ruido en la ciudad, la Secretaría de Ambiente, fortaleció las actividades de control ambiental, sumando a las mediciones de laboratorio las verificaciones de los sistemas de control de ruido. Entre los requisitos exigidos por la entidad, se encuentran: instalación de contrapuertas o barreras físicas para evitar que el sonido salga al exterior y orientación adecuada de los amplificadores hacia el interior de los establecimientos para mitigar el exceso de ruido. Medidas con las que los ciudadanos apenas se están familiarizando.
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