Es hora de dejar la conspiranoia y ver los hechos

"¿Para qué querrían los amos del mundo desplegar una estrategia para hacernos sus esclavos, cuando lo somos desde hace mucho tiempo?"

Por: Alvaro Julian Diaz
junio 09, 2020
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Es hora de dejar la conspiranoia y ver los hechos

Es la primera vez en la historia de la humanidad en la que en medio del avance tecnológico y la era de la información nos enfrentamos a una verdadera pandemia. Esto podría considerarse como una ventaja, puesto que el acceso a datos en tiempo real acerca del despliegue de la enfermedad podría dar a los gobiernos y organizaciones encargadas de contener el virus COVID-19 información valiosa a la hora de planear estrategias para minimizar su impacto.

Pero bajo el panorama actual, dada la forma en que la mayoría de personas se documenta cuando algún tema es de su interés, este acceso rápido y aparentemente ilimitado a la información, en lugar de apalancar las estrategias para apaliar los efectos y la rápida propagación del virus, lo que está haciendo es entorpecer todos los esfuerzos de quienes están en el frente de batalla. Esto se debe a la naturaleza de los canales por los que se accede a dicha información.

Las redes sociales llevan años siendo un vertedero donde las personas encuentran validación a sus propias creencias y prejuicios. Desde si crees que los blancos son realmente superiores o si piensas que las políticas de ultraderecha o el comunismo son el camino, hasta si opinas que existe una raza de reptilianos que dominan el planeta o que la tierra realmente es plana. Allí encontrarás un nicho que te permitirá validar esas creencias y así tomarlas por ciertas. Esto se llama “sesgo de confirmación”.

Los sesgos cognitivos de los que forma parte el de confirmación no son más que atajos que toma nuestro cerebro para formarse una visión de la realidad sin tener que gastar demasiada energía en ello. A la gente le gusta pensar que es inteligente, que no traga entero y que no es fácil de engañar, por lo que busca datos aparentemente relevantes pero que no los saquen de su zona de confort y que de alguna manera confirmen la visión del mundo (que ya desde la infancia nos empiezan a formar nuestros padres, amigos cercanos, maestros, etcétera).

En la sociedad actual todo esto esta exacerbado, como ya dijimos gracias a las redes sociales. Además, se ha creado un entorno en el que podemos afianzar nuestras ideas preconcebidas o todo aquello que queremos justificar para poder actuar bajo nuestra propia conveniencia, saliéndonos psicológicamente con la nuestra y quedando con la conciencia tranquila (pensando que somos los buenos, que tenemos la razón y que los que no piensan como nosotros son malos o simplemente estúpidos).

Es así como en medio de la coyuntura actual, donde estamos sometidos a una cuarentena (ya levantada de facto), en la que a los negocios aún no les es permitido comenzar a operar y hay un montón de restricciones (como uso de tapabocas, distancia social, lavado de manos y desinfección constante), hay mucha gente que está harta de no poder retomar su vida normal, ir a restaurantes, viajar, visitar familiares, entre otras actividades, además de los dueños de empresas que han visto restringidas sus ganancias.

Entonces, ¿qué es lo que está empezando a hacer la mayoría de la gente en esta situación? Pues nada menos que comprar cuanta teoría de conspiración les ponen al frente para validar su intención de desconocer que estamos ante una calamidad de salud pública y que es requerida la solidaridad de todos para salir de este problema de la mejor manera posible.

Que el tal virus ese no existe, que son los chinos queriendo dañar la economía de occidente, que los médicos son cómplices, que lo que quieren es encerrarnos para tenernos controlados, que las antenas 5G controlan la mente, entre otras. Todas estas nutriéndose de canales como Facebook que, por cada información objetiva y confirmable que publica, tiene otras diez que alimentan la conspiranoia. Lo anterior valiéndose de pseudociencia y personajes bien cuestionables para “demostrar” las hipótesis antes mencionadas (comportamiento al que alguien por cierto debería ponerle freno).

Es de esta forma en la que mientras muchos colocan a la OMS y a Bill Gates como los grandes promotores del nuevo orden mundial, y a personajes como Trump y Bolsonaro en el bando de los buenos (que se revelan ante dicho orden), lo más probable es que sea todo lo contrario.

Sesgos como estos tienen un gran enemigo natural que no es otro que el verdadero pensamiento crítico y lógico. En estos casos es cuando ayuda mucho separar los hechos de la ficción, tomando lo que sabemos que es objetivamente cierto y contrastándolo con lo que se quiere presentar como verdad (aunque diste mucho de serlo).

Por poner un ejemplo, tomemos las cifras de muertes por enfermedad respiratoria en Estados unidos en los meses de marzo, abril y mayo de 2019, que fueron de cerca de 24.000, y comparémoslas con las que se han presentado en el mismo periodo de este año, donde se superan las 100.000. Pues bien, nos daremos cuenta solo con este dato que hay una enfermedad respiratoria real campeando y causando estragos en el país del tío Sam (fuentes CDC y COVID Visualizer).

Utilicemos también nuestro pensamiento lógico para discernir si a los verdaderos dueños del poder les conviene que guardemos cuarentena en nuestras casas o si más bien lo que les sirve es que ignoremos las precauciones y sigamos produciéndoles las exorbitantes ganancias a las que están acostumbrados.

¿Para qué querrían los amos del mundo desplegar una estrategia para hacernos sus esclavos, cuando lo somos desde hace mucho tiempo?

Parece que se quiere que la gente cuestione todo, menos aquello que de verdad merece ser cuestionado, que no es otra cosa que el modelo económico imperante que no puede permanecer sin sus siervos por un par de meses porque se derrumba cual castillo de naipes. No serán más bien esos verdaderos amos del orden mundial (que no tienen nada de nuevo) los que conspiran para que no hagamos las preguntas realmente relevantes y continuemos buscando el muerto río arriba.

En síntesis. Si el virus es fabricado o no, si hay intereses creados o no, lo que los hechos nos están mostrando es que el coronavirus es una amenaza real, que está dejando víctimas a su paso, y que si los gobiernos y las personas no colaboran de manera sincrónica dejando de lado los intereses mezquinos de unos y otros, poniendo la vida como valor fundamental por encima de cualquier consideración de tipo económico, político y hasta religioso, va a ser muy difícil salir abantes de esta crisis, que ya habríamos superado si fuéramos una sociedad realmente disciplinada.

Entonces mejor antes de salir a quemar todas las antenas 5G y a culpar a los médicos y a las ONG por la crisis, tomémonos un momento para pensar y ver si acaso hemos estado buscando el muerto río arriba. Además, hagamos algo que para la mayoría de humanos es dificilísimo, porque implica abandonar los sesgos y utilizar el pensamiento crítico y racional, cambiar de opinión.

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