En esta fábrica de madera en el Chocó se produce un remedio para el colon

A pesar de las diferencias ancestrales que han separado a indígenas y negros en el Chocó, la fábrica les ha dado un motivo para trabajar juntos.

Por: Edwin Allin
febrero 14, 2015
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En esta fábrica de madera en el Chocó se produce un remedio para el colon

Hace cinco años que trabajamos con los indígenas. Todo empezó el día en que supimos que existía una planta que servía para darle color a las comidas. Como por esos días el cultivo de plátano no estaba dando, nos pusimos a cultivar y a vender cúrcuma como una alternativa diferente. Empezamos a recogerlo y mi esposa Cefora que es bacterióloga, se puso a investigar en internet las propiedades de esta raíz que mucha gente utiliza como condimento pero que también sirve para aliviar el colon, un problema que hoy afecta a mucha gente.

Construimos la fábrica con madera y un señor Oswaldo de Bogotá, nos enseñó la técnica para extraer el aceite de la planta a través de un proceso de destilación. Nos dimos cuenta que para sacar un litro necesitábamos mil cien kilos de cúrcuma por lo que necesitábamos la ayuda de más personas. Hablamos con los emberas de aquí de Bellavista y de otras veredas del medio Atrato y les propusimos trabajar juntos. Hoy ellos se encargan de arrancar la cúrcuma, lavarla en el río y ponerla a secar al sol durante veinte días. Cuando está lista nosotras vamos a recogerla y venimos hasta la fábrica a procesarla.

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Hoy somos 98 personas las que trabajamos en todo el proceso pero es posible que crezcamos porque a finales del año pasado 105 personas nos dijeron que querían unirse a la empresa que fundamos como ASOVIVU (Asociación de víctimas del conflicto armado y población en situación de vulnerabilidad). Hemos empezado a sembrar limoncillo, pronto alivio y jengibre con los campesinos y los indígenas que ven en esto una alternativa diferente a los cultivos ilícitos que se esconden en la selva. Aquí trabajamos todos en comunidad y cada tres o cuatro meses después de la recolección, Cefora y yo nos encargamos de moler la planta en un molino de martillo y después ponerlo en la máquina que nos entregó el DPS para sacar el aceite milagroso.

Apenas tenemos envasadas las botellitas, llamamos a Bogotá y lo despachamos por litros a un médico homeópata que lo utiliza para elaborar su remedios.

Para más información: 3214930573-3146592240

Fotos: Isabella Bernal - Las2Orillas

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