El punto es si el máximo tribunal económico del país está para servirle solo al sector financiero, el de mayores megarricos o le debería servir a la nación entera

 - El Banco de la República es una institución neoliberal

La Constitución de 1991 nace en un contexto derivado de de la disolución de la Unión Soviética y el reinicio de una hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos y por tal motivo la profundización en toda América Latina del modelo neoliberal que ya habían iniciado Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Inglaterra, consistente en una política económica de la desregularización del sector financiero, la reducción de impuestos al gran capital, la flexibilización en el mercado laboral, la privatización de empresas públicas y la reducción del poder de los sindicatos.

Por ello con la llegada el presidente César Gaviria en 1990 con su "Bienvenidos al Futuro" lograron introducir en la nueva Constitución de 1991 todos esos conceptos neoliberales que reflejaban, sin lugar a dudas, el gran dominio del capital financiero a nivel mundial y nacional.

Y en este sentido si bien la constitución del 91 consagra todos los derechos, de lo que se denomina como un Estado Social de Derecho, también es muy cierto que introduce toda la filosofía neoliberal en boga en ese momento.

Al amparo de dicha constitución se vendió el patrimonio público, se redujeron derechos laborales y sindicales, se redujeron los impuestos de renta el gran capital y se los trasladaron a los consumidores por la vía del regresivo IVA, y se desregularizó el sistema financiero, dándole las mismas gabelas al capital transnacional.

Y al amparo de esas circunstancias, del dominio del gran capital financiero, se introdujo el concepto de que el banco central, nuestro Banco de la República, constituido en 1923 en otra oleada del interés de EE. UU., tuviera el criterio de ser autónomo e independiente del gobierno, en una clara expresión de pérdida de soberanía en el manejo de nuestra moneda, al igual que se perdía soberanía económica con las políticas de libre comercio y los TLC, en especial, de nuevo, con el de EE. UU.. Todo un plan neoliberal.

Y muy a pesar de que en los términos de la misma Constitución , tratan de señalar que  la política monetaria de control de la inflación se debe hacer en  coordinación con la política económica general, es obvio que ellos la entiende como la política neoliberal, es decir, protegiendo al gran capital financiero.

Y este es el meollo del asunto.

Si el máximo tribunal económico del país está para servirle a un solo sector económico, el financiero, el de mayores privilegios y el de mayores megarricos, o por el contrario le debería servir a la nación entera, especialmente a los consumidores, a los sectores productivos agrícolas e industriales, a la inversión productiva, a las clases medias y populares.

En el período del gobierno del cambio de Gustavo Petro, muy a pesar de que la inflación ha bajado,  inició con 13,24% y hoy está en 5,59%, y de que hay crecimiento económico, según The Economist la cuarta economía de la Ocde, y que el desempleo ha disminuido, del 11,7% al 9,2%, a pesar de la reforma laboral, los incrementos en el salario mínimo y el mínimo vital, la reducción de la jornada laboral, entre varias acciones que hacen justicia social y mejoran los ingresos de los trabajadores y que según los empresarios y la ortodoxia neoliberal generaría desempleo, inflación y quiebra de la economía, ha sucedido todo lo contrario. Dato mata relato, se dice en los círculos populares.
El Banco ha mantenido una tasa de interés de 6 puntos por encima de la inflación, la más alta de todo el periodo neoliberal


Y a pesar de todo ello, el Banco de la República ha mantenido una tasa de interés de 6 puntos por encima de la inflación, constituyéndose en la más alta de todo el periodo neoliberal.
Insistamos: una tasa de esta magnitud exagerada, no golpea de manera abstracta: encarece el crédito hipotecario, frena proyectos empresariales, castiga a pequeños y medianos productores, reduce la compra de vivienda, desestimula la inversión y enfría el empleo.

Es decir, se quiere castigar un buen desenvolvimiento de las variables económicas y un buen desempeño del actual gobierno, para por la vía de presuntamente controlar la inflación, hacerlo ver como inadecuado en el desarrollo económico y apostándole a que la economía y el empleo se contraigan, y mucho más ahora con la sensibilidad en la opinión pública, en un proceso electoral reñido como el actual, en que se define la continuación del cambio o el regreso de la barbarie del uribismo.

Es evidente que estamos ante un choque institucional. Una constitución que está al servicio del capital financiero, un Banco de la República con autonomía para darles garantía. Cada vez que sube la tasa de interés el capital gana puntos adicionales entre lo que paga por los ahorros y lo que recibe por los créditos y he ahí el gran negocio y por tal los intereses a los que sirve.

Posdata: Preparemos una grandiosa conmemoración del 1°de mayo, rechazando los vientos de guerra de EE. UU. y del presidente Trump acolitados por Israel y el genocida Netanyahu.


Del mismo autor: El lugar común de la informalidad


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Por Fabio Arias Giraldo

Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores- CUT. Representante de los trabajadores ante la OIT-CSI-CSA. Ingeniero Químico de la Universidad Nacional. Comentarista en programas de opinión. @fabioariascut