Cuando apenas faltan seis semanas para los comicios presidenciales, la oligarquía colombiana multiplica sus esfuerzos para tratar de impedir la continuidad del proyecto del cambio.
Los enfrentamientos del gobierno con las instituciones ahora se incrementan. Se trata de desestabilizar la economía, inducir el pánico y generar mayor incertidumbre, de cercar al gobierno desde todos los flancos posibles.
En este objetivo, no podemos dejar de lado que la ultraderecha trabaja conjuntamente con sus amigos en Washington y La Florida. En Nueva York le abrieron investigaciones preliminares a Petro por sus supuestos vínculos con el narcotráfico. No existen acusaciones formales ni indicios, pero no importa. Los medios poderosos, aquí y allá, promueven y difunden ampliamente la noticia.
Noboa desestabiliza la frontera con Ecuador, siguiendo órdenes de Trump.
Pero vamos al campo interno. A estas alturas, quedó claro que el programa avanzado y las reformas sociales estratégicas de Petro fueron saboteadas, tanto en el Congreso, como por buena parte de las instituciones.
Su gobierno le apuntó a limitar las enormes prerrogativas y recursos adquiridos por las elites colombianas, que históricamente promovieron la mayor concentración de tierra y riqueza en el continente. El prolongado conflicto armado da cuenta de ello.
En casi cuarenta años de neoliberalismo, afinaron el Estado y sus instituciones y las pusieron al servicio de sus intereses privados.
Pero por fin vino un gobierno resuelto a construir un país más justo, a explicarle a la gente que el cambio es necesario y posible y que sus derechos y dignidad son la prioridad.
Ahí está el eje de la contradicción. Con muchas limitaciones, Petro priorizó el incremento de la inversión pública y social en educación, salud, agua potable, energía, vías terciarias. Lo hizo en territorios históricamente abandonados y golpeados por la violencia,
Las mafias y los grandes propietarios que han controlado el Estado no comparten el proyecto. Entonces, la disputa de fondo es por el control de los recursos públicos.
De la mano de la tecnocracia neoliberal, supuestamente apolítica, se impusieron los dogmas de la economía neoclásica. Se le otorgó a la Junta Directiva del Banco de la República la misión de velar por el cumplimiento del modelo.
Se adoptó la regla fiscal con la prioridad de frenar el gasto público social, para poder pagar la deuda externa y demás obligaciones internacionales.
El Banco hace un incremento notorio de las tasas de interés para beneficiar a los banqueros y tenedores de bonos que acumulan la deuda interna. Frena la economía productiva y el consumo para “reducir la demanda agregada”. A eso le llaman manejo “responsable” de la economía.
El aumento de las tasas de interés, muy por encima de la inflación, también incrementa el peso de la deuda externa sobre las finanzas públicas. Pero además la decisión de la Junta cuenta con respaldo internacional. La semana pasada el Banco Mundial corrigió a la baja sus proyecciones de crecimiento para Colombia, de 2,2 % en 2026 y 2,4 % en 2027, frente al 2,6 % y 2.8 % que antes había previsto. ,
Por su parte, S&P (@SPGlobalRatings) rebajó la calificación de Colombia por desequilibrios fiscales y advirtió sobre déficits elevados en los próximos años. Es decir, al igual que el Banco, le apuestan a la futurología, precisamente en elecciones tan cruciales.
Pero faltaba todavía mucho más. “"Nos quieren ahorcar porque somos un gobierno diferente, como lo hubiera sido el de Jorge Eliécer Gaitán”, señaló Petro en su intervención el pasado 9 de abril, día nacional de las víctimas.
Se refería a la decisión de la Corte Constitucional de rechazar el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica para atender la gravísima emergencia climática en la región Caribe. Es la tercera ocasión en la que se le niega a este gobierno. En 2023 y 2025 la Corte lo hizo frente a las emergencias de la Guajira y el Catatumbo, respectivamente.
“¿Con que dinero se va a financiar la salida del empobrecimiento generalizado en la población que vive allí? ¿Con el dinero de los impuestos de los pobres como han sugerido? ¿Ese es el tamaño del egoísmo social que han desarrollado estos gremios del gran capital?”, increpó el presidente.
Le ordenó a su ministro del ramo recortar el gasto público, pero el que llega a los más ricos: “los gastos que se transfieren anualmente del presupuesto nacional vía tasas de interés que tenemos que pagar, vía contratos de 4G y 5G que guardan la plata en los bancos. El recorte va ahí”, señaló.
Otros dos asuntos, antes de terminar. Este año Petro pudo por fin poner en marcha el catastro multipropósito, que obliga al pago de impuesto predial a grandes plantaciones y condominios de lujo a los municipios, con el objetivo de mejorar los servicios de agua potable, educación, salud y las vías locales.
Buena parte de los alcaldes de la oposición anunciaron incrementos exorbitantes para sectores medios y de escasos recursos y además promovieron movilizaciones y bloqueos, al servicio de la campaña de la ultraderecha.
Por último, el presidente expidió una resolución para reducir las tarifas de agua potable que, con seguridad, también va a ser bloqueada. Señaló que la política neoliberal en el sector fue un fracaso porque no atrajo inversión privada a los acueductos, sino más bien permitió que los políticos de la región y algunas multinacionales se apropiaran de los acueductos públicos existentes.
Anunció que se seguiría el camino de inversiones públicas en agua potable, con el objetivo de reducir considerablemente la tasa de mortalidad infantil, un campo en el que ha tenido logros importantes.
Por último, es claro que la ultraderecha ha liderado este saboteo con fines electorales. Dice el columnista Yezid Arteta en reciente artículo, sobre sus candidatos:
“Abaratar la mano de obra, despojar a los campesinos de sus tierras, impedir que las comunidades azotadas por los violentos insistan en la paz y prometer la extirpación de la izquierda; son lecciones de crueldad. Nada bueno se puede esperar de quien se jacta de torturar y matar a un gato o de quien propone segregar a los indios de los blancos”.
De la misma autora: Una amenaza nada despreciable
Anuncios.


