Expedición Avina -

Empresarios que no solo piensan en ganar

Foro de propuestas innovadoras

Por:
octubre 29, 2014
Empresarios que no solo piensan en ganar

AvinaUna bola de nieve está rodando por el mundo empresarial. Parece estar ya del tamaño y fuerza para arrastrar empresas nuevas, sobre todo pequeñas y medianas. Esta por verse que se contagien las empresas antiguas y poderosas.  Pero lo que sí hay hoy es una creciente motivación empresarial por insertarse en otra lógica, donde los servicios y productos no estén en función de las utilidades solamente, sino de generar buenos impactos sociales y ambientales.

Un ejemplo de eso son las “Empresas B”. En ellas, los impactos sociales y ambientales no quedan a la deriva de las casualidades, si sobró plata, si está de buen genio el jefe, si hubo una presión externa o si hay una fundación que lo hace colateralmente. En las Empresas B, el propósito social o ambiental queda en los mismos estatutos y así es obligatorio para todos los socios. En la junta directiva y en otros espacios directivos no se habla y se decide exclusivamente sobre negocios, sino que se abordan claramente los propósitos de aportar a sociedades más equitativas en mejores condiciones ambientales. María Emilia Correa, una de las fundadoras de “Sistemas B” que le da visibilidad a empresas B en Chile, Argentina, Colombia y Brasil, explica que ya existen en 35 países y en 60 sectores distintos de la economía.

Empresas “B” en Colombia

Empresas “B” en Colombia

Para Correa, lo que está pasando es que la antigua idea de éxito individual y económico a costa de los demás y del entorno nos está llevando a conocer los límites planetarios. El carro más rápido y la casa más grande ya no son las aspiraciones de muchos emprendedores. Está comenzando a generar entusiasmo la idea de poner la impactante capacidad de las empresas de innovar, de influir en la sociedad y de llegar a los lugares más recónditos del país, al servicio de la sociedad y del ambiente.

María Emilia expuso estas ideas en el Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto que se realizó por primera vez en Colombia el pasado 27 de octubre. Su organizador, Fabricio Savedra, explicó que Inversión de Impacto significa que inversionistas como fondos de inversión, fundaciones, empresas u otros invierten su plata y participan en las utilidades de empresas pequeñas o medianas que mejoran condiciones ambientales y sociales.

La inversión de imacto se le ocurrió al mexicano Rodrigo Villar que en su país creó hace diez años la empresa New Ventures, que está compuesta por un fondo de inversión llamado Adobe, una aseguradora y el Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto. Para Savedra, un ejemplo de cómo se están generando impactos ambientales positivos es la empresa mexicana Greenland, que tiene productos de aseo biodegradables y en la que invirtió Adobe.

Ponentes, aliados, financiadores y organizadores del Foro

Ponentes, aliados, financiadores y organizadores del Foro

Algunas claves para fundar estas empresas fueron expuestas por Miguel Palacios, el colombiano cofundador de la empresa Lumni, presente en varios países, que encontró un modelo donde inversionistas ponen plata en la educación superior de un estudiante y luego participan en su salario, sin importar que sea alto o bajo. Para Palacios, el producto o servicio siempre tienen que ser de igual o mejor calidad al de una empresa convencional, es decir, tiene que defenderse solo. Y sobre todo, las empresas de impacto deben vencer el principal obstáculo. Para sorpresa del público, este es el propio fundador, o mejor, sus limitaciones. Que no sepa determinado tema o tenga mucho ego. Lo que se necesita entonces es un equipo que sea mejor que él mismo.

Fabricio relató que escogieron empresas que hacen un importante impacto en Colombia para que se presentaran en el Foro.   Son las siguientes:

Diseclar, que recicla plástico, mezclado con fibra vegetal para generar mobiliario; Puntored, que llega incluso a puntos donde no hay ninguna entidad financiera para que la gente pueda hacer sus pagos o recibir subsidios sin tener que desplazarse durante días; Aflore, un sistema que da créditos a gente que puede pagar, pero que no es admitida por los bancos o no cree en ellos. Para eso “recluta” personas de comunidades que median para hacer los préstamos y reciben comisión.

Otras fueron Ecoflora, una empresa que con comunidades busca encontrar beneficios de biodiversidad y ya desarrolló el mejor colorante azul para alimentos del mundo; Innovación empresarial, que apoya a puestos de comidas rápidas, empresas de promoción turística o de comercio agrícola a crear un modelo de negocios, para que sea más rentable su actividad y para garantizarles a sus clientes la calidad de sus productos. MAMI, (Mamás Más Involucradas), que acompaña y apoya vía mensajes de texto a las mujeres embarazadas más pobres y a sus acompañantes en Caldas.

Fueron destacadas otras iniciativas internacionales como Kuepa.com, que ofrece contenidos escolares en internet, por ejemplo, para prepararse para el Icfes; Campoalto, que da oportunidades de formación en oficios y Sociolab, una plataforma chilena que apoya ideas innovadoras.

Ponentes de las empresas colombianas escogidas por el Foro por sus impactos: Juan Nicolás Suárez (Disclar), Andrés Albán (Puntored), Ana Barrera (Aflore), Cristian Gómez (MAMI),

El sector de inversión de impacto todavía es muy nuevo, al menos en Colombia. María Nuncia, de la Escuela de Ingeniería Julio Garavito, destacó que Colombia se raja en innovación y desarrollo. Y los retos ambientales y sociales son tan altos en nuestro país, que se requiere mucha investigación para que las soluciones empresariales se pongan a su altura. Nuncia recuerda algunas situaciones críticas como el desplazamiento forzado.  El gobierno participó a través de Margarita Barraquer de la Agencia Nacional de Superación de la Pobreza Extrema, quien consideró que la innovación social es un mecanismo muy importante para el desarrollo del país.

A María Emilia Correa, la cofundadora de “Sistema B”, le sorprende la resonancia que tienen sus charlas sobre “empresa B” y cree que hay muchísimas personas con ambiciones empresariales distintas a las tradicionales y sobre todo, un nuevo sentido del éxito. Es decir, que sí quieren utilidades, para vivir y crecer la empresa, pero sobre todo, quieren contribuir a una sociedad mejor. Con ese ambiente y mejores condiciones y políticas de investigación en Colombia, podría crecer esta bola de nieve para que las empresas busquen ser “mejores para el mundo y no las mejores del mundo”, como afirma Correa:

 

 

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