Subestimar la fuerza de nuestros pensamientos y palabras es un error; ellas pueden construir, pero también destruir

 - El Poder Invisible: pensamientos, palabras y acciones que construyen tu realidad

Lo que pensamos, decimos y hacemos está estrechamente conectado. Nuestros pensamientos, ya sean positivos o negativos, se reflejan en nuestras palabras y actitudes, dando forma a nuestra realidad. "Somos lo que pensamos que somos", y así seremos percibidos por los demás y por nosotros mismos. Subestimar la fuerza de nuestros pensamientos y palabras es un error; ellas pueden construir, pero también destruir.

Las palabras tienen un impacto duradero. No se las lleva el viento; quedan ancladas en el corazón y la mente. Pueden ser un bálsamo que acaricia o un arma que hiere profundamente. Por eso, como padres, debemos ser conscientes de cómo nos dirigimos a nuestros hijos. Hemos escuchado innumerables historias de jóvenes y adultos marcados por palabras dichas al calor de un momento, frases que quedaron grabadas en su inconsciente y moldearon su autoestima y comportamiento.

El uso descuidado de adjetivos como "terco", "lento", "egoísta" o "arrogante" puede encasillar a un niño de por vida. Cuando un niño escucha repetidamente un calificativo negativo, su cerebro termina creyéndolo y actuando en consecuencia. Construimos la identidad de nuestros hijos con cada palabra que usamos para describirlos.

Por otro lado, las palabras también pueden sanar, fortalecer y construir vínculos sólidos. Unas pocas frases amorosas y alentadoras pueden reparar heridas profundas y llenar de confianza y seguridad a quienes nos rodean. Por eso, es fundamental elegir nuestros pensamientos con cuidado, porque ellos se transforman en palabras y, poco a poco, en acciones que moldean nuestra realidad.

No desperdiciemos la palabra. Como todo, su abuso trae consecuencias. La credibilidad se construye cuando nuestras palabras están respaldadas por nuestras acciones. La amenaza, por ejemplo, es una promesa vacía que erosiona la confianza. Si decimos algo, debemos estar preparados para cumplirlo. Si prometemos algo, honremos nuestra palabra. La coherencia entre lo que decimos y hacemos es clave en la formación de nuestros hijos. Con nuestras palabras, podemos darles fuerza y mostrarles que pueden confiar en nosotros.

Si la realidad que hemos creado no nos satisface, quizás sea momento de revisar nuestro repertorio de pensamientos y palabras

Si la realidad que hemos creado no nos satisface, quizás sea momento de revisar nuestro repertorio de pensamientos y palabras. ¿Nos encontramos atrapados en un ciclo de negatividad, usando palabras agresivas, pesimistas o descalificadoras? ¿O hemos decidido construir una realidad positiva, basada en la esperanza y la confianza?

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Gandhi afirmaba que la verdadera felicidad se alcanza cuando hay coherencia entre pensamiento, palabra y acción. Nuestros cerebros están programados para creer lo que se les repite con frecuencia. Por eso, es vital cuidar nuestros pensamientos, pues ellos se convierten en palabras, nuestras palabras en acciones, nuestras acciones en hábitos y nuestros hábitos en lo que finalmente somos.

Elige bien tus palabras. Usa las adecuadas. No las desperdicies. Y, sobre todo, dite a ti mismo aquellas que te ayudarán a convertirte en alguien fiel a su palabra y a su esencia.

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Por Annie Acevedo

Lleva 40 años consolidándose como la psicóloga colombiana más reconocida en temas de crianza y familia. Psicóloga de la Universidad de los Andes, tiene maestría en Psicología en la Universidad de Alabama, posgrado en Neuropsicología en la Universidad de Miami y especialización en Neurolingüística Psicología Educativa. Coordinadora del Learning Center del Colegio Nueva Granada en Bogotá, durante 35 años. Reconocida por gobierno colombiano con la medalla Simón Bolívar, por 36 años de trabajo continuo con niños que presentan dificultades emocionales y de aprendizaje y la creación de un learning center único en el mundo. Fundadora del Colegio Fundación Nueva Granada, y la Fundación Oportunidad para niños y familias de bajos recursos con dificultades emocionales y/o de aprendizaje. Actualmente atiende consulta privada de psicología y aprendizaje y es conferencista nacional e internacional. Columnista de la revista Semana y de el periódico El Tiempo, autora 10 libros entre ellos “Hazlos felices para que sean buenos y “La nueva crianza en el siglo XXI”.