En el municipio de pintoresco nombre Repelón, Atlántico, ubicado a 93 km de Barranquilla, se encuentra un pequeño caserío de tres coloridas calles pavimentadas que están arropadas por calurosos días y el abandono del Estado. Los habitantes de este lugar siempre están sentados en el anden de sus casas con una sonrisa de lado a lado que hace sentir bienvenido a cualquiera.

Su nombre, que hace que los transeúntes siempre se detengan a tomarse una foto con el aviso de llegada, nació bajo la tradición oral de generación en generación. Esta relata una discusión entre dos compadres del pueblo que entre cervezas y risas apostaron 100 pesos a que un novillo costaba 10 pesos. En aquel momento apostar 100 pesos era una fortuna de tal magnitud que le hizo merecer al pueblo su nombre actual: "Cien pesos".
Según cifras del DANE en este corregimiento viven aproximadamente 401 personas de las cuales 10 viven en la miseria económica. Los cienpesanos se dedican a la ganadería, los cultivos de yuca y la producción de queso. El colegio a donde asisten los jóvenes de Cien Pesos combina el nombre de dos pueblos vecinos: Institución Educativa Cien Pesos y Las Tablas.
En 2024 los cienpesanos recibieron su primer puesto de salud con equipos modernos que costó $2.007 millones. El presidente de la Acción Comunal de Cien Pesos, Jorge Berdugo, se mostró satisfecho por el puesto salud que atenderá, en especial, a las 52 personas hipertensas y las 5 diabéticas del pueblo.

Todos los años el último domingo de la Semana Santa, mientras el país entero está en la resurrección de Jesús, en Cien Pesos se celebran las fiestas patronales en honor al Señor de los Milagros. Las fiestas se oficializan con una misa en la Iglesia del pueblo y después cada uno de los habitantes se reúnen para preparar la parranda de la noche, en la que hay pelea de gallos y queman un castillo de pólvora.
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