La caída del puente Churina destapa una estela de irregularidades en Bagadó. Puentes mal construidos y contratos cuestionados tienen en vilo a la comunidad

 - El susto que se pegaron en el Chocó con el puente que se cayó mientras lo inauguraban

Con el fin de aprovechar el potencial turístico del país, el entonces senador de la República, Raimundo Emiliani Román, propuso en 1983 trasladar a los lunes los días de celebración sagrada en Colombia. Así nacieron en nuestro país los lunes festivos o Puentes Emiliani que hoy alargan los fines de semana.

En el Chocó, sin embargo, ha nacido una nueva modalidad de puentes, menos alegres y festivos porque acá la corrupción y la tragedia se entrelazan. Por los lados de Bagadó, un municipio que ha sufrido avalanchas, tomas guerrilleras e incendios devastadores, la alcaldesa Marinella Palomeque Serna se ha empeñado en construir una serie de puentes que, si bien tienen la intención de superar las barreras que imponen las diversas fuentes hídricas, se han convertido en una apuesta fraudulenta y altamente peligrosa para los pobladores.

Hace exactamente un año, cuando la alcaldesa preparaba la ceremonia de entrega de un puente que comunicaría los corregimientos de Muchichí y La Sierra, los pobladores vieron cómo se desplomaba la estructura antes de ser inaugurada. Una señora que por casualidad caminaba cerca del lugar resultó muerta.

Pero los hechos trágicos de la administración de Marinella no se han detenido, pues la alcaldesa ordenó la construcción de dos puentes más. Y precisamente el pasado 19 de abril, cuando el pueblo entusiasmado asistía a la entrega del puente Churina, en el corregimiento de San Marino, ocurrió otro hecho lamentable. Mientras la gente cruzaba un primer puente, que da paso al de Churina, la armazón de varillas y cemento se vino abajo y arrojó a los caminantes a las bravas aguas del río Andágueda. Esta vez el resultado fue de ocho personas heridas, dos de ellas de gravedad.

Este segundo puente colapsado había sido construido por el mismo consorcio de ingenieros y dado al servicio en marzo del año pasado, lo que ha aumentado la desconfianza y pánico de la ciudadanía por lo que pueda pasar con las demás obras. La zozobra crece porque, al parecer, la administración municipal está comprometida con la firma constructora para la ejecución de obras de infraestructura.

En el aire quedan varias preguntas: ¿la firma ING CONSTRUCTORES SAS es lo suficientemente idónea para la estructuración de estos puentes? Si el diseño y la ejecución de otros puentes ya había fallado, con muerto incluido, ¿por qué no ser más rigurosos en la escogencia de los contratantes? ¿Qué tanta responsabilidad le cabe a la interventoría de estos puentes caídos?

Sin duda este caso es una mezcla de chambonada y desgreño que desafía el realismo mágico. De Macondo a Bagadó no hay mucha diferencia. Hoy por hoy los bagadoseños carecen de agua potable, sufren prolongados cortes de energía eléctrica y tienen pésima conectividad telefónica e internet.

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Este mismo pueblo, que ha sido víctima de tantas desgracias, sabe que en los planes inmediatos de la alcaldía no está el dragado de los ríos que surcan el territorio y, por tanto, están en riesgo de sufrir otro evento victimizante: caer en alguno de los peligrosísimos Puentes Marinella.

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Por Ad*